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La Pequeña y Gran Solidaridad

Es un fin de semana cualquiera. Isabel ha ido hoy al supermercado, como voluntaria en la 'Operación Kilo', una de las muchas que organiza el banco de alimentos de su ciudad a lo largo del año, y ayudar de esta forma a recaudar alimentos para las personas más necesitadas. Es su primera vez, además lo hace casi de casualidad, ya que una amiga suya se tuvo que dar de baja a última hora y necesitaban a alguien que la sustituyera.

Una vez dentro del supermercado, se encontró con otros voluntarios del banco de alimentos, quienes le detallaron qué tenía que hacer, fundamentalmente explicar a las personas que entraban en la tienda la tarea de recogida de alimentos de esos días, por si querían colaborar, comprando productos y depositándolos en los contenedores donde los voluntarios iban guardando kilos y kilos de comida que irían a las distintas entidades benéficas y comedores sociales de la provincia.

Estando en la puerta del comercio, empezó a ver a un gran número de personas, la mayoría, que compraba alimentos para el banco casi sin tener que darle información sobre qué son las Operaciones Kilo, también tuvo la suerte de conocer a un vecino que llenó un carro entero de comida exclusivamente para el banco, y sobre todo, pudo hablar con otra persona, que le dijo al oído "mire, lo que llevo en la cartera es lo único que tengo para comer", y sin embargo, cuando este hombre volvió con la compra, depositó un litro de leche en el contenedor del banco de alimentos y sonriente le dijo a Isabel "me sobraron 60 céntimos".

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Carta (con principios) a Pablo Iglesias

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Pablo Iglesias durante el acto de cierre de campaña de Claro que Podemos en Madrid. \ Efe

Pablo Iglesias ha soltado estos días atrás una frase de las que dan para escribir una tesis doctoral sobre intencionalidad política: "Se vive muy cómodo fiel a tus principios inamovibles sabiendo que vas a ser minoritario", le espetó el líder de Podemos a Izquierda Unida.

Según Pablo Iglesias, IU debería pedir perdón por tener principios y defender un modelo de sociedad que no se negocia a merced de las encuestas. Obvia Pablo Iglesias que si el mundo ha cambiado ha sido gracias a las minorías con principios que han defendido sus causas incluso cuando no estaban de moda las banderas que levantaban.

Fue gracias a una minoría absolutísima de mujeres que iban a contracorriente que se conquistó el sufragio femenino. Fue gracias a unos cuantos homosexuales y transexuales, hartos de las palizas que les daba la policía, que los derechos de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales son hoy imparables en todo el mundo.

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Esto no se hace, Concha

Concha Caballero

Te has ido como Eugenia abandona las reuniones cuando está cansada, casi sin decir adiós. Yo no sé cómo vamos a hacer ahora para acostumbrarnos a vivir sin ti, Concha. ¿A quién llamo yo ahora para decirle que unas veces siento que me voy a comer el mundo y que otras siento que el mundo me va a comer a mí? ¿A quién llamo yo ahora para contarle mis andanzas por Bruselas? ¿Quién me va a reñir ahora y me va a decir que ponga frenos a esos arrebatos de ira política que me entran? ¿Con quién voy a ir yo ahora a París?

¿Con quién voy a quedar yo ahora a comer los domingos? ¿Quién me va a contar cómo le robasteis la alegría y la libertad al dictador? ¿Quién me va a llamar por teléfono para decirme “chiquitín”? ¿Quién me va a abrazar con la misma ternura que lo hacías tú? ¿Quién, Concha, quién te va a sustituir?

¿A quién le voy a decir yo “guapa” con tantas ganas? ¿A quién? ¿Quién nos va dar órdenes sin parar, porque mandona eras un rato? ¿A quién le vamos a pedir que si puede ir a dar una charla a un pueblo perdido de tu querida Andalucía? ¿Quién nos va a contar cómo en Andalucía lo popular le ha ganado la partida al clasismo?

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La defensora de la alegría

De un tiempo a esta parte, andamos definitivamente metidos en luto: “Tanto amor y no poder nada contra la muerte”, habría escrito cualquier día como estos César Vallejo, uno de los escritores más próximos a la ética y la estética de Concha Caballero, que acaba de morirsenos como el rayo.

Pertenecía ella a esa rara cofradía de los lectores que hacen política o de los políticos que hacen lecturas. Quizá por ello fue siempre camarada del sentido común, que, como ya es un tópico, resulta el menos común de los sentidos. Se situaba, en gran medida, en el sentido opuesto a uno de los personajes de Fernando Savater en “Caronte aguarda” porque, en sus antípodas, ella siempre creyó que la sensatez era revolucionaria y que el viejo Carlos Marx fue el profeta de esa percepción ecuánime de la cosa pública.

