eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Los hospitales sin pacientes de Gaza

La falta de electricidad y combustible debido al bloqueo israelí ha obligado a las autoridades sanitarias de Gaza a paralizar el servicio en algunos hospitales.

Una vez más, la crisis sanitaria en Gaza hace sonar las alarmas y pone la vida de cientos de pacientes en peligro. El pasado enero, el Ministerio de Salud de Gaza advertía sobre la necesidad de paralizar los servicios de salud del sector quinario ante la falta de electricidad y combustible. La situación se mantiene crítica y la desesperación de las personas enfermas es insostenible.

Beit Hanoun, una zona situada al norte de Gaza, es un barrio repleto de casas dañadas y a medio reparar, con amplias y arenosas calles extendiéndose entre ellas. El Hospital de Beit Hanoun ha quedado marcado por las trágicas situaciones que se han sucedido en los últimos meses a causa de la crisis de energía: camas vacías sin pacientes, módulos hospitalarios en la penumbra, y máquinas y equipos hospitalarios fuera de servicio. Cientos de pacientes de todas condiciones han sufrido durante este tiempo el cese total o parcial de los servicios médicos.

En este momento, el hospital depende de dos generadores: uno pequeño que necesita 14 mil litros de diésel al mes, y uno grande que dejó de funcionar hace una semana. Los pacientes que se han visto más afectados por esta situación han sido aquellos y aquellas que necesitan una máquina para sobrevivir a causa de deficiencias renales, cáncer, problemas cardíacos, bebés prematuros o pacientes en urgencias.  

Seguir leyendo »

La vida pendiente de un permiso

Huda es enfermera en el Centro de Salud Al Saftawi, en el norte de Gaza

Centro de Salud Al Saftawi, norte de Gaza. Delante del consultorio de Huda Samur, hay una hilera de personas esperando su turno. Ella les dice con voz amable que lamenta la espera, debida a una gran afluencia de pacientes.

Huda, de 48 años, es enfermera en el Centro de Salud Al Saftawi, en el norte de Gaza, gestionado por la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA).

Divorciada y madre de una hija y un hijo universitarios, Huda es muy activa y vital y tiene una fuerza de voluntad que le permite completar largas jornadas de trabajo a pesar de padecer cáncer. Sonríe a menudo y desprende energía positiva.

Seguir leyendo »

"Como refugiada, estoy destinada a amar lugares que no me aman"

Nesrin posa junto a varias de sus alumnas en la escuela del campamento de Ein El Hilweh, en Líbano

Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi infancia como refugiada de Palestina en Líbano es la primera vez que mi prima me acompañó a los baños públicos del campamento. Tenía 5 años y recuerdo claramente la fascinación que sentí al ver a todos los niños y niñas haciendo cola para usarlos. Llamaban a la puerta para que los que estaban dentro se apresurasen. Pensé que era un juego: llamar a la puerta y correr. Pronto fui consciente del lujo que suponía vivir en un pequeño piso de alquiler con baño privado que, gracias al esfuerzo y trabajo de mi madre y mi padre durante años, nos podíamos permitir en un edificio a las afueras del campamento. 

También recuerdo que, cuando era pequeña, quería vivir con mis abuelos en su casita con techo de hojalata. Dormir en su refugio era el premio si me portaba bien durante la semana. Me gustaba especialmente escuchar el sonido del granizo sobre el tejado. Sigue siendo uno de los recuerdos de la infancia que atesoro con mayor cariño. No podía entender por qué mi abuela corría para poner cubos vacíos debajo de las gotas que caían del tejado y para colocar sábanas de plástico debajo de los colchones por la noche. Recuerdo que mi tía sollozaba mientras vaciaba un cubo tras otro. Siempre pensé que mi tía estaba loca por ponerse triste con un juego tan divertido.

Otra cosa especial de la casa era el particular olor del pan recién horneado de mi abuela. Lo hacía en un horno de barro blanco. Una vez hecho, mi tía mayor nos lo servía a mi y a mis hermanos con tomillo y una taza de té. A menudo, mi tía le recordaba a mi abuela que la porción de trigo que recibían de UNRWA se acabaría más rápido de lo previsto si continuaba repartiéndolo con tanta generosidad. Entonces mi abuela respondía que no debía preocuparse porque mi padre compartiría su ración con nosotros.

