Descanso, gastronomía y playas espectaculares en uno de los pueblos más pintorescos del Cantábrico
Visitar Noja significa adaptarse a un ritmo pausado, donde el mar Cantábrico y la naturaleza marcan el día a día. Esta villa cántabra ha sabido conservar el aire de su pasado histórico a través de un casco antiguo salpicado de iglesias, ermitas, palacios nobiliarios y una gastronomía muy ligada a los productos frescos tanto del mar. Más allá de su vibrante vida cultural y de las celebraciones que visten sus calles en cada estación del año (desde el Carnaval hasta sus romerías veraniegas), Noja destaca como un destino donde el descanso, el legado arquitectónico y un entorno natural protegido conviven en perfecta armonía.
Qué visitar: Un recorrido por el patrimonio histórico de Noja
Pasear por el casco urbano de Noja permite descubrir un valioso conjunto monumental que atestigua el esplendor nobiliario que vivió la villa desde la época medieval. Entre sus principales puntos de interés histórico y arquitectónico destacan:
- Palacio de Albaicín: símbolo del esplendor local, tiene su origen en una casona solariega del siglo XVI, fue reformada siguiendo el característico estilo montañés, añadiendo la torre, la solana y un gran escudo en la fachada. Vinculado posteriormente a los Marqueses de Albaicín, destaca también por su finca, convertida en un jardín botánico con más de 45 especies. Desde 1997 es de propiedad municipal y funciona como Casa de Cultura.
- Palacio del Marqués de Velasco: situado en la Plaza de la Villa, junto a la iglesia, es uno de los monumentos más emblemáticos de Cantabria. Su estructura en forma de U conserva una torre cuyos orígenes se remontan al siglo XV, reconstruida tras un incendio en el siglo XVIII. La fachada principal cuenta con tres escudos barrocos y un singular reloj de sol de doble esfera.
- Iglesia de San Pedro: construida entre los siglos XV y XVI en el corazón del municipio, es un templo de estilo gótico tardío con añadidos renacentistas. En su sobrio interior de planta rectangular sobresale su retablo mayor barroco del siglo XVIII.
- Convento de Santa María de la Merced: fundado formalmente en 1988 sobre una antigua casona, alberga una comunidad activa de monjas mercedarias contemplativas. El complejo, declarado Bien de Interés Cultural en 1992, cuenta con unaiglesia barroca diseñada en 1634 por José de Arroyo, un claustro construido a mediados del siglo XVII y una sacristía con un retablo manierista del siglo XVI.
- Ermita de San Juan: ubicada en el barrio de Ris, este templo de origen bajo-medieval destaca por su robusta fábrica de mampostería y sillería en los esquinales, su arco apuntado y una espadaña rematada con cruz y pináculos.
- Ermita del Carmen: situada en el barrio de Fonegra y fundada en 1735, presenta una planta en forma de L levantada sobre una torre, luciendo en sus fachadas los escudos de armas de las familias fundadoras (Cabanzo, Assas y Hoyo).
- El Puente Medieval: situado en el camino que baja hacia Helgueras y atravesando las aguas de la Marisma Victoria, se encuentra este viaducto de estilo gótico bajo-medieval. Aunque popularmente se le conoce como puente romano, sus arcos apuntados revelan su origen gótico. De sus cinco ojos originales hoy solo se aprecian tres debido a las variaciones del nivel del agua de la marisma.
Playas y espacios protegidos
El litoral y los alrededores de Noja destacan por una notable riqueza paisajística donde conviven arenales urbanos y rurales con el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, catalogado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en 1994. Este humedal es uno de los más importantes del norte de la península Ibérica, sirviendo de área fundamental para la invernada y migración de más de 130 especies de aves acuáticas. La altísima calidad ambiental de esta franja costera ha vuelto a ser reconocida oficialmente por la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC), que en sus galardones de Bandera Azul ha revalidado la distinción para las playas de Ris, Trengandín y Helgueras. La costa del municipio se articula a través de sus arenales principales y sus islotes:
- Playa de Ris: orientada hacia el norte, esta playa en forma de amplia concha cuenta con una extensión de dos kilómetros. Con la marea baja, ofrece más de 40.000 metros cuadrados de arena fina y dorada. Debido a su orientación, es un punto óptimo para la práctica de surf, kayak, buceo y esnórquel.
- Isla de San Pedruco: situada justo frente a la playa de Ris, este pequeño islote rocoso cubierto de vegetación resistente al salitre e higueras silvestres sirve de refugio para millares de gaviotas. Durante la pleamar permanece aislada, pero en las mareas vivas y la bajamar se abre un sendero que permite acceder a ella a pie desde la playa. En su cima se conservan las ruinas de una primitiva ermita medieval dedicada a San Pedro, una de las construcciones de culto más antiguas de Noja.
- Playa de Trengandín: esta playa de carácter urbano destaca por enmarcar una sinergia paisajística entre el monte y el mar. Su elemento más característico son las formaciones rocosas negras que quedan al descubierto durante la bajamar, rodeada de dunas y equipada con accesos sencillos y servicios para el bañista.
- Playa de Helgueras: aunque visualmente parece formar una sola línea de costa junto a Trengandín, está clasificada de forma diferente en el Plan de Ordenación del Litoral de Cantabria debido a su carácter rural y su bajo nivel de urbanización. Tiene una longitud de 2.217 metros y se extiende desde el canal de salida de la Marisma Victoria hasta la zona del Brusco. La separación natural entre ambos arenales es el canal de las marismas, un pequeño estuario perceptible únicamente en bajamar.
- Marismas de Victoria y Joyel: dos espacios protegidos clave para la conservación de la biodiversidad que rodean la villa. La Marisma de Victoria conserva antiguos molinos de mareas que atestiguan el uso histórico de la energía mareomotriz y alberga un premiado proyecto de sensibilización ambiental en el centro penitenciario de El Dueso. Por su parte, la Marisma de Joyel es un ecosistema donde confluyen el agua dulce y la salada según las mareas; en sus zonas húmedas abunda el carrizo, mientras que las encinas ocupan las partes más elevadas.
Gastronomía de Noja
La ubicación de Noja determina por completo su gastronomía, convirtiendo a los pescados y mariscos en los protagonistas indiscutibles. El producto estrella de la villa es la nécora, un crustáceo que encuentra su hábitat idóneo en las rocas de las playas de Ris y Trengandín. Tal es su importancia que a mediados de octubre se celebra el Festival de la Nécora (iniciado en 2013), un evento de fin de semana que rinde homenaje a este marisco con degustaciones, talleres culinarios, galardones al sector pesquero y un encuentro de cofradías gastronómicas de toda España.
Junto a las nécoras, destacan los mariscos de la zona (como almejas y mejillones) y pescados frescos como la lubina, la merluza o el besugo. Las recetas más tradicionales se centran en el bonito del Cantábrico (a la brasa o en marmita) y las sardinas a la parrilla, combinados con las carnes rojas de los prados cántabros y el vino blanco local, cuya uva resiste el salitre costero. Para el postre, siempre hay que acudir a los clásicos sobaos y quesadas pasiegas.
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