El pueblo pesquero de la costa granadina que conserva una fortaleza árabe con vistas al Mediterráneo

Barcas pesqueras varadas en la playa de La Rábita, Granada

Marina Manzanares

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La costa de Granada es famosa por sus acantilados y su clima privilegiado, pero escondido en el extremo este de la Costa Tropical, justo donde linda con la provincia de Almería, se encuentra un rincón donde parece haberse detenido el tiempo entre redes de pesca e historias de corsarios. Se trata de La Rábita, una población costera perteneciente al Ayuntamiento de Albuñol (junto con El Pozuelo), que se sitúa estratégicamente a 13 kilómetros de la localidad almeriense de Adra y a 101 kilómetros de Granada capital. El origen y la formación de este municipio están estrechamente ligados a la división geopolítica que los musulmanes realizaron de las Alpujarras, donde fragmentaron el territorio en distritos denominados Tahas, quedando Albuñol y La Rábita integrados dentro de la histórica Taha de Cehel.

Durante la época nazarí, este enclave se constituyó como un punto estratégico vital para la defensa del litoral andaluz gracias a la construcción de su ribat o fortaleza-monasterio. Fue precisamente en los alrededores de esta edificación donde fue conformándose y creciendo la población. Más allá de su imponente herencia militar, La Rábita goza de un marco geográfico incomparable al estar rodeada por la Sierra de la Contraviesa, bañada por las aguas del mar Mediterráneo y consolidada como la puerta de entrada a las Alpujarras Granadinas. Aunque el pueblo mantiene con orgullo una pequeña pero importante flota pesquera que evoca sus raíces tradicionales, el turismo aporta un peso cada vez mayor en la economía local.

Qué visitar en La Rábita: un recorrido entre historia y mar

Castillo de La Rábita

A pesar de su pequeño tamaño, pasear por las calles de este núcleo costero es realizar un viaje directo a través de los siglos. Desde los vestigios defensivos que vigilaban el horizonte hasta los rincones que guardan el fervor y la identidad de su comunidad, La Rábita ofrece un itinerario patrimonial tan concentrado como fascinante. Es un destino ideal para recorrer sin prisas, dejándose guiar por la brisa marina y descubriendo los siguientes puntos clave de su geografía urbana e histórica:

  • Ribat o Castillo: su presencia da origen al nombre de La Rábita. Originalmente, era una fortaleza o monasterio-fortaleza nazarí que formaba parte de la frontera marítima del Reino de Granada. Cuenta con tres partes bien diferenciadas: las dos primeras son de obra árabe reformada en el siglo XVI, compuestas por un recinto trapezoidal con patio central, murallas con adarve, peto alto con troneras y un gran torreón adosado al norte (similar al de Castell de Ferro). La tercera parte, situada al sur, se añadió en el siglo XVIII y consiste en un baluarte con dos torres ataluzadas preparado para artillería. Cabe destacar que el ribat árabe original se derribó por orden de los Reyes Católicos para levantar esta nueva fortificación que hoy se puede visitar.
  • Torre de la Rábita: es la atalaya mejor conservada del conjunto de torres costeras edificadas en el siglo XVIII para la defensa de la costa (junto a las de Punta Negra y Huarea), y ofrece unas vistas formidables al mar Mediterráneo. Situada al noroeste del castillo, se puede acceder a ella andando por unas escaleras junto al castillo o por carretera. Es una torre de forma troncocónica y planta circular, construida con mampostería de piedras planas de mediano tamaño y verdugadas de ladrillo, sin restos de enfoscado exterior. Su acceso norte está a 6,70 metros de altura con arco de ladrillo y conserva su puerta de madera. En su interior dispone de cuatro troneras y se comunica con la parte superior por un agujero central en el forjado.
Vista aérea de La Rábita, Granada
  • Torres Vigía de Punta Negra y Huarea: junto con la torre de La Rábita, componen el sistema defensivo del siglo XVIII que fortaleció y amplió de forma definitiva la seguridad marítima de esta población.
  • Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad de la Virgen: construida a principios del siglo XX en el núcleo urbano, estuvo dedicada inicialmente a la Virgen de las Angustias. Lo más destacado de su interior son sus retablos, siendo el más venerado el del altar mayor, donde se encuentra la patrona de la localidad: la Virgen del Mar (acompañada por las imágenes de San Isidro, San Antonio y San Juan, entre otros).
  • Cueva de los Murciélagos: ubicada en un paraje muy abrupto de la zona, funcionó como una antigua necrópolis neolítica. En el siglo XIX se descubrió en su interior una gran cantidad de esqueletos acompañados de su respectivo ajuar funerario. Dada su relevancia arqueológica, las piezas originales que se hallaron en esta cueva se custodian y exponen actualmente en el Museo Arqueológico Nacional y en el Museo Arqueológico de Granada.
  • Casco antiguo de Albuñol: al ser La Rábita una pedanía de Albuñol, la visita se complementa con el núcleo matriz. Posee una marcada tipología árabe de calles estrechas y laberínticas. En su entramado urbano se descubren edificios singulares, entre los que mencionamos la Iglesia Parroquial de San Patricio y la Casa de las Margaritas.

Otro de los grandes atractivos de este pueblo granadino es su costa, ya que el Paseo Marítimo invita a una tranquila caminata junto al mar ofreciendo vistas panorámicas de la Costa Tropical. Entre sus playas destaca la playa de La Rábita, que es amplia, cuenta con ambiente pesquero, bonitas vistas y tiene 800 metros de arena dorada y aguas cristalinas; además, al estar protegida por montañas, cuenta con aguas tranquilas y poco oleaje. Por otro lado, tras los acantilados del Dragón y el peñón del Muerto, se encuentra la playa del Ruso. El entorno costero se completa con un par de calas: la cala de las Gaviotas y la cala Chilches.

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