Lo que alberga este pueblo aragonés de 372 habitantes: una réplica del “Juicio final” de la Capilla Sixtina

Retablo en honor a San Miguel

Alberto Gómez

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Estos días de Semana Santa son ideales para hacer escapadas y descubrir, tal vez por vez primera, tesoros de nuestra arquitectura, escultura o pintura. Y para ello tal vez no hace falta irse hasta Roma, porque mucho más cerca se puede apreciar hasta una réplica del “Juicio final” de la Capilla Sixtina.

¿Y hasta dónde hay que ir para observar de cerca una joya tan peculiar? Pues hasta Ibdes, nombre curioso de una localidad pequeña, de tan solo 372 habitantes según el censo de 2024, y que está situada en el valle del río Mesa, a 125 kilómetros de Zaragoza.

Y es ahí, en el interior de Ibdes, donde su iglesia de San Miguel Arcángel aloja una réplica del “Juicio final” de la Capilla Sixtina de la mismísima capital italiana.

Morone y Miguel Ángel

El patrimonio, que se puede disfrutar en una iglesia construida en 1517 sobre las ruinas del castillo que dominaba el caserío, es propio del Renacimiento. En el interior de la iglesia, con trazos del más puro estilo gótico, uno encuentra y se sorprende al ver las grandes puertas de sargas que cierran el retablo mayor dedicado a San Miguel. 

Dichas grandes puertas, que cierran el retablo, fueron pintadas sobre sarga por otro italiano, Pietro Morone, que se inspiró en el “Juicio final” pintado por Miguel Ángel en el testero de la Capilla Sixtina.

La obra de Morone incluye la escena central de la original, la del Apocalipsis. El retablo, las puertas y dos esculturas fueron restaurados en 2017, tras dieciséis meses de trabajo.

Pero el agradecido viajero tiene que tener en cuenta que, precisamente, son estos días los únicos del año en los que puede admirar la mencionada réplica. Hasta el próximo domingo es cuando se abren las sargas mediante un antiguo y complejo sistema de poleas, para dejar al descubierto un retablo renacentista sencillamente espectacular.

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