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ARAGÓN

La primacía de la actualidad, una barrera para el feminismo

En la vida política sucede un fenómeno que, aunque es normal y común en otras esferas, en ésta se incrementa hasta el ridículo. Es el fenómeno de la “primacía de la actualidad”, que viene a ser algo así como dar toda la preferencia a lo que es actual y urgente y no a lo que es prioritario y necesario. Este fenómeno tan propio de los tiempos en los que vivimos se amplía hasta el extremo en la vida política, a toque de titular. Las declaraciones políticas navegan en torno a los temas de actualidad que no siempre coinciden con aquellos que, no por urgentes sino por trascendentales, son igual o más importantes.

Sin duda, hay hechos y movimientos sociales que marcan la tendencia de una época y que la hacen histórica y, sin embargo, no siempre son a los que los políticos dedican -dedicamos- más esfuerzo y tiempo. Si en mayo del 68 el Parlamento francés estaba a otras cosas, con el 15M sucedió algo similar:  mientras las calles gritaban “no nos representan”, el Parlamento hablaba de elecciones y bipartidismo. Es como si cuando la sociedad comenzara a usar códigos y nuevas consignas que definirán una nueva forma de relacionarnos con lo político, a la política institucional le cuesta reaccionar atestada de “actualidad”  y “urgencia”.

Justo esto está pasando estos días en el Parlamento aragonés. El movimiento feminista a nivel internacional convoca por primera vez una huelga de mujeres para el 8 de marzo, que avecina con ser crucial para las reivindicaciones de género y trans del siglo XXI, y, mientras tanto, el Parlamento aragonés hace como si esto no estuviera pasando, o lo que es peor, como si fuera un hecho “de la calle” al que la política de sillón y tribuna no debe dedicar un minuto.

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Municipalismo, la unión hace la fuerza

Entre el 2 y el 4 de febrero nos reunimos en Rivas (Madrid) cerca de 200 personas de organizaciones políticas y sociales o a título individual en el III Encuentro contra la Deuda Ilegítima y los Recortes, asociados en la Red Municipalista que persigue unir fuerzas en la defensa de una política municipal más autónoma y soberana (frenando la recentralización, asfixia financiera y recortes impuestos a los municipios desde el Estado) y fomentar la participación ciudadana en la construcción del nuevo municipalismo, la denuncia de las deudas ilegítimas y la realización de auditorías ciudadanas.

La Red nació con el Manifiesto de Oviedo en noviembre de 2016 y, desde entonces, recopila y publica documentación que pueda ser útil para mostrar y desmontar despilfarros y mala gestión precedente, así como para respaldar políticas de mejora de los servicios públicos. Para Yago Álvarez, la crisis de políticas y de valores sociales ha provocado una “efervescencia del municipalismo a nivel europeo”, señal de que la gente demanda otra forma de gobernar más cercana a sus verdaderos problemas.

“Llegar al poder municipal es un espacio de oportunidad pero no es la solución” nos dice el alcalde de Rivas, Pedro del Cura. Para el concejal de Madrid Carlos Sánchez Mato, el nuevo municipalismo se sale de sus planes, de ahí el asedio al que nos someten. “No es Montoro, ni siquiera el PP, es el sistema” el que está corrompido. Por ello, “aunque gobernemos, necesitamos la presión en la calle para poder cambiar las condiciones materiales de vida de la gente”. “Las políticas neoliberales están agotadas, ni siquiera las materias primas baratas son capaces de dinamizar la economía y el bienestar social”. Hay que organizarse, “tejer redes de resistencia”.
En esta línea, Sánchez Mato cree que “las grandes ciudades tenemos la obligación de dar la batalla por aquellos municipios más pequeños. Seamos audaces. Se pueden superar los límites impuestos sin incumplir la ley. La regla de gasto está sujeta a interpretación. Por tanto se puede combatir política y judicialmente. Es una derrota haber renunciado a ello. El mismo Montoro interpreta de modo arbitrario la regla de gasto. El ayuntamiento de Ana Botella o el de Jaén, del PP, han superado la regla de gasto y no han recibido carta coercitiva como el ayuntamiento de Ahora Madrid”. “Hemos reducido la deuda y el periodo de pago a proveedores al tiempo que hemos aumentado el gasto social y la inversión. Sabemos gestionar mejor que ellos”.

La prueba de que la regla del gasto es de aplicación arbitraria es que Montoro cambia las condiciones a mitad de partida, dice el diputado Segundo González. “Unid@s Podemos apoya a los ayuntamientos del cambio por ser el mayor activo de políticas cercanas a las personas. ¿Cuántos servicios públicos podrían ofrecerse si no existiera la regla de gasto? Es un mecanismo que pretende conseguir un Estado más pequeño, más débil en línea con la ortodoxia neoliberal. Aún así, no hay una ley parecida en Europa. Hay que presionar para eliminarla”.

