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París: el acuerdo. Nueva York: la firma.  Y Madrid… ¿?

La firma no quiere decir la entrada en vigor, pero sí se está dando otro paso más en una lucha que marcará a la humanidad y al resto del planeta durante el resto del siglo y varios siglos posteriores

Este 22 de abril, en Nueva York se firma simbólicamente el Acuerdo de París sobre el cambio climático, en presencia de más de 160 gobiernos, entre ellos el español en funciones. La firma no quiere decir la entrada en vigor (eso vendrá más adelante), pero sí se está dando otro paso más en una lucha que marcará a la humanidad y al resto del planeta durante el resto del siglo y varios siglos posteriores.

Un gobierno que pretenda avanzar con la celeridad necesaria en la lucha contra el cambio climático no solo tiene que acoplarse a un cada vez más complejo escenario nacional e internacional, sino también intentar cambiar realidades tozudas y a un ritmo sin precedentes.

En uno de los países europeos más vulnerables a los efectos del cambio climático, al Gobierno de España le toca, sobre todo, defender el territorio y a sus habitantes de los ataques persistentes de un enemigo común que hemos creado los seres humanos – y algunos más que otros. Para Alianza por el Clima, un movimiento constituido por más de 400 organizaciones de la sociedad civil en el territorio español, al Gobierno de este país le sobran motivos para situarse entre los líderes en Europa en esta cuestión tan capital para nuestro verdadero bien común: el planeta.  

Aterrizamos. Si España quiere estar en la vanguardia de esta lucha, las ventajas son atractivas y numerosas, pero los retos son también enormes. En el lado positivo de la ecuación, supone crear empleo de calidad en sectores emergentes de la economía, reducir la vulnerabilidad a los costes y vaivenes de los combustibles fósiles, estar mejor preparados ante los riesgos climáticos, mejorar la calidad del aire y la eficiencia material y energética de los procesos productivos, crear espacios urbanos más saludables y atractivos, ser más solidarios con los más vulnerables, mantener la extraordinaria riqueza natural de nuestro entorno...

Al Gobierno de este país le sobran motivos para situarse entre los líderes en Europa en esta cuestión tan capital para nuestro verdadero bien común: el planeta

Los retos tampoco son nada desdeñables para España y se presentarán con cada vez más crudeza en función del retraso en actuar: acoger e incorporar a los refugiados climáticos de otros países más vulnerables aún; gestionar crecientes problemas de salud provocados por extremos de calor, contaminación y nuevas enfermedades; consumir menos; acompañar a las comunidades, las empresas y los sectores más asociados al problema o más sensibles a sus consecuencias. Hasta abandonar tierra al mar, al calor o a la desertificación; sufrir crisis en los sectores y zonas que más dependen del clima actual o de los combustibles fósiles; o enfrentarnos a serios conflictos sociales provocados por el cambio climático si no conseguimos resolver importantes injusticias y desigualdades que existen en la actualidad.

¿Este escenario es algo que nos debería asustar? Igual sí; pero abrumar no, o por lo menos no de momento, pero si asustar, interesar y dinamizar.  Y es por ello que hoy, con motivo de la cita en Nueva York, Alianza por el Clima lanza en este documento una serie de prioridades para la próxima legislatura en materia de cambio climático. Abarcan toda una serie de cuestiones que van al fondo de nuestro modelo productivo, nuestra relación con el exterior y los verdaderos intereses generales: bienestar, paz, justicia, prosperidad, el medio natural.

Por todo ello, consideramos que el próximo Gobierno –del color o combinación de colores que sea–, además de la oposición, deben asumir los compromisos que reclamamos y así situar el cambio climático entre sus prioridades más apremiantes. Son propuestas concretas que abarcan la transición energética hacia un futuro renovable, una ley de cambio climático, la adaptación y la ayuda a otros países más vulnerables. Y no solo hay que actuar en esta legislatura, sino en las próximas 5, 10, 20 legislaturas y así sucesivamente, con todos los niveles de gobierno y actores de la sociedad.

Y son propuestas claras que no carecen de base técnica ni respaldo social, al contrario. Más bien carecen de una apuesta decidida por nuestros políticos. Al Gore dijo la famosa frase “La voluntad política es un recurso renovable”, aunque en los últimos años en España parece mejor definirlo como un bien escaso.

La próxima legislatura será una prueba de algodón por muchos motivos. Entre ellos es comprobar si en España existe la capacidad, entre la sociedad civil, las empresas y las instituciones públicas, de abordar este reto con urgencia, empeño y seriedad. Alianza por el Clima, y todas las entidades que la componen, prefiere tomar la delantera en Europa. Se trata, nada más y nada menos, de empezar a transformar el país antes de que el cambio climático transforme el mundo entero ante nuestros ojos.  Y ustedes señorías, ¿qué tienen que decir?

*Alianza por el Clima está formada por más de 400 organizaciones sociales, ecologistas, sindicales, de cooperación al desarrollo, de acción rural, de agricultores, vecinales, católicas y de consumidores integradas en plataformas ciudadanas como: Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, Coordinadora de ONGD, Cumbre Social, Foro de Acción Rural, Plataforma Rural y Plataforma del Tercer Sector.

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