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ARAGÓN

Casi 2.000 aragoneses con discapacidad esquivan los "prejuicios" y encuentran trabajo en 2015

“Todavía hay estereotipos y falsas creencias” en las propias empresas que llevan a presuponer que el trabajador con discapacidad no desarrollará el trabajo como cualquier otro empleado”, sostienen desde la Fundación Adecco

Las grandes y medianas empresas son las más sensibilizadas y las que concentran estos contratos, motivadas en parte por las bonificaciones y desgravaciones fiscales a la Seguridad Social

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Los discapacitados en Aragón suelen firmar contratos temporales.

Los discapacitados en Aragón suelen firmar contratos temporales. EFE

Aunque todavía existen “prejuicios” y “desconocimiento” sobre el rendimiento de las personas con certificado de discapacidad, los datos de contrataciones en Aragón continúan al alza. En 2015, y a falta de conocer las cifras de diciembre, 1.915 aragoneses con algún tipo de discapacidad encontraron trabajo en la Comunidad, casi tantos como en todo 2014.

No obstante, teniendo en cuenta los avances de los últimos años, la tasa de actividad de personas con discapacidad, un 36 %, se queda todavía muy lejos de la del resto de la población (59,5 %); e implica que el 64 % de las personas con discapacidad en edad laboral no tiene empleo, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal.

Una de las causas de esta realidad son los “prejuicios” que aún existen en algunas empresas. Aunque cada vez hay una mayor concienciación y sensibilización, desde la Fundación Adecco aseguran que sigue habiendo “estereotipos” y “falsas creencias” que llevan a presuponer que el trabajador con discapacidad no va a desarrollar el trabajo como cualquier otro empleado, "cuando la realidad no es así". De hecho, creen que la verdadera motivación de estas contrataciones continúa siendo el cumplimiento de la normativa vigente. Al igual que el resto, explican, "poseen fortalezas y competencias, solo hay que buscar un puesto que sea compatible con sus posibilidades". 

No obstante, aunque no se alcanza la cifra deseada, los contratos han aumentado en los últimos años, de los 1.539 de 2010 a los 1.734 de 2013. En primer lugar, porque hay un “paulatino” cambio de mentalidad en la cultura corporativa de las empresas, que comienzan a entender que la contratación de personas con discapacidad aporta valor, no solo desde el punto de vista de las bonificaciones fiscales, sino “también desde la óptica social y de la productividad”.

A ello se suma una nueva legislación más eficiente, la Ley General de la Discapacidad, que unifica la normativa existente hasta entonces, y un progresivo cambio de mentalidad en las personas con discapacidad. “Las nuevas generaciones se plantean un futuro profesional en el que puedan trabajar, rompiendo la anacrónica tradición que relaciona a la persona con discapacidad con la inactividad y la dependencia”, apuntan desde Adecco.

Cada vez ocupan empleos de mayor cualificación

En Aragón, la mayoría de los contratos corresponden al sector servicios, como atención al cliente, puestos administrativos o logística y almacén, es decir, puestos que tradicionalmente no requieren una formación muy específica, indica Ángela Bernal, consultora de la Fundación Adecco de Aragón, desde donde han ayudado a 200 personas a encontrar trabajo. No obstante, destaca que, a diferencia de años anteriores, estas personas están ocupando también empleos de mayor cualificación, algo que no ocurría anteriormente.

El tipo de contrato que se ha firmado en la Comunidad suele ser temporal, en consonancia con el mercado laboral, indica Vanesa Moya, de la Fundación Adecco en Aragón, aunque puntualiza que la empresa es más dada a prorrogar esos contratos a las personas con discapacidad antes que al resto, por los beneficios fiscales.

Las empresas que contratan a trabajadores con discapacidad suelen ser medianas o grandes. Esto es así, en parte, porque la Ley de Integración Social del Minusválido obliga a las empresas de más de 50 empleados a contratar a trabajadores con discapacidad, de tal forma que representen al menos un 2 % de la plantilla. Las compañías a cambio tienen bonificaciones y desgravaciones a la Seguridad Social por cada empleado, por lo que el beneficio es mutuo, indica Moya.

“Diría a la gente que no se rinda”

Juan Carlos es un joven de 28 años, técnico informático, que encontró un empleo en diciembre, después de estar ocho meses en el paro tras dejar un trabajo anterior de cuatro horas semanales. Ahora trabaja digitalizando y grabando datos en una empresa de servicios en Zaragoza. Tiene una escoriosis de nacimiento que le impide desempeñar puestos de trabajo que requieran estar de pie. Relata que, aunque no tiene una discapacidad visible a simple vista, sí que le ha costado más encontrar trabajo, porque él, a quien le gusta ir de frente, lo específica en su curriculum o carta de presentación. “Creen que nos vamos a coger la baja con frecuencia y no es así. En los cinco años que llevo cotizados, solo me he cogido la baja una vez y por otro asunto”, afirma.

Miriam es otra joven que también ha encontrado trabajo. Padece neurofibromatosis, un trastorno genético del sistema nervioso y se ha sometido hasta a cinco operaciones de espalda. Tras quedarse en el paro, acudió a Adecco para realizar un curso de formación. Realizó las prácticas en una empresa grande de tecnología y le ofrecieron un contrato en diciembre. 

“Me sentó como un jarro de agua fría que me despidieran, porque estaba muy contenta. No me lo esperaba, pero no he dejado de formarme. Yo diría a la gente en mi situación que no se rinda, que la superación se puede conseguir”, concluye.

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