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Participación y feminismo (2) - Motivaciones de la militancia y sus variables

Participación y feminismo (1)

La participación  de las personas en cualquier medio es variable según la curva de campana de Gaus. El interés puede aumentar o disminuir tanto por razones personales como por razones intrínsecas a la asamblea.

Por tanto es conveniente que la calidad de las asambleas tengan un rigor aceptable por la mayoría, porque si no el interés y la participación decae. Los conflictos debidos a una información deficiente, el personalismo, y la falta de transparencia producen abandonos, así como caer en maximalismos que no facilitan o imposibilitan la realización de proyectos.

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Participación y feminismo (1)

Son dos conceptos que unidos o por separado siempre quedan como relleno y colofón en un  discurso político que así queda más completo.

Se utilizan porque hay conciencia de que el modelo social se queda muy corto y vacío sin ellos, y sin embargo en la práctica tan apenas se desarrollan ni se encuentra el momento oportuno para  materializarlos. Las listas cremallera son una fórmula  para evitar los desequilibrios de género en política pero sin apenas resultados al ser de aplicación mecanicista. O en economía se manda el mensaje, sobre todo a las mujeres, de que el cliente es el jefe como si fuera el individuo uno a uno el que detenta el poder.

En este artículo de Laura Rhot y Kate Baird se plantea feminizar la política en los términos siguientes: La paridad de género. Políticas que cuestionen los roles de género. “El ejercício de la política basada en valores y prácticas que sustituyan el modelo patriarcal”. Y abogan por poner el énfasis en “lo cotidiano, lo micro, lo relacional, lo común y comunitario.”

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Del Beduino que se enterró en los Monegros

Instalarse en la verdad tiene dos grandes inconvenientes: la terrible certeza que se llama vida y que inevitablemente te mostrará tu error y el paso del tiempo que es, en minúsculas, lo mismo que la vida. En estos tiempos donde apenas hay ética, la memoria me arrastra hasta aquella foto de las Azores que desembocó en la guerra de Irak, esa gran mentira que sigue escribiendo las páginas más dolorosas y cruentas de nuestra última década.

Es importante, y en política mucho más, saber qué decisiones se toman, en qué fotos se está y cuál es la razón para argumentar ese sí o ese no del que quizá dependa el devenir de toda una sociedad. Ayer sin ir más lejos releía un libro, decía: “Y con una serenidad enorme me fue explicando que abandonaba el juego, que volvía a su Monegros natal, porque ya habíamos dejado de ser beduinos y ahora, con el nuevo Gobierno de Zapatero y con la necesidad de dejar de soñar, había que tener la cabeza fresca y a él le pesaban demasiado los muertos del 11-M”.

Nuestra historia más reciente está repleta de grandes fracasos y escasos aciertos y eso es así porque el discurso que algunos lanzan como terriblemente novedoso anda instalado en la más pueril de las demagogias, no contiene reflexión alguna y solo responde a la irresponsabilidad de mover las piezas en un tablero de egos, señores de gesto adusto que andan a cuatro palmos del suelo y que solo saben leer el nombre de lo inmediato.

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El tiempo congelado

El drama de los refugiados.

No me da la gana gestionarme la rabia. No me da la gana de desprenderme de la mala baba con la que me he levantado. No me da la gana conformarme. No me da la gana sentirme una miserable. No me da la gana, joder.

Soy muy consciente del límite de alcance que tienen las palabras que tecleo furiosa. Poco. Muy consciente de que no voy a conseguir que llegue mi insulto a quiénes son responsables de la barbarie. Lástima. Excesivamente consciente del incremento de la mala hostia cuando le ponga un punto final a este artículo. Infinito. Este artículo de mierda, que no servirá para conseguir una mierda y que no leerán esas mierdas humanas que pululan por el mundo.

Y no esperéis que cuente nada nuevo. Ni siquiera la indignación es nueva. Todo es viejo. Muy viejo. Como la vida misma. Como la muerte misma.

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En el umbral de Vistalegre 2

¿Qué ha pasado con el cargo de “secretario de programa y proceso constituyente” que ocupaba Juan Carlos Monedero antes de su dimisión en abril de 2105?