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Gloria Fuertes Vs Donald Trump

Decía Gloria Fuertes que “un niño con un libro de poesía en las manos nunca tendrá de mayor un arma entre ellas”.

No conozco a la sociedad americana, ni siquiera tengo relación o contacto con nadie que viva allí, pero, evidentemente, por las noticias que me llegan de ese país tan incomprensible para mí, la sociedad americana ha leído muy poco o nada de poesía.

En Estados Unidos se producen alrededor de 30 homicidios por armas al día, unos 12.000 al año, y mueren a causa de ello 31 personas por cada millón de habitantes.

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Salvar y repeler

La actual crisis migratoria y de refugiados que sufre la Europa Fortaleza ha llevado a la Oficina del Parlamento Europeo en España a utilizar su programa de promoción de la actividad de los europarlamentarios europeos para abordar el asunto. La última actividad, realizada en la Universidad San Jorge, de Zaragoza, reunió hace dos viernes al eurodiputado socialista Fernando López Aguilar y a la popular Verónica López, cuyas intervenciones ponen de manifiesto que el proceso de blindaje de fronteras sigue con paso firme. Resulta preocupante que María Andrés, directora de la Oficina Europea, haya interiorizado el discurso de los migrantes ilegales, que criminaliza a las personas por el mero hecho de cruzar fronteras. Asimismo, trata de lavar la cara de proyectos como Frontex, los cuales vende como agentes humanitarios de primer orden porque han salvado cientos de miles de vidas. Sólo faltaría que no salvaran a las personas que llegan en embarcaciones en pésimas condiciones, a pesar de que en numerosas ocasiones Frontex las escolte de vuelta a las costas norteafricanas. Salvar y repeler.

López Aguilar, con una intensa actividad en el Parlamento Europeo en temas de refugio y migración entre los que se encuentra el apoyo explícito de un paquete de 46 millones de euros para Libia, demostró con sus intervenciones seguir apoyando la senda iniciada por el primer Gobierno Zapatero gracias al primer Plan África, que dio lugar al proceso de securitización de la Ayuda Oficial al Desarrollo. Es cierto que se triplicó la ayuda durante aquel periodo, en lo que el europarlamentario recordó como una apuesta de la diplomacia con la zona del Magreb y el África Subsahariana, pero que se acabó traduciendo en el enmascaramiento de la militarización de parte de los fondos de ayuda exterior a través de los proyectos de Democracy Enforcement, como Seahorse, Closeye, West Sahara, Sive, Sair, entre otros.

En cuanto a Verónica Lope, cuya escasa actividad en el Parlamento Europeo se ciñe a cuestiones relacionadas con la despoblación y el envejecimiento, mantuvo la línea dura que siempre han defendido los populares respecto a los temas de migración y refugio: orden, selección de los migrantes e impunidad en las fronteras. No se acordó de Archidona, ni de los 15 muertos del Tarajal, ni de la situación de activistas como Elena Maleno a causa de las directivas apoyadas por su partido en Europa, ni de las continuas sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en materia migratoria y de refugio. Habló del reto demográfico sin recordar que buena parte del dinamismo económico y demográfico durante el último medio siglo, en países como Alemania, España, Francia o Reino Unido, se lo debemos a migrantes turcos, subsaharianos, magrebíes, asiáticos o latinoamericanos, entre otros. Eso sí, de los Gao Ping, Abramóvich, Slim, Al-Khelaïfi o Soros, Lope no tuvo queja.

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Las mujeres ya tal

En las Cortes, a veces, los debates más interesantes no están en la tribuna, sino en los escaños, en los comentarios que los diputados hacen al escuchar la intervención de alguien de otro partido.

Mi compañera Amparo Bella, historiadora y experta en feminismo, aludió en el último Pleno a la relación entre violencia machista y neoliberalismo y los diputados del Partido Popular que se sientan cerca de mi escaño se burlaron. «¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?» Yo les dije que había conexión y acusaron a Podemos de utilizar las mujeres asesinadas para hacer política. «Un día, en un café, os explicamos la relación», terminé. Pero como no creo que esa cita tenga lugar, aprovecho este espacio para dar algunas pinceladas sobre el tema.

