De aguas que fluyen desde la época romana, hasta cinco cascadas cruzan este bonito pueblo de La Alcarria

La riqueza hídrica de la localidad ha modelado la geografía y el carácter de una hermosa villa que cautiva a quien la visita

Alberto Gómez

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El pintoresco municipio de Trillo es especialmente reclamado estos días de intenso calor ya que supone un auténtico oasis en La Alcarria, transformando la imagen típica castellana. Situado en la confluencia donde el río Cifuentes desemboca en el imponente Tajo, este pueblo ofrece un paisaje de exuberante vegetación y rumor constante. Esta linde natural, que sirve de puerta al Parque Natural del Alto Tajo, destaca por su valioso patrimonio, su estrecha relación con la literatura y su riqueza hídrica. El discurrir de sus corrientes ha modelado la geografía y el carácter de una hermosa villa que cautiva a quien la visita hoy.

La íntima vinculación de este emblemático enclave con el agua se remonta a la remota antigüedad, con sólidas raíces en el glorioso Imperio Romano. En aquellos tiempos lejanos, el cauce del río Cifuentes ejercía como una frontera natural sumamente estratégica entre las regiones históricas de Carpetania y Celtiberia. Asimismo, los colonos romanos ya descubrieron y aprovecharon las valiosas propiedades medicinales de los manantiales termales de la zona. Estos baños se convirtieron en un gran orgullo para la población local, perdurando con gran fuerza a lo largo de los siglos.

En las postrimerías del siglo XVIII, bajo el real patrocinio de Carlos III, se inauguraron de manera oficial las espléndidas instalaciones de este célebre balneario alcarreño. La altísima calidad de sus aguas termales curativas atrajo con extrema rapidez a los personajes más ilustres de la corte madrileña, destacando de manera muy especial el pensador Jovellanos. En la actualidad, este valioso legado histórico sigue hoy muy vivo y totalmente renovado en un moderno establecimiento hotelero. Rodeado de naturaleza, ofrece un generoso descanso a los viajeros que buscan desconexión.

El agua continúa siendo la indiscutible protagonista del pintoresco casco urbano de la villa

El agua continúa siendo la indiscutible protagonista del pintoresco casco urbano de la villa a través de un asombroso conjunto de cinco cascadas que lo atraviesan. Para poder contemplarlas en todo su esplendor, la conocida senda ecológica del río Cifuentes ofrece un bellísimo y sencillo trayecto circular de unos 500 metros de longitud. Este agradable paseo, que se realiza sin prisa en unos treinta minutos, permite descubrir hermosos saltos de agua rodeados de abundante vegetación. Todo el recorrido se encuentra perfectamente acondicionado con cómodas pasarelas fluviales y barandillas de seguridad.

La espectacular y ruidosa Cascada del Molino constituye la primera gran parada de este sendero y destaca por ser la caída más alta y fotogénica. Este torrente se ubica justo al lado de la histórica Casa de los Molinos, que es considerada como la edificación civil más antigua de la villa. En el pasado, este rústico edificio aprovechaba la fuerza hidráulica de la corriente fluvial como molino harinero o de madera. Hoy en día, su remozado interior alberga el interactivo Museo de la Energía Prometeion, espacio idóneo para el aprendizaje.

Avanzando por el cauce a contracorriente, el visitante descubre la denominada cascada pequeña, un rincón idílico protegido de forma natural por frondosos árboles y grandes rocas cubiertas de musgo. El trayecto prosigue hasta alcanzar la cascada del Mesón, emplazada muy cerca del conocido establecimiento hostelero que le otorga su nombre definitivo. Este emblemático punto dispone de un mirador natural de excepción donde el río Cifuentes se despide para fundir sus corrientes con el gran caudal del Tajo. Es una panorámica espectacular que resplandece de manera única y especial al atardecer.

Cela y El Chorrerón

Sin embargo, el salto de agua más emblemático, salvaje y majestuoso de toda la comarca de la Alcarria es el conocido popularmente como El Chorrerón. Con una abrupta caída que supera los 15 metros de altura, esta cascada natural se encuentra abrazada por un espeso y tupido bosque de ribera. Todo su imponente rugido y la fresca bruma que genera asombraron profundamente al escritor Camilo José Cela durante su andadura. En su obra Viaje a la Alcarria, el célebre novelista la comparó poéticamente con una hermosa cola de caballo espumeante.

Más allá de su asombrosa naturaleza, Trillo atesora hoy con gran orgullo un sobresaliente patrimonio monumental encabezado por su robusto puente de piedra sobre el Tajo del siglo XVI. Esta histórica construcción sufrió graves deterioros en la Guerra de Sucesión y terminó volada por completo durante la invasión napoleónica. El valioso legado local se enriquece con la renacentista iglesia de Santa María de la Estrella, caracterizada por su muy bella portada plateresca. Completan esta interesante visita de turismo el Museo Etnológico municipal y las ruinas del monasterio cisterciense de Óvila.

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