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El alcalde de Zaragoza le pide al Papa ayuda por carta para recuperar la titularidad pública de la catedral

Papa Francisco.

Óscar F. Civieta

Zaragoza —

El acalde de Zaragoza, Pedro Santisteve (Zaragoza en Común), envió, el pasado 3 de abril, una carta al Papa Francisco, a la que ha tenido acceso eldiario.es, solicitando su ayuda en el proceso iniciado por el Ayuntamiento para recuperar la titularidad pública de la catedral de la capital aragonesa y de la iglesia de La Magdalena.

En la misiva, el edil deja claro que “no tiene nada que ver con cuestionar el carácter sagrado que tiene para los vecinos y visitantes católicos. Ni su uso litúrgico. No se trata de expropiar ni de confiscar bienes, ni mucho menos expoliar a la lglesia. Solo de mantener en el patrimonio común lo que ha sido patrimonio común de nuestra historia durante los siglos que ha existido esta ciudad que amamos tanto”.

El alcalde explica al Pontífice que, “en España, mi país, las leyes del dictador Franco permitieron equiparar la jerarquía eclesiástica con la Administración Pública y a los diocesanos con notarios. O dicho de otro modo: los obispos españoles pudieron, durante años, certificarse a sí mismos la propiedad de un inmueble. Las leyes y normas que hicieron esto posible se encuentran ya derogadas, aunque muy recientemente”.

Apunta en el mensaje que, “sin carácter retroactivo, se decretó una amnistía encubierta sobre los bienes censados durante años. Durante décadas -desde finales de los años cuarenta hasta prácticamente ayer- cientos de propiedades que anteriormente eran públicas o de uso común fueron registradas como propiedad de Obispados y Arzobispados. Sin publicidad. Muchas veces de manera opaca”.

No solo afectó, recuerda Santisteve, “a espacios de culto, como podríamos imaginar, sino a todo tipo de bienes: locales, viviendas de los curas en los pueblos, fincas, caminos y plazas. De hecho, los espacios de culto no se podían inmatricular hasta 1998. Y, sin embargo, en 1987 y 1988, el arzobispo de Zaragoza, Monseñor Elías Yanes, inmatriculó a su favor dos de las joyas del patrimonio de nuestra ciudad: la iglesia de La Magdalena y la catedral del Salvador, que popularmente conocemos en Zaragoza como La Seo”.

La catedral, señala Santisteve, fue visitada por Francisco cuando era obispo de Buenos Aires. Espero que la recuerdes, indica, “con su impresionante pared mudéjar -hija del cruce de culturas que ha sido nuestro territorio- se levanta en el solar que ha sido, por milenios, el corazón de la ciudad. Presidiendo el foro de la ciudad, cuando todavía se llamaba Cesaraugusta, fue lugar del templo principal de sus habitantes romanos.

Más tarde, cuando era conocida como Saraqusta Albaida (la blanca), albergó la mezquita mayor de la ciudad. Famoso en las crónicas de la época era su mihrab, tallado en un solo bloque de mármol blanco. Más tarde, conquistada la ciudad por los reyes cristianos, se la puso bajo la advocación de San Salvador. Allí debían ser coronados los reyes de Aragón y jurar los fueros -nuestras viejas leyes- y si no, no, como rezaba el juramento. También era el lugar donde se reunían las Cortes de Aragón, el parlamento de los aragoneses. Como ves, es un lugar ligado a la historia de Zaragoza, por siglos. Un espacio emblemático, corazón milenario de la ciudad“.

El alcalde finaliza su carta recordando a Bergoglio que ha hablado de “una iglesia en salida” y de la “iglesia de los pobres”. Una Iglesia, dice, “en movimiento, abierta al diálogo universal con otras iglesias, religiones e ideologías. Desde ese espíritu abierto que compartimos, te pido que me ayudes en este debate que nos ocupa a los zaragozanos a mantener el marco de tranquilidad, respeto y confianza que debe tener una Democracia”.

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