Seguir leyendo »

Hatem y Hanan: cientos de recuerdos indisolubles

Hanan y Hatem, estudiantes refugiados de Palestina, pudieron ir y ver el mar en su visita a España

Hatem y Hanan tienen 14 años pero, para cualquiera que no los conozca, sería imposible adivinarlo. La madurez y el coraje que transmiten sus rostros son más propios de una persona adulta. No de un adulto cualquiera, sino de alguien que ha vivido y ha visto más de lo que le corresponde.

Hanan es presidenta del Parlamento Estudiantil de UNRWA en Cisjordania. Ella vive en Hebrón, bajo ocupación israelí. Por su parte, Hatem, de Gaza, es el vice-presidente del Parlamento Estudiantil de esta zona. Los dos son miembros electos del Parlamento Estudiantil global de UNRWA que representa a los 526.000 estudiantes refugiados de Palestina de la Agencia. “Organizamos campañas e iniciativas para hacer pequeños cambios locales en la escuela o en la comunidad”, cuenta Hanan. “Por ejemplo, visitas para personas con discapacidad o mayores, trabajamos también con el Ayuntamiento para mejorar el jardín de la escuela o recaudamos fondos para pintar o reparar el edificio de la escuela”.

La responsabilidad que asumen les ha curtido como buenos oradores, pero también como perfectos analistas y representantes de una población que necesita el apoyocontinuo de los suyos y de la comunidad internacional para solucionar un problema que enfrentan desde hace más de siete décadas. 

Seguir leyendo »

La dignidad no tiene precio

Pierre Krähenbühl, Comisionado General de UNRWA

La semana que viene se cumple un año desde que comenzara la peor crisis financiera de UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina. En enero del año pasado, Estados Unidos, el mayor donante de la Agencia anunciaba un recorte de 300 millones de dólares, que más tarde se convertiría en una retirada permanente de fondos.

Este aniversario coincide con la visita oficial a España del Comisionado General de UNRWA para agradecer el apoyo adicional que el gobierno español ha prestado a la Agencia durante este difícil año. Gracias al apoyo extraordinario del resto de donantes, especialmente de la Unión Europea y sus estados miembros, UNRWA ha podido seguir proporcionando servicios esenciales a más de 5,4 millones de refugiados y refugiados de Palestina, muchos de ellos en situación de extrema vulnerabilidad. Sin embargo, 2019 no se presenta más fácil.

En Gaza, 2 millones de personas no viven. Sobreviven. El bloqueo tiene un efecto directo sobre la economía de este territorio. La tasa de desempleo alcanzó en Gaza un promedio de casi el 53% en los tres primeros trimestres de 2018, un récord histórico. El desempleo juvenil alcanzaba el 69%. Además, el bloqueo y las ofensivas israelíes provocan que 1,3 millones de personas en Gaza sufrieron inseguridad alimentaria en 2018. Las protestas en la Franja – Marchas del Retorno – agravaron la situación de la población refugiada, y elevaron el número de víctimas y heridos por las fuerzas israelíes.

Seguir leyendo »

Shoroq Okasha: “Conocer a los heridos que atiendo es lo que más duele”

Shoroq Okasha

Shoroq Okasha no olvida el día en el que un hombre se acercó a ella y le dijo: “me has salvado la vida”. Estas palabras se quedaron suspendidas en su memoria y se transformaron en la motivación para continuar trabajando como paramédica voluntaria cerca del perímetro este de la franja de Gaza. Allí, miles de personas de Palestina protestan cada viernes exigiendo su derecho a volver sus hogares en las “Marchas del retorno”.

A sus 27 años, Shoroq demuestra profesionalidad y carisma cuando habla. Explica que su trabajo está lleno de peligros, especialmente desde que la Media Luna Roja Palestina dejara de enviar a voluntarias mujeres al campo a modo de protección. La decisión se tomó después de que un disparo israelí matara a la voluntaria médica Razan Najjar durante una de las marchas. Ocurría el 1 de junio, solo dos días después de que se convocara la primera marcha del retorno el 30 de marzo.

Varias voluntarias como Shoroq no se quedaron conformes con la decisión de la Media Luna Roja. La pérdida de Razan había hecho que estuvieran todavía más decididas a trabajar en ese contexto. "Perder a Razan me dio fuerza y me hizo estar dispuesta a sacrificar mi vida para hacer mi trabajo", explica Shroq. Junto a algunas de sus compañeras, decidió sumarse por cuenta propia al equipo voluntario de atención médica.

