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Análisis

La lección del plantón de Canadá a Trump: buscar un acuerdo justo con EEUU está condenado al fracaso

El primer ministro Mark Carney y Donald Trump intervienen en el almuerzo de trabajo del G7 celebrado en Evian-les-Bains (Francia) el martes 16 de junio de 2026.

Olivia Bowden

25 de agosto de 2026 21:53 h

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El desastroso fracaso de las negociaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos supone una advertencia para los países de todo el mundo de que entablar cualquier tipo de diálogo con la actual Administración estadounidense está condenado al fracaso desde el principio, según los observadores, quienes afirman que este reciente episodio pone de manifiesto que buscar un acuerdo justo es inútil.

Andrea Lawlor, profesora adjunta de Ciencias Políticas en la Universidad McMaster de Ontario, afirma: “Por muy estrecha que sea la relación histórica, el Gobierno estadounidense ha dejado claro que ahora antepone sus intereses a los de cualquier tipo de coordinación o armonía económica mundial”.

“Da la sensación de que estas negociaciones han 'fracasado'. Sin embargo, no estoy seguro de que realmente hubiera algo que se pudiera considerar un éxito”, añade.

Ambos países se encuentran ahora inmersos en una guerra comercial cada vez más intensa, después de que las conversaciones de última hora, que se prolongaron durante semanas, fracasaran poco antes de la hora límite del sábado, momento en el que Estados Unidos impuso aranceles del 50% a productos canadienses por valor de 20000 millones de dólares.

Mark Carney, en tono desafiante, declaró el sábado que había rechazado el acuerdo debido a las exigencias de última hora de EEUU, que habrían socavado la soberanía de Canadá. El primer ministro canadiense afirmó: “Pidieron demasiado y ofrecieron muy poco… estás en guerra cuando te atacan, y a nosotros nos atacaron”. Carney prometió igualar los aranceles estadounidenses “dólar por dólar”.

Donald Trump había anunciado inicialmente los aranceles el 20 de julio, alegando que Canadá había discriminado injustamente a las empresas estadounidenses.

El ejemplo principal que ofrece la Casa Blanca es la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses en ocho de las diez provincias y en los tres territorios de Canadá. La retirada de las bebidas espirituosas, el vino y la cerveza estadounidenses de los estantes entró en vigor tras la primera ronda de aranceles de Trump, impuesta a Canadá a principios de 2025.

El fracaso de las negociaciones supuso una sorpresa. Trump había afirmado el martes que se aplicaría una prórroga de tres días al plazo para la imposición de aranceles, ya que el acuerdo estaba prácticamente firmado. El miércoles incluso declaró a los periodistas que se había llegado a un “acuerdo muy justo para ambas” partes.

Sin embargo, a medida que los detalles del acuerdo empezaron a filtrarse a los medios de comunicación canadienses, crecía la preocupación de que Carney y sus negociadores estuvieran cediendo demasiado a cambio de una reducción de los aranceles sobre el acero, el aluminio y los automóviles.

El presidente del Gobierno de Manitoba, Wab Kinew, y su homólogo de Nueva Escocia, Tim Houston, confirmaron esta semana que Carney había pedido a las provincias que volvieran a poner a la venta el alcohol estadounidense para cerrar el acuerdo comercial.

Kinew declaró a los periodistas que, en su opinión, Canadá “debería plantarle cara” a Trump y que “no se puede llegar a un buen acuerdo con una mala persona”. Animó a los canadienses a evitar la compra de bebidas alcohólicas estadounidenses, incluso si los presidentes de las provincias acordaran volver a ponerlas a la venta.

Los temores a ceder ante Trump también surgieron en una reunión informativa de alto nivel organizada por el embajador de Canadá en EEUU, Mark Wiseman, con el Consejo Comercial Canadá-EEUU.

Fuentes informaron a la Canadian Broadcasting Corporation de que el exnegociador jefe de comercio de Canadá, Steve Verheul, había advertido durante la llamada de que hacer concesiones ahora solo daría lugar a más exigencias por parte de los estadounidenses en el futuro.

JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, también fue grabado en un acto privado, aparentemente burlándose de Carney por ceder en “muchas cuestiones” mientras se desarrollaban las negociaciones comerciales.

En cambio, Carney tomó la drástica decisión de retirar a sus negociadores a Ottawa, sin prever más reuniones, y de lanzar una avalancha de críticas contra Trump, quien, a su vez, acusó a Canadá de querer “los beneficios de ser un Estado, sin serlo”.

Entre los productos afectados por los elevados impuestos de importación de EEUU se incluyen desde anoraks hasta adornos navideños.

Lawlor cree que Canadá volverá pronto a la mesa de negociaciones, dado el probable impacto económico de los aranceles. Sin embargo, señaló que cualquier negociación con la Administración Trump debía entenderse como susceptible de romperse en cualquier momento.

“Nos encontramos en una situación de constante cambio, en la que, incluso cuando las negociaciones dan lugar a acuerdos, estos no deben considerarse vinculantes para siempre”, concluye.

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