Un jardín de esculturas gigantes en la Toscana: el sorprendente homenaje a Gaudí inspirado en el tarot

El singular recinto, situado en Capalbio, abrió al público en 1998

Àlex Gonzàlez

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En las colinas de la Toscana italiana existe un jardín donde las cartas del tarot se convierten en esculturas gigantes, los caminos esconden mensajes y una enorme esfinge alberga una vivienda en su interior. Se trata del Jardín del Tarot, un extraordinario parque artístico situado en Capalbio que nació de la imaginación de Niki de Saint Phalle, una artista franco-estadounidense que dedicó alrededor de dos décadas a construir su particular universo de fantasía.

El recinto, conocido en italiano como Giardino dei Tarocchi, está inspirado en los 22 arcanos mayores del tarot, representados mediante figuras monumentales cubiertas de cerámicas, espejos y vidrios de colores. Algunas alcanzan aproximadamente 15 metros de altura y representan personajes como la Emperatriz, el Mago, la Sacerdotisa, la Muerte o el Diablo. El resultado es un paisaje fantástico donde las esculturas se integran entre árboles, senderos y vegetación mediterránea.

Sin embargo, la historia de este jardín comienza lejos de Italia. En 1955, Niki de Saint Phalle visitó Barcelona y quedó fascinada por el Park Güell, diseñado por Antoni Gaudí. Sus formas orgánicas y mosaicos despertaron en ella el deseo de crear un espacio artístico propio. Años después, aquella inspiración se materializaría en las colinas de la Maremma, donde comenzó a trabajar en 1978.

Algunas de las obras recuerdan mucho a los mosaicos de Gaudí que se pueden ver en el Park Güell

La artista vivió dentro de una esfinge gigante

Una de las mayores curiosidades del parque es que Saint Phalle llegó a instalar su hogar y su taller dentro de una de sus esculturas. La elegida fue la Emperatriz, una gigantesca figura femenina con forma de esfinge cuyo interior fue acondicionado para albergar habitaciones, cocina y otros espacios domésticos.

La artista comenzó a vivir allí en 1982, mientras avanzaban las obras del jardín. El interior estaba decorado con numerosos fragmentos de espejos que reflejaban la luz y creaban un ambiente casi divino con muchos reflejos y sombras. Desde aquella vivienda, Saint Phalle diseñaba nuevas piezas, trabajaba con sus colaboradores y supervisaba la construcción de las esculturas que iban poblando el recinto.

La gran esfinge desde donde estuvo trabajando Niki de Saint Phalle

La creación del jardín no fue fácil porque supuso una gran inversion de dinero. La artista financió gran parte del proyecto con sus propios recursos, recurriendo a la venta de obras, joyas y otros productos. Entre ellos destacó un perfume que lanzó en 1982 y cuyos ingresos contribuyeron a cosetar los trabajos, permitiéndole mantener su independencia creativa.

Un recorrido entre espejos, símbolos y mensajes

Las esculturas fueron construidas mediante estructuras de hierro y hormigón, posteriormente revestidas con mosaicos de cerámica, espejos y vidrios de colores. En su elaboración participaron artesanos locales y colaboradores como Jean Tinguely, compañero de Saint Phalle, que contribuyó con sus creaciones mecánicas.

El recorrido incluye una fuente presidida por la Sacerdotisa y el Mago, además de representaciones de la Rueda de la Fortuna, el Mundo y otras cartas del tarot. Los visitantes también pueden descubrir inscripciones, dibujos y reflexiones grabados en los caminos, que forman parte de la experiencia artística y muestran pensamientos de su creadora.

Hay más de 20 esculturas repartidas por todo el jardín

La entrada al recinto fue diseñada por el arquitecto Mario Botta, que construyó un muro de piedra con una abertura circular. Su aspecto sobrio contrasta con el estallido de colores del interior y marca simbólicamente el paso entre el mundo cotidiano y el universo imaginado por Saint Phalle.

El Jardín del Tarot abrió al público el 15 de mayo de 1998, después de aproximadamente veinte años de trabajo. La artista continuó vinculada al jardín hasta su fallecimiento en 2002. Actualmente, el recinto conserva sus esculturas monumentales y los numerosos detalles que reflejan la influencia de Gaudí, el simbolismo del tarot y la imaginación de una creadora que convirtió todo un jardín en una obra de arte.

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