Seguir leyendo »

La educación, el trampolín de los sueños de Muna

Muna Hammad

Muna Hammad sabe que su vida y su futuro serían muy diferentes si no hubiera existido una escuela primaria de chicas de UNRWA a poca distancia del domicilio de su familia, en el campo de refugiados de Amari, a las afueras de Ramallah. Debido a los escasos recursos de la familia, probablemente esta adolescente de 14 años, la tercera de cuatro hermanos, no hubiera podido pagar el transporte para acudir cada día a una escuela pública palestina situada al exterior de Amari. Su enorme talento, sus ganas de aprender y sus aspiraciones se habrían quedado silenciosamente ahogadas entre las cuatro paredes de su casa.

“Desde siempre me ha gustado venir a la escuela y estudiar. Estoy convencida de que la única manera de cambiar las cosas y lograr lo que me propongo es la educación. Quiero ser una persona útil para mi comunidad y para ello necesito formación”, explica esta joven durante un descanso en sus clases.

Muna sueña con ser ingeniera eléctrica, una carrera que espera estudiar en la universidad de Birzeit, en Ramallah. Su padre es electricista y desde que era muy pequeña le ha gustado verle trabajar con la cabeza hundida entre cables o en aparatos por arreglar.

Seguir leyendo »

Amenazados de desahucio por la colonización

Rifqa nació en Jerusalén en 1921, cuando Palestina estaba ya en manos británicas, tras la derrota del Imperio Otomano.

Infinidad de líneas surcan las manos de Rifqa al Kurd. Son las marcas de decenas de vicisitudes de una vida de casi cien años. Mueve sus dedos largos y finos con elegancia para empuñar su bastón y caminar unos pasos, aún con ligereza, entre el salón y el dormitorio.

Hasta hace dos años, su rostro afable sonreía a las visitas y explicaba su historia con detalle y voz firme. Ahora, su mirada es inexpresiva, apenas habla y no recuerda su pasado. 

Rifqa ha olvidado que nació en Jerusalén en 1921, cuando Palestina estaba ya en manos británicas, tras la derrota del Imperio Otomano. 

Seguir leyendo »

¿Está la comunidad internacional preparada para dar una solución justa y definitiva a la población refugiada de Palestina?

Fotografía de concurso UNRWA

La noticia a principios de año de que Estados Unidos, nuestro mayor donante, nos retiraba los fondos, no dejaba lugar a dudas de que este iba a ser el peor año en la historia de la Agencia, incluso muchos creyeron ver aquí su final. 

Hoy, tras 11 meses de búsqueda desesperada de financiación, con el firme convencimiento de que los refugiados y refugiadas de Palestina no podían quedarse solos y gracias a la posición unánime y generosa de los donantes de UNRWA, estamos en el camino de superar la peor crisis financiera de la historia de esta Agencia, al menos por este año. Aunque todavía nos faltan 21 millones de dólares para cubrir el presupuesto en 2018, el riesgo de desaparecer ha quedado totalmente descartado.

Sin embargo, no es ni mucho menos motivo de celebración. Para llegar hasta aquí hemos tenido que pagar un precio muy alto. Muchos de nuestros compañeros, personas refugiadas de Palestina -como lo son el 99% de los trabajadores de UNRWA-, han perdido sus trabajos debido a los recortes que hemos tenido que realizar para mantener a salvo los servicios esenciales y, aún mucho peor, los refugiados han visto mermar sus programas de ayuda y han vivido todos estos meses con la angustia de creer que la Agencia podría desaparecer y, con ella, sus derechos inalienables.

Seguir leyendo »

El desafío diario de ser niño en Aida

Shadi Obeidallah, padre de Abdulrahman Shadi

A la entrada del campo de refugiados palestinos de Aida hay una pared negra con decenas de nombres escritos en blanco. Son los niños muertos a manos de Israel en 2014, año de la última gran ofensiva militar en la franja de Gaza en la que fallecieron violentamente 2214 palestinos de los cuales más de 500 eran menores.

Abdulrahman Shadi murió al pie de esta triste lista, exactamente al lado de la bandera de Naciones Unidas que ondea en la oficina de la UNRWA situada a la entrada del campo. Fue alcanzado en el corazón por el disparo de un soldado israelí hace casi tres años.

“El 5 de octubre de 2015”, precisa su padre, Shadi Obeidallah, un hombretón de 42 años nacido en Aida y que trabaja actualmente como recadista para UNRWA.

Seguir leyendo »