La Sagrada Família pisa el acelerador: una versión de un famoso pegamento recorta cuatro décadas de trabajo en sus torres
Cuando se observa una obra que sigue creciendo generación tras generación, resulta fácil entender por qué despierta tantas preguntas sobre el tiempo que necesita para completarse. La construcción de la Sagrada Familia se prolonga desde hace más de un siglo porque cada etapa exige un trabajo muy preciso, con soluciones que deben encajar con lo ya levantado y con lo que todavía queda por hacer.
A esa complejidad se suma el uso de materiales distintos, desde piedra hasta elementos metálicos, que deben responder de forma coordinada ante el paso del tiempo. Esa búsqueda de durabilidad explica que las técnicas constructivas y los sistemas de unión tengan un papel decisivo en cualquier gran proyecto de larga duración.
Henkel participa en las seis torres centrales
La reciente culminación de la torre de Jesucristo ha puesto sobre la mesa uno de los elementos menos conocidos de la construcción de la Sagrada Familia. Según la información difundida por Henkel, las seis torres centrales se han levantado con ayuda de un adhesivo desarrollado específicamente para esta obra. En total se han empleado 24 toneladas de productos LOCTITE para unir los 826 paneles y más de 2.100 piezas de piedra que forman parte de la estructura.
La compañía lleva más de diez años colaborando con los responsables de la basílica mediante ensayos, validaciones técnicas y asistencia especializada adaptada a las necesidades de una obra que evoluciona de forma irregular.
Esa flexibilidad ha resultado especialmente importante porque el ritmo de los trabajos depende en gran medida de las aportaciones de los visitantes, lo que obliga a ajustar continuamente la producción y la logística necesarias para cada fase.
El adhesivo une piedra y acero como una pieza
La capacidad de resistencia alcanzada por este sistema era uno de los requisitos fundamentales para completar la torre más alta del conjunto. Begoña Cantera, ingeniera jefe del proyecto, explicó la magnitud de esa exigencia al señalar que la estructura puede soportar una carga equivalente a “100.000 personas en un metro cuadrado”. Esa fortaleza resulta imprescindible para sostener la gran cruz situada en la parte superior de la torre de Jesucristo, un elemento que depende directamente de la estabilidad de toda la estructura que tiene debajo.
Aunque el adhesivo permanece oculto a la vista, cumple una función esencial al conseguir que la piedra y el acero trabajen como si fueran una sola pieza. El producto se aplica en estado líquido para adaptarse a las superficies de contacto y después inicia un proceso de curado controlado que dura aproximadamente 24 horas. Durante ese tiempo, las piezas deben mantenerse en condiciones térmicas estables para garantizar que la unión alcance las prestaciones previstas.
Barcelona obliga a extremar las precauciones técnicas
Las condiciones ambientales de Barcelona añaden dificultades que obligan a extremar las precauciones. La proximidad del mar, situada a unos tres kilómetros, expone constantemente la estructura a un ambiente salino que favorece la corrosión. A ello se suman niveles de humedad que suelen situarse entre el 65% y el 75%, además de cambios de temperatura que pueden llevar de los 5 grados en invierno a más de 30 en verano. También influyen las vibraciones generadas por las líneas de metro que pasan bajo la zona.
Jordi Faulí, arquitecto director de las obras, recordó que uno de los retos consistía en lograr una unión completa entre materiales con comportamientos distintos: “Lo fundamental era conseguir que estuvieran completamente unidas, teniendo en cuenta que son materiales diferentes, con dilataciones diferentes, por ejemplo”.
El sistema empleado ha permitido acelerar notablemente la construcción respecto a los métodos tradicionales. Henkel asegura que la tecnología utilizada puede multiplicar por diez la velocidad de determinados procesos gracias a un modelo basado en paneles de piedra tesada que integran piedra y acero con gran precisión.
La empresa define el adhesivo Loctite EA 9497 como una pieza fundamental dentro del sistema modular que ha hecho posible afrontar uno de los desafíos estructurales más complejos de la arquitectura actual. Soluciones de la misma compañía también se han utilizado en proyectos de enorme exigencia técnica como el Burj Khalifa o trabajos relacionados con la Gran Muralla China.
Las herramientas actuales respetan la idea original
La incorporación de herramientas del siglo XXI en una obra iniciada hace más de 140 años ha obligado a buscar un equilibrio entre innovación y respeto al diseño original. Adrian Orbea, presidente de Henkel Ibérica, considera que esa combinación explica buena parte de los avances recientes del templo y afirma: “La Sagrada Familia es un ejemplo inspirador de lo que puede lograrse cuando una visión ambiciosa se une con experiencia tecnológica”.
Esa colaboración entre técnicas actuales y una idea concebida en tiempos de Antoni Gaudí, fallecido en 1926, ayuda a entender por qué una construcción tan larga sigue avanzando sin renunciar a su planteamiento inicial.
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