El pueblo “colgado” sobre el Cantábrico en el que disfrutar de la sidra y la gastronomía tradicional asturiana
La costa oriental de Asturias reúne localidades que han crecido junto al Cantábrico y cuya forma está muy condicionada por el terreno. En algunas, el puerto ocupa buena parte del centro urbano; en otras, las casas se reparten por laderas que obligan a salvar continuos desniveles. Esa relación entre el paisaje y la manera de construir se aprecia al caminar por sus calles, donde los espacios de la vida diaria conviven con elementos que recuerdan su pasado marinero.
Uno de esos lugares es Lastres, perteneciente al concejo de Colunga. La villa se levanta sobre una ladera que desciende hacia el mar, con viviendas situadas a distintas alturas. Vistas desde cierta distancia, las casas parecen colocarse unas sobre otras, de ahí la imagen del pueblo “colgado” sobre el Cantábrico. El puerto queda a los pies del caserío, mientras que desde la parte alta se abren vistas hacia la costa y las montañas del interior.
Su ubicación permite descubrir dos caras de la localidad. Por un lado está su tradición marinera, ligada durante siglos a la pesca y al movimiento de embarcaciones. Por otro, aparece el casco antiguo, con un trazado de calles empinadas, viviendas populares y construcciones de carácter señorial. Pasar de unas zonas a otras ayuda a entender cómo fue creciendo la población en un terreno marcado por la cercanía del mar.
Lastres forma parte de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España y su conjunto histórico cuenta con protección patrimonial. Su aparición en la serie de televisión 'Doctor Mateo' también ayudó a dar a conocer sus calles fuera de Asturias. Pero sus principales puntos de interés están relacionados con la arquitectura, la actividad pesquera, el paisaje y una gastronomía muy ligada al concejo.
Un casco histórico entre cuestas y escaleras
Las cuestas, los tramos empedrados y las escaleras marcan buena parte del paseo por el centro de Lastres. Las calles cambian de altura en pocos metros y dejan a la vista diferentes tipos de viviendas. Junto a las casas que tradicionalmente ocuparon las familias de pescadores aparecen edificios de mayor tamaño, entre ellos palacios y casonas con escudos en las fachadas. Esa mezcla de construcciones es una de las características del casco urbano.
El barrio de los Balleneros recuerda una parte concreta del pasado de la villa. La relación con el mar no se limitó a la pesca que continúa practicándose en la actualidad: durante otras épocas, la captura de ballenas también tuvo peso en la economía local. El nombre de este sector mantiene el recuerdo de aquella actividad y permite conocer otra etapa de la historia marinera del pueblo.
Entre los edificios que pueden encontrarse durante el paseo está la Torre del Reloj, uno de los elementos más reconocibles de Lastres. También se encuentran la iglesia de Santa María de Sábada, que ocupa un lugar destacado dentro de su patrimonio, y la capilla del Buen Suceso. Estas construcciones permiten acercarse a distintas etapas de la historia local sin salir del casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico.
Un puerto en el que continúa la actividad pesquera
El muelle ha sido uno de los espacios clave en el desarrollo de Lastres. Durante siglos, las capturas procedentes del Cantábrico sostuvieron buena parte de la economía local y esa relación todavía puede apreciarse en las tareas que se realizan junto a las embarcaciones. El puerto mantiene así una función ligada directamente al trabajo diario de quienes continúan vinculados al mar.
En esta parte del pueblo se concentra la actividad de los pescadores, desde las labores relacionadas con los barcos hasta el movimiento de las capturas. Las subastas de pescado y marisco forman parte de ese trabajo y ayudan a entender la conexión entre el muelle y la hostelería local. La zona baja muestra así una faceta distinta a la de las calles y viviendas que se reparten por la pendiente.
Pescado, marisco y sidra en la mesa
La gastronomía mantiene esa relación con el Cantábrico. El pescado y el marisco ocupan un lugar destacado en los restaurantes de Lastres, en buena medida por la tradición pesquera del concejo. Para quienes pasan por la localidad, comer allí permite encontrar platos vinculados al producto del mar junto a otras preparaciones habituales de la cocina asturiana.
Las sidrerías completan esa oferta y mantienen la presencia de una bebida estrechamente asociada a Asturias. La sidra comparte mesa con recetas elaboradas a partir de pescado y marisco y forma parte de una manera de comer muy reconocible en la región. La gastronomía se convierte así en otra forma de conocer el pueblo, más allá de sus monumentos y de las vistas sobre la costa.
Las vistas desde el mirador de San Roque
En la parte alta se encuentra el mirador de San Roque, uno de los puntos desde los que mejor se aprecia la distribución de Lastres. Desde allí se distinguen las viviendas que descienden por la ladera, las calles que se abren entre ellas y el puerto situado junto al mar. La perspectiva permite observar de un vistazo la forma en la que se organiza el conjunto urbano.
La panorámica alcanza también la costa y el monte Sueve, mientras que los Picos de Europa pueden verse en los días despejados. Junto al mirador se encuentra la capilla de San Roque, dedicada al patrón de la localidad. Desde este punto se reúne buena parte de lo que define a Lastres: la pendiente sobre la que creció el pueblo, el Cantábrico a sus pies y las montañas del interior.
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