Un vecino encuentra una piedra en su terreno y los arqueólogos descubren dos estatuas colosales de Ramsés II en Egipto
Lo que se suponia que era un descubrimiento casual frente a una vivienda ha terminado convirtiéndose en un importante descubrimiento arqueológico en Egipto. Un vecino de Behbeit al Hegara, una localidad situada en el delta del Nilo, al norte de El Cairo, encontró un bloque de piedra con inscripciones mientras trabajaba en su terreno. Tras avisar a las autoridades, los arqueólogos descubrieron los restos de dos estatuas colosales vinculadas al faraón Ramsés II, además de un bloque de granito rosa con jeroglíficos.
El ciudadano comunicó inmediatamente el hallazgo a los responsables de antigüedades, que se desplazaron hasta la propiedad para examinar la piedra. La primera inspección ya fue suficiente para confirmar su valor arqueológico y derivo en la intervención de un equipo especializado del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, encargado de realizar excavaciones de rescate en el lugar.
Los trabajos permitieron recuperar dos esculturas reales de enormes dimensiones. La primera corresponde a una cabeza de Ramsés II de aproximadamente 1,60 metros de altura. El faraón aparece representado con la doble corona, símbolo de la unificación del Alto y el Bajo Egipto, uno de los principales emblemas de la autoridad de los antiguos gobernantes egipcios.
Una estatua que pudo alcanzar los 8,5 metros
El tamaño de la cabeza ha permitido a los especialistas calcular que la estatua original, incluida su base, pudo alcanzar unos 8,5 metros de altura. También se han encontrado restos de la parte superior del pilar posterior que sostenía la escultura, con una inscripción relacionada con uno de los nombres reales del faraón.
El segundo descubrimiento corresponde a otra escultura real de aproximadamente 2,40 metros, cuya cabeza conserva los rasgos faciales en buen estado. Aunque le faltan las piernas y la base, todavía puede distinguirse el tocado conocido como nemes, característico de las representaciones de los faraones.
Los investigadores consideran que esta segunda figura también podría representar a Ramsés II, debido a las semejanzas entre sus características faciales y las de la primera estatua. Sin embargo, esta identificación todavía es provisional y deberá confirmarse mediante nuevos estudios.
Apenas un metro al norte de la segunda escultura apareció otro elemento relevante: un bloque de granito rosa de 1,30 metros de longitud. Su superficie conserva inscripciones jeroglíficas con dos títulos de Ramsés II: Nesu-Biti, que significa «Rey del Alto y Bajo Egipto», y Sa-Ra, traducido como «Hijo de Ra», en referencia al dios del Sol.
El misterio de las esculturas en el delta del Nilo
Ramsés II, también conocido como Ramsés el Grande, gobernó Egipto durante aproximadamente 66 años, entre 1279 y 1213 antes de Cristo. Fue uno de los faraones más destacados de la dinastía XIX y dejó un importante legado monumental, con construcciones como los templos de Abu Simbel y numerosas esculturas destinadas a representar su poder.
El lugar del descubrimiento, Behbeit al Hegara, es conocido por los restos de un monumental templo dedicado a Isis, una de las principales divinidades del Antiguo Egipto, asociada con la maternidad, la protección y la magia.
No obstante, los restos conservados de este santuario corresponden principalmente a una época posterior al reinado de Ramsés II. Por eso, los arqueólogos todavía tienen que acabar de determinar qué relación guardan las estatuas con las construcciones del yacimiento y si originalmente estuvieron situadas en ese mismo emplazamiento.
El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Hisham al Leithy, ha confirmado que las excavaciones y los estudios continúan para conocer mejor las piezas y la evolución arquitectónica de la zona.
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