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ARAGÓN

No debemos tener miedo a estar solos, sino a estar del lado equivocado

 Una reflexión sobre el Debate del Estado de la Ciudad

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La realidad desmiente la imagen de soledad de Zaragoza en Común: el PSOE vota junto a ZeC el 70% de las mociones

Se celebraba hace unos días el Debate del Estado de la Ciudad, en el que el alcalde, Pedro Santisteve, desgranó un análisis político de las acciones del Gobierno de Zaragoza en Común para construir un nuevo modelo de ciudad: abierta, solidaria, justa. Que pone a las personas y la vulnerabilidad en el centro.

Decía el portavoz del Partido Popular, Jorge Azcón, que hay que tener una habilidad muy especial para poner de acuerdo al resto de grupos políticos, especialmente a algunos tan “disímiles” como Partido Popular y Partido Socialista.

En realidad, no hay que hacer nada especial: sólo bajar el debate político de la superficie al fondo, donde se cuestionan los repartos existentes de las cosas y se dirime quién son los beneficiarios de dicho reparto. El modelo de gestión de las contratas (externalización o reforzamiento de la dimensión pública), la apertura de la decisión política a través de la participación, el reparto de la carga fiscal entre familias y empresas, o el sujeto central del urbanismo (promotoras e intereses especulativo-financieros o los vecinos y vecinas de a pie).

No hay ninguna magia ni sorpresa en cómo se alinean los bloques -y del lado de quién- cuando el gobierno de Zaragoza en Común saca estos temas a colación y propone un nuevo reparto. Tampoco debería haber sorpresa en que lo haga pues, en definitiva, eso es lo que dijo, desde el primer día de su presentación, que iba a hacer.

Así empezó, de hecho, el discurso de Pedro Santisteve. Recordando, simplemente,  que “los poderosos, entre iguales, están dispuestos a repartirse los beneficios, aunque sean enemigos políticos”.

Para la oposición, el discurso fue lo de menos. No necesitaban, ni tampoco quisieron, escucharlo. Llevaban los suyos escritos desde casa. O diría, mejor, desde hace meses. Lo importante era una cuidadosa puesta en escena destinada a trasladar la imagen de Zaragoza en Común en soledad.

Una imagen que desmienten los datos de las votaciones en el pleno, y el día a día del consistorio. Como recordó el propio Alcalde, por ejemplo, la suma las ocasiones en que PSOE y Zaragoza en común han coincidido votando mociones, arroja una nada desdeñable cifra del 70%.

Sin mencionar que el Gobierno de Zaragoza en Común ha logrado el acuerdo, con los grupos que votaron su investidura, para las principales cuestiones que rigen el conjunto de de las actuaciones de un gobierno municipal, como el presupuesto de 2016 o las ordenanzas de 2017. O en cuestiones clave como los Presupuestos Participativos.

Pero más allá de esta realidad, en el fondo, cuando lo que se dirime es a quién benefician las políticas de ciudad, entre la minoría que compone la élite económica y empresarial del territorio, o la mayoría de ciudadanos  y ciudadanas de Zaragoza,  creo que a lo que debe temer un proyecto de cambio y  transformación como es Zaragoza en Común, no es encontrarse en minoría, sino encontrarse del lado equivocado.

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