Lo primero es que hay una diferencia entre “hacer política” y “sacar rédito político”. Si estamos en las Cortes es para hacer política, para proponer y tomar medidas legislativas que reduzcan los asesinatos por violencia machista. Quizá se confundieron porque su partido suele hacer demagogia y sacar rédito político con las víctimas, especialmente de ETA y del 11M. Analizar la relación entre neoliberalismo y asesinatos machistas es hacer política; sembrar dudas sobre la investigación y juicio del mayor atentado en España es utilizar a las víctimas.

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La amargura y el amargor

Vaya y siempre por delante mi escrupuloso respeto hacia todas las personas que en su íntima libertad profesan creencias religiosas al igual y del mismo modo a las personas que no tienen creencia religiosa alguna. Tan respetables son las unas como las otras y todas tienen el necesario encaje y garantía constitucional para respetar y ser respetados .

Dicho esto, me centraré en los anacronismos que subyacen de una abyecta interpretación de los capítulos constitucionales que defienden la libertad de expresión como  un derecho fundamental y su controversia con los artículos del Código Penal referentes a las ofensas a los sentimientos religiosos -no pueden haber leyes fundamentales que se den patadas entre sí mismas dejando al albur interpretativo sobre qué norma prima sobre otra -

Días muy tristes para la pírrica victoria judicial de “La Hermandad del Santo Rosario y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor de la Pasión, Despojado de sus Vestidos, María Santísima de la Amargura, Madre de la Iglesia y de San Juan“ (JAEN).

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Décimo aniversario de la Expo 2008, ¿algo que delebrar?

Ahora que se cumplen diez años de la Expo 2008, parece ineludible la celebración del aniversario de unos fastos que centrados en el lema de "Agua y desarrollo sostenible", dejaron tras de sí un reguero de deudas, edificios en desuso, proyectos abandonados a su suerte y obras millonarias que no han tenido continuidad.

Pero sobre todo la Expo 2008 nos ha dejado en herencia la certeza de que lo que menos se ha puesto en valor y se ha desarrollado ha sido precisamente la idea que subyacía en su lema, ese "agua y desarrollo sostenible" con el que nos prometieron un cambio en el paradigma, que jamas ha sido real, de los usos y la defensa del agua como bien universal.

Lo que se ha evidenciado a lo largo de estos diez años ha sido que a problemas como la sequía y el cambio climático, ejes de aquella exposición -y más que evidentes ya en 2008 para aquellos que quisieran verlos-  no se les ha puesto coto. En la actualidad siguen condicionando la vida de millones de habitantes del planeta hasta tal punto que los castiga condenándolos al hambre, el desarraigo, la pobreza y en muchos casos la muerte, sin que los países del primer mundo hagan poco o nada por combatirlos, mucho menos para solucionarlos.

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El arte de la democracia

Nunca me gustaron aquellos jugadores que imponen sus reglas para conseguir ganar la partida; creo que es indecente y sobre todo cobarde. La cobardía es un sentimiento humano y en sí mismo es loable, pero sin embargo deja de serlo cuando se utiliza como arma frente a lo que no entendemos o no somos capaces de ver ni de corregir. La irrupción de Podemos, hace ahora cuatro años en el panorama político español, fue como un vendaval, parecían repletos de aire fresco y casi nadie dudaba de su capacidad de liderar ese cambio social que nos iba a hacer mejores como sociedad, más libres como seres humanos e incluso más cultos democráticamente hablando. En estos cuatro años hemos visto cómo esta formación ha ido dando tumbos, sin entender muy bien que el sistema y la casta eran también ellos, porque las reglas del juego democrático son también para ellos. Por muy jóvenes, libres y bellos que se creyeran.

A la sombra de los Podemos nacían los Comunes, que también parecía llegaban para hacer la revolución, pero no hay revolución más decadente y menos revolucionaria que la que se impone desde los despachos, a golpe de decreto y desde la unilateralidad. El viernes Zaragoza en Común tomó una decisión que consistía en apartar a la oposición de las sociedades públicas, que es más o menos como decir el poder soy yo y con el poder hago lo que me da la gana. Ignoro qué mentes libres y democráticas de Zaragoza en Común tomaban esta decisión, tampoco sé en qué despacho, pero si sé que al hacerlo golpeaban la libertad y la democracia, el pluralismo y el debate en el que nos instalamos como sociedad, para avanzar en el arte de la democracia.

Lamento que a mi dulce y querida Zaragoza le azoten estos vientos que poco tienen que ver con una ciudad que tiende la mano y es solidaria; con una ciudad milenaria y hermosa que busca el pacto y el acuerdo más allá de las aguas del Ebro, en ese Consistorio que es la casa de todos y todas las zaragozanas. Tras esta decisión tomada por ZeC puede que esté Ecociudad o Pontoneros, intereses puramente políticos y económicos, lo que no está de ninguna forma es Zaragoza, como ciudad de ciudadanos libres que se amparan y se protegen dentro de las reglas democráticas que entre todos nos hemos brindado para de verdad, y sin falsos discursos y poses de outside, avanzar como sociedad más libre y culta democráticamente.