Malos tiempos, de incertidumbres, contraluces, iluminados y asombrados, para quedarnos con esa inmensa luz suya al final del túnel de la tesis, la antítesis, la síntesis y, sobre todo, la praxis. Ella era internacionalista porque era andalucista, de ese modo amateur que rehuye el profesionalismo y se refugia en la pasión. Nacida en Baena, dio en vivir en Sevilla, una ciudad a la que llamó de las palabras y a la que, bajo dicho título, le dedicó un hermoso mosaico en forma de libro por donde transitaron Al Mutamid y Luis Cernuda, los Machado y Bécquer, Lope, Cervantes o Juan Ramón, embozados bajo la prosa y el verso, cruzándose por las corralas de la belleza con Lord Byron, Stendhal, el Dante o Rainer María Rilke.

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No quiero escribir sobre ti, Concha

Fallece la exparlamentaria andaluza Concha Caballero

No quiero escribir sobre ti Concha. No quiero.

Sí, ríete. Regáñame, dime que me deje de lloriqueos y empiece a teclear…que no deje que se llenen los textos de recuerdos serios. Que explique lo de la sonrisa que tanto ensalzan. Que explique por qué dejas tantos huérfanos. Qué te gusta un piropo, rubia. Vale, allá voy, pero sólo lo hago porque sé que a cada piropo me vas a responder con un abrazo, como has hecho siempre.

No me faltarás ahora, ¿verdad?

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Charlie Hebdo, amigo del islam

Más allá del horror, si los tres días de atentados en París han generado semejante interés es también por las numerosas implicaciones de la tragedia: la guerra contra el yihadismo mundial, la situación de abandono de las banlieues francesas, la relación entre judíos y musulmanes, el lugar del islam en la sociedad francesa, el laicismo, la libertad de prensa… Centrémonos en este último punto, pues el ataque de los hermanos Kouachi en la redacción de Charlie Hebdo fue, antes que nada, un atentado contra un semanario que con los dardos de su humor apuntó a Mahoma y también, recordémoslo, al Papa y a los representantes del judaísmo, además de satirizar a políticos del más variado pelaje.

Las manifestaciones del fin de semana en toda Francia todavía tienen intrigados a los políticos y a los observadores, pues son muchos los significados de esta movilización histórica y sólo el tiempo los pondrá en claro. De lo que no hay duda, en cualquier caso, es del apoyo masivo al derecho de Charlie Hebdo a bromear sobre la religión, sea cual sea. Los demás medios franceses han brindado al semanario un apoyo sin fisuras, reproduciendo sus polémicas caricaturas (algo que no puede decirse de los medios norteamericanos), y de hecho el número publicado este miércoles con una tirada de cinco millones de ejemplares se confeccionó en los locales del diario Libération.

¿Por qué este apoyo tan amplio? Según la acertada observación de muchos, Charlie Hebdo no ataca la religión, sino la interpretación fanática y violenta que hacen algunos de ésta. Quizá el ejemplo más pertinente sea esa viñeta en la que Mahoma se lamenta diciendo: "Es duro que te amen unos gilipollas". ¿Acaso un chiste así no es la mejor advertencia contra el extremismo? Y en efecto, parece que esta sutileza ha acabado por imponerse a las críticas formuladas en algún momento por representantes católicos y judíos, o incluso por el presidente Jacques Chirac, que en 2006, al comienzo del debate, tachó de "provocación" las caricaturas publicadas por Charlie Hebdo.

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Defender la Casa Invisible

El próximo mes de marzo La Casa Invisible de Málaga cumplirá ocho años. Es una experiencia única en Málaga, y desde luego referente estatal cuando se habla de gestión ciudadana y cultura experimental. El edificio en el que asienta, una hermosa construcción del siglo XIX de más de 2.000 metros cuadrados, se encontraba en estado de abandono cuando en el año 2007 fue ocupado por un heterogéneo grupo de creadores locales y miembros de diferentes movimientos sociales. Desde sus primeros compases, La Casa Invisible logró establecer una mesa negociadora con el Ayuntamiento de Málaga, titular del inmueble, y entonces como ahora gobernado por el PP.

Con una velocidad pasmosa, La Casa Invisible se convirtió en un verdadero pulmón de creatividad y producción en pleno centro de Málaga. Así lo demostraba una abrumadora programación cultural, con seminarios formativos, muestras teatrales, decenas de talleres, interpretaciones de algunos de los mejores músicos de jazz, festivales de cultura libre, etc. La experiencia se había convertido en una realidad asentada en dos ejes fundamentales y vertebrada por una idea. Si un eje era claramente cultural, el otro lo era social, algo que nunca debería estar disociado.

Corría el año 2007, el año del comienzo oficial de la crisis. El Ayuntamiento de Málaga, lo mismo que en la actualidad, apostaba por un modelo cultural de escaparate, de inversiones desmedidas que acrecentaban la increíble deuda que hoy arrastra y de construcciones faraónicas, las más de las veces olvidando que, más que el continente, lo importante es el contenido. Las y los creadores locales encontraron su lugar de ensayo, de trabajo, de muestra, de experimentación y de compartir.

