El pueblo en el que se puede visitar el único monasterio de España que fue inaugurado por un papa

El Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad de Casalarreina se construyó entre los años 1514 y 1524.

Laura Cuesta

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La Rioja esconde uno de los monasterios más peculiares de España. Hablamos del único del país del que se tiene constancia que fue inaugurado por un papa y, para conocerlo, debemos viajar hasta Casalarreina, un pequeño pueblo de La Rioja Alta situado a pocos kilómetros de Haro.

La historia de este lugar se remonta al siglo XVI, cuando Juan Fernández de Velasco, obispo de Calahorra y La Calzada, promovió su construcción. Fue en 1509 cuando obtuvo la autorización del papa Julio II y, el 10 de abril de 1514, se colocó la primera piedra del conocido monasterio de Nuestra Señora de la Piedad. Sin embargo, el obispo falleció en 1520 sin ver concluida la obra. 

Tras su muerte, la continuación del proyecto quedó en manos de sus familiares, concretamente de su hermano Íñigo Fernández de Velasco y Mendoza y de su sobrina Isabel de Guzmán y Velasco. La construcción iba más allá de una iniciativa religiosa de los Fernández de Velasco, y sirvió a la familia como una muestra más de su poder nobiliario. 

Portada del Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad de Casalarreina.

El 14 de marzo de 1522, cuando las obras todavía no habían concluido, el papa Adriano VI visitó Casalarreina. El pontífice, que entonces viajaba hacia Roma para asumir el gobierno de la Iglesia católica, bendijo e inauguró el monasterio, convirtiendo el edificio en un lugar excepcional dentro del patrimonio religioso español.

La construcción, sin embargo, continuó durante los años siguientes, hasta quedar prácticamente terminada hacia 1524. Una vez inaugurado, y tras un largo conflicto familiar entre Íñigo e Isabel sobre la orden que habitaría el monasterio, se acordó que el edificio sería casa de las monjas dominicas, quienes todavía viven allí.

Un monasterio con historia

Desde su inauguración en el siglo XVI, las dominicas de este monasterio riojano han vivido grandes eventos históricos. En 1795, una incursión francesa obligó a las monjas a huir, siendo acogidas por las religiosas calatravas del monasterio de San Felices de Burgos. Posteriormente, en 1808, durante la Guerra de la Independencia, tuvieron que abandonar nuevamente el monasterio, ya que en él se instaló un hospital de guerra. 

La desamortización de Mendizábal del siglo XIX afectó a sus fincas rústicas y, a partir de 1876, el monasterio pasó a regentar un colegio-internado de niñas. Ya en el XX, durante la Guerra Civil, las monjas dieron refugio a otras comunidades religiosas que habían tenido que huir o habían perdido sus casas.

Más allá de todos estos eventos y la visita del papa, el monasterio destaca por su iglesia y su claustro, que combinan arquitectura gótico-renacentista, y su portada plateresca. En 1977, fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento Histórico-Artístico de interés nacional, y hoy sigue siendo uno de los lugares de visita obligatoria en Casalarreina.

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