Es solo una muestra de una situación que afecta a Podemos. Programa y proceso constituyente son dos nociones mayores.  Vayamos al programa: si uno va a la página de Podemos a informarse, verá que en la pestaña de programa aparece el de la coalición Unidos Podemos de Junio de 2016. El citado programa ofrece un listado de 394 puntos agrupados en seis apartados. Este documento responde a la misma estructura básica que el presentado en las elecciones de diciembre de 2015. Hay otro documento titulado “50 pasos para gobernar juntos”, que viene a ser un resumen de los anteriores.

¿Es esto el programa de un partido? No, en modo alguno. Los tres documentos señalados comparten estructura y filosofía: un listado de propuestas.  El primer grupo se refiere a la democracia económica y la primera medida de dicha primera sección dice: “Plan nacional de transición energética”.

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El Gobierno de Aragón, el PSOE de la Gestora y la Fuente de los Incrédulos

Pues sí, vaya título tan largo. Pero ¿cómo explicar a la ciudadanía lo que está ocurriendo con los presupuestos del Gobierno de Aragón de una manera sencilla?

Como casi todas las cosas en esta vida, la situación que vivimos con los presupuestos de Aragón de 2017 tiene dos explicaciones, una corta y una larga. La corta viene a ser que el presidente del Gobierno, Javier Lambán, y su consejero de Hacienda, Fernando Gimeno, han intentado utilizar a Podemos para hacerse las “fotos progresistas” y garantizar la estabilidad de su Gobierno en nombre de la izquierda. Lo hacían mientras las cositas de fontanería -la política responsable que le llaman; o sea, las modificaciones presupuestarias; o sea, los recortes a la dependencia, a la educación pública, etc.- y las cuestiones estratégicas, como el techo de gasto de los presupuestos estatales, el déficit autonómico o la investidura de Rajoy, se pactan, con el corazón tranquilo y lágrimas de cocodrilo, con el Partido Popular.

El problema del Gobierno consiste en que, en apenas un año y medio, ha agotado toda la credibilidad que necesita para que confiemos desde Podemos en su compromiso de cara a los presupuestos de 2017. Ya hemos visto lo que vale su palabra en los de 2016.

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¿Cuántos cucos sobrevuelan nuestros nidos?

A nadie se le escapa que el Partido Socialista  ha abrazado la cruzada iniciada por el PP y Ciudadanos que consiste en intentar desalojar de los llamados Ayuntamientos del Cambio a sus actuales regidores recurriendo para ello a cualquier recurso, incluso los más infames o bochornosos.

Solo hay que repasar la situación de estos ayuntamientos para comprobar cómo ese tripartito formado por PSOE/PP/Cs bloquea cualquier iniciativa, propuesta o resolución que se presenta, acusando después a quien gobierna de incapacidad, inmobilismo, falta de iniciativa y sobre todo de arribismo. Más de un año y medio después los partidos de siempre, esos que en alternancia se han repartido el poder y el dinero durante décadas, siguen sin digerir que puedan ser otros los que tomen las riendas de las ciudades e impulsen formas de gobierno, mucho más democráticas, sociales y sobre todo contando con la opinión de las/los ciudadanos, algo que a estos partidos les produce sarpullidos. ¿Dónde se ha visto eso? repiten Pleno tras Pleno entre cómplices acuerdos.

En estos momentos, seis de las diez ciudades más pobladas del país tienen sus presupuestos para 2017 bloqueados: Madrid, Barcelona, Murcia, Sevilla, Zaragoza y Málaga han tenido que empezar el año sin haberlos podido aprobar, prorrogando sus cuentas pese a haber presentado estos en tiempo y forma. Otras ciudades gobernadas por partidos afines a Podemos, como Cádiz o A Coruña, también han empezado el año de la misma forma. 

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El meñique no sirve para nada

Si mañana el modo de producción capitalista occidental necesitara de dedos del pie para seguir funcionando, estoy seguro de que aparecería algún amiguete que en una conversación diría: “Pero realmente ¿para qué necesitamos el meñique? Y el siguiente tampoco es que haga nada”. Desde luego si han conseguido meternos el gol de despreciar la zona de confort en pos de perseguir tus sueños, es decir, rechazar la estabilidad vital y la seguridad laboral a cambio de no se sabe qué exploración existencial personal, pues nos pueden colar cualquier cosa.