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Brecha generacional y nueva política

Nací en 1980 y soy uno de los miles de jóvenes que crecimos inaugurando la democracia española cuando la mayoría de los servicios públicos todavía olían a nuevo. En mi caso, además, tuve la suerte de que no nos faltara nada de lo importante en casa.  Por eso, si me pongo en la piel de mis padres y observo este tiempo transitado en sus vidas, en el que pudieron ofrecernos oportunidades a mi hermano y a mí que ellos nunca tuvieron, comprendo el compromiso de la generación anterior a la mía con el sistema establecido, su adhesión a los valores de la transición y sus reservas respecto a los que pretenden impugnarlo todo. Pero del mismo modo, por mi edad y por mi trabajo cerca de gente joven, no soy ajeno a la profunda ruptura emocional que desconectó la sociedad de mis padres de la mía propia.

Esta desconexión generacional se puede resumir en dos hitos: el anuncio en 2010 de los recortes que hizo Zapatero y que certificaba el final de una onda larga de crecimiento económico que duraba casi 30 años. Y un año después, la crisis simbólica de valores que estalló de forma sorpresiva el 15-M cuando miles de jóvenes pusieron de manifiesto su desconfianza en el sistema representativo, proponiendo una enmienda a la totalidad de los partidos tradicionales y declarando agotado el relato del 78, al tiempo que se conjuraban en torno a una nueva épica de lo común.

La encrucijada en la que se vio comprometido el sistema democrático era una tormenta perfecta de legitimidades. Si consideramos que el equilibrio de la democracia es un juego de negociación constante entre el pueblo – demos- y el poder – cracia-, entre aquello que produce democracia, entendida como energía popular constituyente, y lo que esa misma democracia produce a través de las fuerzas constituidas, en forma de derechos, deberes, bienes y servicios para ese mismo pueblo (Innerarity. 2017). Es decir, que una democracia es legítima cuando combina adecuadamente participación en las decisiones ( inputs) con resultados eficaces ( outputs). Podemos concluir que el 15-M fue una reacción a esa doble crisis de legitimidades porque hubo una generación entera que ni se sentía partícipe ni se sentía beneficiaria del sistema. El desempleo juvenil y los graves casos de corrupción política fueron la gota que colmó el caso.

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Agua para defender el agua

Lo primero que hice nada más levantarme fue mirar al cielo: estaba claro que, con lo encapotado de los días anteriores y las previsiones de mi móvil, algo más que un golpe de suerte nos iba a hacer falta para que la manifestación en contra del Impuesto de Contaminación de las Aguas no la viviéramos empapados. Y mis sospechas no tardaron en confirmarse: a las 11:00 comienza a llover. ¡Lo sabía!. Reconozco que aunque la lluvia fuera un regalo para la zona sentí cierta rabia, nunca luce igual un acto bajo la lluvia y más en una ciudad como la mía, Zaragoza, donde cuatro gotas nos cambian el carácter; debe de ser por la falta de costumbre.

Había que ser optimistas: a 23.000 recursos contra el impuesto no los iban a parar cuatro gotas. Bueno, quien dice cuatro gotas, dice también un frío invernal y un poco de cierzo: el cóctel perfecto antimanifestantes. Salí de casa y me enfundé gorro, guantes y unos cascos a ver si la radio animaba la andada bajo la lluvia. Contaban en la Cadena Ser los premios Goya. ¡Vaya cabeza! Con esto de la manifestación se me había pasado. Pensando en los Goya, mi cerebro empezó a dar esos saltos de razonamiento tan propios de una caminata y de repente recordé, en medio de la lluvia, otra película premiada en los Goya del 2010: “También la lluvia” de Icíar Bollaín. Y fue pensar en ella y la lluvia recobró algo de sentido.

La película cuenta el origen de la famosa Guerra Boliviana del Agua hace 18 años, y muestra la rebelión de los indígenas frente a una multinacional que privatizaba y vendía uno de los bienes más preciados de la zona: el agua. El grito de guerra “¿También la lluvia nos vais a quitar?” hacía referencia a un problema que también atravesaba la manifestación que íbamos a vivir esa mañana: el abuso en torno a un bien que es de todos, el agua. La explicación de cómo una clase poderosa, en la película una multinacional y aquí tras la comisión de investigación ya veremos si le ponemos cara, busca obtener lucro con el agua a costa de los ciudadanos que la consumen y que la pagan.

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