Las cuatro piscinas naturales del Valle del Jerte de aguas cristalinas y rodeadas de bosques frondosos
El Valle del Jerte es mundialmente reconocido por el espectáculo de la floración de sus cerezos durante la primavera, un evento que tiñe de blanco las laderas del norte de Extremadura, en la provincia de Cáceres. Sin embargo, cuando la temporada estival se adueña de la península ibérica y el sol aprieta en las tierras extremeñas, elevando las temperaturas y marcando el ritmo de la vida local y de los visitantes que deciden escaparse varios días para recorrer la zona, esta geografía abrupta y viva despliega una segunda posibilidad para quienes buscan refrescarse: sus gargantas de montaña y sus piscinas naturales de agua cristalina.
En este entramado de cauces de ríos y riachuelos, cascadas y frondosos bosques, Navaconcejo se encuentra situado en pleno corazón del Valle del Jerte. Con una ubicación privilegiada en medio del valle, el municipio alberga cuatro oasis fluviales: la pscina natural “El Cajón”, la piscina natural “El Pilar”, la piscina natural “El Cristo” y, por último, la conocida popularmente como “El Benidorm”. Estas zonas de baño son adecuadas para refrescarse en verano. Las aguas puras del Jerte, rodeadas de bosques de robles melojos, castaños centenarios y alisos de ribera, constituyen una de las ofertas de turismo de naturaleza de la zona.
Para comprender la riqueza paisajística de Navaconcejo es preciso fijarse en toda la orografía que lo rodea, con la Sierra de Tormantos situada hacia el este del pueblo y el Puerto de Honduras al oeste, que se extiende como paso natural hacia el vecino Valle de Ambroz. Esta configuración montañosa que rodea y resguarda toda la localidad favorece que las aguas de las piscinas naturales y manantiales permanezcan normalmente a temperaturas frías y bastante limpias. Las aguas que circulan por los valles proceden de los picos más elevados y de vertientes fluviales tan conocidas como la Garganta de las Nogaledas, una ruta recomendada para conocer la naturaleza del entorno.
En comparación con otros destinos donde las corrientes de agua han sufrido modificaciones humanas para construir o abastecer, el Ayuntamiento de Navaconcejo ha apostado por mantener una intervención mínima y respetuosa con el entorno natural, integrando escalinatas de piedra, pequeñas pasarelas y amplias praderas de césped natural que permiten disfrutar del río sin alterar la dinámica de sus ecosistemas. Las modificaciones son mínimas y permiten que la gran mayoría de visitantes pueda acceder y disfrutar del entorno.
Las piscinas naturales
La primera de las zonas de baño a las que se puede acudir es la piscina natural “El Cajón”, una poza habilitada exclusivamente durante los meses de julio y agosto que destaca por el tono intenso y esmeralda de sus aguas, fruto de la combinación entre su profundidad y el sombreado natural que proyectan los árboles de las laderas. Resulta un espacio adecuado si lo que se busca es tranquilidad, darse un chapuzón, pasar el día en familia o simplemente sentarse a leer un libro mientras se escucha la corriente.
La zona cuenta con accesos sencillos integrados entre la vegetación y la roca madre, lo que permite llegar sin demasiadas complicaciones. Es importante tener en cuenta que, si bien dispone de zona de aparcamiento en las inmediaciones, no cuenta con servicio de socorrismo ni con chiringuito, por lo que resulta necesario llevar comida y bebida si se planea pasar allí la jornada.
Siguiendo el trayecto hacia las proximidades del casco urbano se encuentra la segunda parada, la piscina natural “El Pilar”, considerada uno de los principales puntos de reunión estival para las familias y los vecinos de la villa. Este lugar es conocido por las extensas praderas de césped verde que rodean todo el vaso de agua y por su comodidad, dada la cercanía con las viviendas de la localidad. Al presentar un lecho ancho de profundidad progresiva y aguas de corriente calmada, El Pilar resulta una opción cómoda y accesible para ir con niños pequeños o personas mayores.
Esta zona de baño permanece abierta desde mediados de junio hasta mediados de septiembre y, aunque no dispone de servicio de socorrismo, cuenta con varios chiringuitos a su alrededor que permiten tomar algo fresco o comer durante la jornada. Aunque los visitantes pueden llevar su propia comida y bebida para disfrutar de un almuerzo al aire libre en las áreas recreativas, es importante recordar que las barbacoas están prohibidas durante los meses de verano por protección medioambiental contra incendios y que no se permite el acceso con perros al vaso de baño ni a las praderas principales.
En la zona sur del municipio se encuentra ubicada la piscina natural “El Cristo”, que recibe el nombre debido a la cercanía con la ermita del pueblo. Esta zona aprovecha un ensanchamiento natural del río Jerte para conformar una amplia piscina al aire libre donde destaca la diafanidad de su fondo, compuesto por cantos rodados pulidos por la fuerza del agua y rodeado por frondosos castañares y huertas tradicionales. Además, ofrece un paseo que bordea la localidad, permitiendo enlazar distintos tramos del río a pie.
En esta zona de baño tampoco se admiten perros, al igual que ocurre en “El Pilar”, y no se cuenta con la presencia constante de socorristas. Sin embargo, dispone de un parque infantil donde los niños pueden jugar y entretenerse si se cansan de estar en el agua, además de un completo merendero y una zona de bares a su alrededor, una opción para quienes, tras un día completo de baño, quieran tomar algo en el entorno.
La ruta fluvial se puede completar con la concurrida área conocida como “El Benidorm”, un apelativo popular impregnado de humor local que hace referencia a las grandes plataformas graníticas soleadas donde los bañistas extienden sus toallas para tomar el sol. Esta zona está muy concurrida por jóvenes debido a la profundidad de sus aguas y también por quienes acuden con mascotas, ya que se permite su entrada. Además, se puede acudir durante todo el año y aparcar en sus proximidades, donde hay un aparcamiento habilitado.
La zona es una alternativa para una escapada. Las piscinas naturales permiten refrescarse y huir del calor, mientras que las rutas de montaña ofrecen la posibilidad de conocer la vegetación que rodea a toda la provincia.
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