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Derechos por caridad

La navidad ya ha empezado, los lacrimógenos videos de la televisión nos anuncian que las fiestas ya están inauguradas de manera oficial y que lo mejor del ser humano debe aflorar en este tiempo de caridad en donde cenas improvisadas dan de comer a quienes viven la dureza extrema de la crisis insolidaria y caníbal que ha devorado los pilares del bienestar social de nuestro país.

Vivimos un tiempo de ilusiones irreales, de premios gordos cantados por infantes de voces angelicales y de esperanzas en que todo va a cambiar brindando con cava la noche del 31. Pero ante todo, vivimos tiempos de dulcificación de nuestros actos ante la miseria del ser humano que nos rodea.

España ha cambiado en estos años de crisis, ya no somos un país de derechos sociales en donde la coberturas mínimas en sanidad y educación cubrían a quienes con mayor debilidad se enfrentaban a la crisis económica. Hoy, hemos vuelto a ser un país de caridad de unos y de solidaridad de otros, esas que hoy sustituyen las políticas públicas de los gobiernos para intentar tapar los agujeros de una balsa de nombre democracia que hace aguas por todas partes. Somos un país en naufragio permanente en donde cada vez más los corchos que buscan tapar las vías de hundimiento se muestran más insuficientes ante un mar cubierto de una ciudadanía ahogada.

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Trabajo garantizado, renta básica y patriarcado

Hace ya algunas semanas venimos oyendo repetidamente dos términos: renta básica y trabajo garantizado. Por un lado, se ha hablado mucho de la Renta Básica a raíz del borrador de programa económico presentado por Podemos, mientras que Alberto Grazón, que a todas luces será el candidato de Izquierda Unida para las próximas elecciones generales, ha incidido en que su formación apuesta por el trabajo garantizado. En cualquier caso, cabe resaltar que la renta básica en cuanto tal no figura en el borrador de Podemos, que ahora habla de algo más parecido a rentas de inserción social.

El propio Pablo Iglesias ha declarado en varias entrevistas que esta renta variaría en función de las necesidades de sus perceptores. No sería igual para alguien de mediana edad con personas a su cargo, por ejemplo, que para un joven sin cargas que se inicia en el mercado laboral. Teniendo en cuenta la renuncia explícita a una renta básica en cuanto tal, la propuesta de Podemos no sólo resulta mucho más realista y factible que la de Alberto Garzón, sino que por añadidura supone un revulsivo político de mayor calado.

Vender el pleno empleo a estas alturas de la partida no pasa de una medida puramente electoralista, en el mejor de los casos, y en el peor equivale a una falta de entendimiento demoledora sobre el ciclo actual del capitalismo que nos lleva, además, a una nostalgia muy poco productiva en términos políticos.

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La Iglesia española y el golpe militar de 18 de julio del 36

Si hay una institución aún más oscura que el Ejército ésta es la Iglesia. No ya por cómo haya ido bandeando y saliendo a flote de todos los avatares de nuestra historia sino por su absoluta cerrazón a mostrar lo que en teoría es de todos. Es hecho sabido que a lo largo del siglo XIX pierde a costa del Estado buena parte de las inmensas propiedades que venía acumulando desde la Edad Media. Fueron las llamadas desamortizaciones, que también afectaron a otras instituciones como los municipios o el propio Estado. Eso es un hecho tan cierto como que a cambio el Estado puso en sus manos la enseñanza y le aseguró un dinero para mantenerse. Son estas coordenadas en que nos encontramos aún, pese a las vagas promesas de que alguna vez se autofinanciaría por sus fieles.

Por no remontarnos muy lejos la Iglesia disfrutó de una época dorada durante la Restauración, es decir, durante el último cuarto de siglo XIX y las primeras décadas del XX, con la apoteosis de la dictadura de Primo de Rivera. Los problemas para ella comenzaron en abril de 1931 con motivo de la proclamación de la II República. Ésta deseaba, entre otras cosas, la separación de la Iglesia del Estado y que éste se hiciera cargo de la enseñanza. Lo que la República ignoraba era el poder del enemigo con que se enfrentaba. La Iglesia, como los monárquicos, buena parte de la casta militar y el mundo de la propiedad agraria constituyeron un poderoso frente difícil de superar que finalmente consiguió sus propósitos.

En la obra  Por la religión y la Patria. La Iglesia y el golpe militar de julio del 36 (Crítica, Barcelona, 2014) sus autores, José María García Márquez y el que esto escribe, tratamos de indagar en el papel que la Iglesia jugó en el golpe, de su papel en la represión. Hace ya años que se sabe el número de víctimas de carácter religioso causados por "los rojos", con nombre y apellidos de los responsables. Aunque su número fue exagerado durante mucho tiempo, fueron muchos. Este martirologio fue explotado durante décadas, sin que jamás la Iglesia se acordara de qué fue del rebaño.

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