No era tan grave hace décadas. Cuando el modelo capitalista fundamentado en fabricar neveras estuvo saturado de neveras porque todo el mundo tenía una nevera en su casa, la industria hizo que las neveras tuvieran fecha de caducidad, esto es, que se estropearan antes. Luego hizo neveras de colores, neveras de diseño… para diversificar el mercado. No era tan grave porque cambiar de nevera no perjudica directamente tu vida (indirectamente sí, por la generación de residuos, pero ese es otro tema). Y como las neveras, todo lo demás. El ejemplo más ilustrativo es la industria de la moda: despójate de la ropa del año pasado y renueva tu vestuario, que ahora se lleva todo distinto. Es el mejor ejemplo porque no hay otra industria que haya condicionado tanto los hábitos sociales en base a sus necesidades de mercado.

Cuando los mercaderes ya no pudieron vendernos más neveras ni bombillas porque no teníamos más dinero para gastar, se avecinaba el colapso. El colapso era inevitable, pero era aplazable. Así que los bancos nos dejaron muy fácil lo de prestar dinero, de modo que todo quisqui se endeudó para seguir comprando y para que los mercaderes siguieran vendiendo. Cobró fuerza entre la masa la Fe en la vivienda en propiedad. Sin esa Fe, no se explica la Burbuja. A nadie se le puso una pistola en la cabeza para que firmara la hipoteca a 40 años ¿no?

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Las cuentas, y los cuentos, del paro

Una de las noticias más destacadas de esta última semana fue lo que denominaron los medios de comunicación como “caída histórica del paro en España”.

Si miramos las cifras, y las estadísticas, comprobamos que en el mes de diciembre de 2016 el paro registrado descendió en 86.849 por lo que, a nivel del estado, quedan 3.702.974 personas desempleados. Ciertamente, el año 2016 acaba con 390.534 personas en paro menos que las que había registradas al empezar. Cierto, también, que esta rebaja del paro en un año es la mayor que se registra en los últimos 7 años.

Hasta aquí las cuentas. Ahora empieza el cuento, porque amparándose en estos datos, Rajoy y el PP, construyen el cuento de la recuperación.

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Besar los bordillos

Recorrer con la mirada un paisaje conocido y dejar que retumbe lo oído, lo dicho y lo sentido, y saber que el paisaje que un día fue, vuelve casi con la misma y precisa magnitud y dramatismo, casi con la misma verdad, con el mismo engaño, con la misma falta de rigor o con ese rigor con el que cada cual construye el esqueleto de sus pequeñas verdades, que en muchas ocasiones son solo el producto de su pobre vanidad. Me reconozco en ese paisaje y cuando retumba lo dicho y lo oído se vuelve negro, el sentir adquiere ese color rosáceo que precede a las lágrimas y a la humillación, y las verdades se multiplican y hay tantas como actores y entonces cada una de esas verdades se torna cobarde, invisible y desaparece para hacerse persistente en nuestro recuerdo, que mañana será nuestra memoria.

El mundo anda lleno de esas verdades y en estos días leyendo Patria, de Fernando Aramburu, he visto cómo muchas de esas verdades se superponen para describir una verdad que es tan conmovedora como la muerte, aún más escalofriante que la hoja de un cuchillo e igual de dolorosa que la mordedura de una serpiente. Decían los estoicos que las emociones no nos suceden y que solo cada uno de nosotros es responsable de lo que siente. Como si fuera tan fácil; como si el sentir fuera un sentimiento ajeno e impersonal y los daños fueran los mismos vinieran de quien vinieran los insultos, la humillación o el tiro en la nuca.

Es difícil recomponerse tras la muerte de un ser querido, pero lo es mucho más si la vida de esa persona encontró su final en las manos de alguien conocido, incluso querido. De alguien que compartió su mesa y quizá hasta su cama. Al que acurrucó siendo niño. O amó siendo hombre.

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