Veto a las juergas en Airbnb: prohibido reservar para organizar fiestas

Airbnb ha prohibido permanentemente organizar fiestas y eventos en los alojamientos que se reservan a través de su plataforma. La medida se instauró para atajar las fiestas ilegales que proliferaron en los domicilios alquilados por noche en Airbnb durante las primeras etapas de la pandemia, pero la empresa ha decidido extenderla indefinidamente ante la popularidad que ha generado entre los anfitriones.

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“En agosto de 2020 anunciamos una prohibición temporal de todas las fiestas y eventos en los alojamientos a nivel mundial, que en ese momento estaba en vigor ”hasta nuevo aviso“. La prohibición temporal ha demostrado ser efectiva, así que hemos codificado la prohibición como parte de nuestras políticas”, ha anunciado Airbnb en un comunicado.

Según la compañía, prohibir las fiestas en 2020 redujo un 44% las quejas relacionadas con este problema respecto al año anterior. “Con el tiempo, la prohibición de las fiestas se convirtió en mucho más que una medida de salud pública. Se convirtió en una política comunitaria fundamental para apoyar a nuestros anfitriones y a sus vecinos”, expresa la plataforma.

En realidad, el movimiento de Airbnb para acotar que los alojamientos se reserven solo para celebraciones empezó antes de la pandemia. Las quejas de los propietarios por destrozos en las viviendas derivados de estas juergas provocaron que la plataforma vetará en 2019 organizar fiestas de “invitación abierta”, que se promocionan en redes sociales y permiten la entrada en el airbnb a personas sin relación con aquellos que lo reservaron. Para entonces, también se habían generado “casas de fiestas crónicas que se habían convertido en molestias para el vecindario”, reconoce la empresa.

A partir de ahora, los huéspedes que se salten la prohibición de organizar fiestas se enfrentan “graves consecuencias”, como la expulsión de la plataforma y medidas judiciales en función de los daños que se hayan podido ocasionar en el alojamiento, avisa Airbnb. “En 2021, más de 6.600 huéspedes fueron suspendidos de Airbnb por intentar infringir nuestra prohibición de fiestas. En estos casos, también trabajamos para apoyar a nuestros anfitriones con la protección de daños a la propiedad”.

No hay excepciones a la prohibición, aunque la compañía adelanta que estudia incorporar una “para los locales de hostelería especializados y tradicionales”, en las que los anfitriones autoricen los eventos expresamente.

En el cambio de políticas que ha introducido la prohibición permanente de las fiestas, la multinacional estadounidense también ha eliminado el límite de 16 personas por alojamiento que estableció para evitar la convivencia de grandes grupos de huéspedes durante la pandemia. Desde este momento, si la capacidad de la propiedad lo permite, la plataforma no pondrá pegas a que pernocten más personas en ella.

El auge de Airbnb se ha relacionado con estrechamente con la proliferación de pisos turísticos y los problemas de gentrificación que estos originan. Antes de la pandemia el número de alojamientos anunciados en la plataforma en España superó el millón. En comparación, el parque de viviendas sociales se sitúa en torno a las 300.000. Según los datos de la empresa, el número de reservas que concierta a nivel mundial se asemeja ya a los datos que registraba en 2019. El fenómeno no afecta solo a grandes capitales, con los vecinos de varias ciudades andaluzas o gallegas alertando de que están “al límite”.

Airbnb está valorada en unos 50.000 millones de euros, tras suponer una de las mayores salidas a bolsa de 2020 en Wall Street. No obstante, desde mayo sus acciones han caído más de un 40%, arrastradas por la depreciación que atraviesa todo el sector tecnológico.

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Según la compañía, prohibir las fiestas en 2020 redujo un 44% las quejas relacionadas con este problema respecto al año anterior. “Con el tiempo, la prohibición de las fiestas se convirtió en mucho más que una medida de salud pública. Se convirtió en una política comunitaria fundamental para apoyar a nuestros anfitriones y a sus vecinos”, expresa la plataforma.

En realidad, el movimiento de Airbnb para acotar que los alojamientos se reserven solo para celebraciones empezó antes de la pandemia. Las quejas de los propietarios por destrozos en las viviendas derivados de estas juergas provocaron que la plataforma vetará en 2019 organizar fiestas de “invitación abierta”, que se promocionan en redes sociales y permiten la entrada en el airbnb a personas sin relación con aquellos que lo reservaron. Para entonces, también se habían generado “casas de fiestas crónicas que se habían convertido en molestias para el vecindario”, reconoce la empresa.

A partir de ahora, los huéspedes que se salten la prohibición de organizar fiestas se enfrentan “graves consecuencias”, como la expulsión de la plataforma y medidas judiciales en función de los daños que se hayan podido ocasionar en el alojamiento, avisa Airbnb. “En 2021, más de 6.600 huéspedes fueron suspendidos de Airbnb por intentar infringir nuestra prohibición de fiestas. En estos casos, también trabajamos para apoyar a nuestros anfitriones con la protección de daños a la propiedad”.

No hay excepciones a la prohibición, aunque la compañía adelanta que estudia incorporar una “para los locales de hostelería especializados y tradicionales”, en las que los anfitriones autoricen los eventos expresamente.

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