A media hora de Jaca: el pueblo medieval a las puertas del Pirineo aragonés para ver el eclipse solar del 12 de agosto

Santa Cruz de la Serós.

Edu Molina

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El eclipse solar del 12 de agosto de 2026 ofrecerá la posibilidad de unir la observación del cielo con una visita a algunos de los pueblos históricos del norte de Aragón. El fenómeno se producirá a última hora de la tarde, cuando el Sol estará bajo sobre el horizonte. Por ello, será necesario buscar un lugar con una vista despejada hacia el oeste y utilizar protección ocular homologada mientras el disco solar siga siendo visible.

Entre las localidades que pueden formar parte de esta jornada se encuentra Santa Cruz de la Serós, en la comarca oscense de La Jacetania. El municipio se sitúa entre el valle del río Aragón y la sierra de San Juan de la Peña, rodeado de montañas y áreas boscosas. Sus calles empedradas, las viviendas de piedra y la proximidad de varios edificios románicos permiten aprovechar las horas previas antes de dirigir la mirada al cielo.

La cercanía a Jaca y al conjunto monástico de San Juan de la Peña sitúa a Santa Cruz de la Serós en un territorio ligado a los orígenes del Reino de Aragón. El casco urbano puede recorrerse sin grandes desplazamientos y reúne arquitectura tradicional, dos iglesias medievales y la huella de una comunidad religiosa femenina que desempeñó un papel destacado en la historia del lugar.

El patrimonio de Santa Cruz de la Serós

Buena parte de la imagen de la localidad viene marcada por sus construcciones tradicionales. Las casas levantan sus muros en piedra y se cubren con tejados de losas superpuestas, una solución habitual en esta zona del Pirineo. Sobre muchas de estas cubiertas aparecen chimeneas de forma troncocónica, uno de los elementos más característicos de la arquitectura popular del Alto Aragón.

La historia de Santa Cruz de la Serós está estrechamente relacionada con el antiguo monasterio femenino fundado a finales del siglo X. Su creación se atribuye a Sancho Garcés II Abarca y a su esposa, Urraca Fernández. La comunidad acogió a mujeres de la nobleza y de la familia real aragonesa, una circunstancia que otorgó al enclave una importancia mayor de la que podía sugerir el tamaño de la población.

El propio nombre del municipio recuerda aquella etapa. El término “Serós” se vincula con “sorores”, palabra latina empleada para denominar a las hermanas de la congregación. Aunque gran parte de las dependencias del monasterio desaparecieron con el paso de los siglos, la memoria de aquella institución sigue presente en la iglesia de Santa María, principal resto conservado del antiguo cenobio.

El templo fue construido en el siglo XI y es uno de los ejemplos de románico altoaragonés que se mantienen en La Jacetania. Su arquitectura guarda relación con la catedral de Jaca y está presidida por una torre cuadrada que destaca sobre las viviendas. La altura y el volumen del campanario permiten reconocer la iglesia desde varios puntos de los alrededores.

Santa María nació como iglesia conventual y conserva una única nave cubierta por una bóveda de cañón. La cabecera concluye en un ábside semicircular, mientras que dos capillas laterales se abren junto al presbiterio. La portada presenta arquivoltas y un tímpano con un crismón flanqueado por figuras de leones, una composición que guarda relación con otros templos románicos del entorno de Jaca.

La comunidad benedictina permaneció en Santa Cruz de la Serós hasta el siglo XVI, momento en el que las religiosas se trasladaron a Jaca. La salida de las monjas y la pérdida de buena parte del conjunto convirtieron la iglesia en la principal referencia de ese periodo. Su conservación ayuda a entender la relación que el municipio mantuvo con las instituciones religiosas y con la monarquía aragonesa durante la Edad Media.

El segundo edificio medieval de la visita es la iglesia de San Caprasio, situada a la entrada del pueblo. Se levantó a finales del siglo XI siguiendo las formas del románico de tradición lombarda. Sus dimensiones son menores que las de Santa María y su planta se organiza en torno a una nave rectangular terminada en un ábside semicircular.

Iglesia de San Caprasio.

En el exterior se conservan los arquillos ciegos propios de este estilo. El templo pasó por diferentes reformas a lo largo de los siglos, de manera que su aspecto fue cambiando con la incorporación de nuevos elementos. Durante el siglo XX, una restauración retiró parte de esos añadidos con el objetivo de recuperar una imagen más próxima a su configuración románica.

La escasa distancia entre San Caprasio y Santa María permite conocer dos formas distintas de arquitectura religiosa del siglo XI sin abandonar la localidad. Entre ambos edificios se distribuye el caserío tradicional, que mantiene la continuidad del paseo a través de los tejados de losa, las chimeneas y las paredes de piedra.

A pocos kilómetros aparece San Juan de la Peña, un conjunto relacionado con los orígenes del Reino de Aragón y con el pasado medieval de este territorio. Su proximidad permite completar la jornada con otro de los enclaves más importantes de La Jacetania. Santa Cruz de la Serós queda integrada así en una ruta por el románico y la arquitectura pirenaica que puede realizarse antes de buscar un punto adecuado para contemplar el eclipse durante las últimas horas de la tarde.

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