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Ignasi Franch

Ignasi Franch es periodista cultural y crítico cinematográfico. Colabora en el periódico Diagonal, el semanario Directa y la web especializada Transit.

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'Siete deseos': la lucha de clases se asoma al cine de terror 'teen'

La ficción fantástica nos ha sugerido repetidamente que tengamos cuidado con lo que deseamos. Por poner solo dos ejemplos, La piel de zapa, escrita por Balzac, o La pata de mono, de W. W. Jacobs, son cuentos clásicos que nos advierten de las repercusiones posibles e indeseadas del cumplimiento de nuestros sueños. Un objeto mágico sirve de mediador entre los protagonistas y un más allá que se dedica a castigar al deseante.

El filme Siete deseos desarrolla nuevamente esta premisa en un escenario ya cotidianizado por Hollywood: el de unos Estados Unidos en crisis estructural. Tras el crack financiero, parece más común ver historias de género donde la exclusión social llega más allá de los guetos étnicos o a zonas recónditas de la América profunda. Las recientes  It follows No respires se localizaron en un símbolo de la decadencia industrial, las zonas más fantasmagóricas de la ciudad de Detroit.

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'La zona muerta': cuando Stephen King reinaba en las pantallas y Trump aún no podía apretar el botón rojo

Su influencia sigue viva, solo hay que ver   Stranger things para comprobarlo. Pero hubo un tiempo en el que Stephen King era casi un género en sí mismo, un fenómeno estructural en el cine comercial de los años 80. Desde las librerías, donde vendía millones de libros, pasó a asaltar la gran pantalla y también la televisión.

Brian De Palma abrió el fuego en 1976 con Carrie, Tobe Hoopper firmó la miniserie Regreso a Salem’s Lot y Stanley Kubrick hizo su versión de El resplandor. A partir de ahí, llegó la euforia King: Creepshow, Cujo, Christine, Ojos de fuego, Los chicos del maíz y otros filmes con menor repercusión llegaron a las pantallas en apenas tres años. En pleno éxito, el novelista se atrevió a dirigir personalmente La rebelión de las máquinas.

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'Yuppies', privatizaciones y un 'sheriff' de metal: 30 años de 'RoboCop'

Fue un intento de blockbuster extraño, ácido y desagradable, una muestra raramente satírica de la vertiente más violenta del cine de los años 80. Exitoso hermanamiento de thriller policial y fantasía futurista, RoboCop tuvo su correspondiente campaña de mercadotecnia, con juguetes y videojuegos orientados a los jóvenes.

Pero sus imágenes no parecían muy aptas para el público infantil: personas deshaciéndose, ametrallamientos, extremidades estallando... En esa ocasión, además, no solo eran los villanos los que morían de manera horrible: también lo hacía el héroe de la ficción, el agente de policía Alex Murphy, que renacía como ciborg después de ser brutalmente mutilado.

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'The love witch': una experiencia estética de muerte, amor y feminismos

Hace cerca de una década, la polifacética artista Anna Biller debutó en el campo del largometraje con Viva, un acercamiento a la revolución sexual de los años 70 que se inspiraba en el estudio del cine sexploitation aportándole una perspectiva femenina. Con The love witch, sube la apuesta mediante una propuesta sorprendente, desconcertante, conceptual y estéticamente arrebatadora.

La protagonista del filme, Elaine, es una bruja que huye de la ciudad después de que su marido muera en circunstancias extrañas. Se instala en una pequeña población californiana, dispuesta a vender sus productos artesanales en una tienda local. Por encima de todo, está decidida a perseguir nuevas oportunidades de amar. Porque, como ella misma dice, es una adicta al amor.

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Pesadilla en la oficina: cuatro películas de terror en el trabajo

El mundo del trabajo ya no solo se retrata en forma de comedia, drama o  thriller del capitalismo al estilo del influyente dramaturgo David Mamet (autor de obras de teatro como Glengarry Glen Ross o American Buffalo, además de realizador de Casa de juegos y otros filmes). Diversos cineastas han entendido el entorno laboral como un espacio cada vez más inquietante, firmando películas como las españolas  El método o Bienvenidos a Farewell-Gutmann. Incluso unos referentes del cine social europeo, los hermanos Dardenne, inocularon dosis de suspense contrarreloj a su filme Dos días, una noche.

La reciente La mano invisible apostó por ofrecer otro tipo de experiencia de desasosiego, pero algunos autores han optado por acercarse de manera más directa al cine de terror. Desde los éxitos de El experimento y La ola, las investigaciones sobre la conducta humana han inspirado obras como la reciente The Belko experiment. Este thriller de supervivencia también bebe de la ya clásica Battle Royale, una distopía futurista de estudiantes obligados a matarse hasta que solo quede uno con vida.

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"La SGAE mira de nuevo hacia otro lado como si la 'rueda' no fuera con ella"

A lo largo de la pasada semana, las autoridades practicaron detenciones y registros en una investigación contra la llamada "rueda de las televisiones", una serie de prácticas que han acabado reportando millones de euros en derechos de autor a un grupo reducido de personas, algunas de ellos completamente desconocidas por el gran público. La investigación también afecta a la SGAE, de cuya presidencia fue descabalgado Antón Reixa tras denunciar estas redes, y a diversas televisiones.

El ensayista David García Aristegui y la artista Ainara LeGardon se proponen enriquecer el debate sobre gestiones posibles de la propiedad intelectual en las artes con el ensayo SGAE: el monopolio en decadencia, una investigación que parte de su experiencia personal como socios de la entidad.

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'El padrino negro': gánsteres y activistas unidos por el 'black power'

Uno de los aspectos más discutidos de El padrino ha sido la posibilidad que el filme blanquease el crimen organizado al relatar la crónica familiar de una mafia litúrgica y ceremoniosa. Ciertamente, Coppola y compañía incluyeron escenas de brutalidad sin contemplaciones. Con todo, no dejaron de dibujar una especie de cosa nostra menos mala, encarnada en ese Vito Corleone que se exponía a una sangrienta guerra de bandas por no querer traficar con drogas.

Sin duda, los autores de la película quisieron evidenciar la hipocresía y las mentiras de los protagonistas, especialmente a través de un desenlace que subraya su falsedad. Pero El padrino puede permitir también un visionado en clave de sympathy for the devil. Algunos capos estuvieron encantados con el resultado, e incluso modificaron su estética y su manera de expresarse para que la mafia real encajase con la mitología llevada a las pantallas por Coppola.

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'Testigo', la Europa de la vigilancia como escenario de un 'thriller' kafkiano

Hace dos veranos, una especie de comedia romántica preapocalíptica llamada Les combattants escenificaba que el Ejército devenía una salida profesional y vital para la Europa desesperanzada. Los jóvenes protagonistas se acercaban a la vida castrense, quizá ahogados por los discursos de sacrificio y austeridad en aras de la autorrealización, de un inconcreto bien común (coincidente con los deseos de eso que solemos denominar los mercados) o de una preparación para las múltiples catástrofes que presagia el nihilismo neoliberal. Cada generación está condenada a vivir peor que la anterior, dicen. Y, como afirmaba el thatcherismo, no hay alternativa.

Los responsables de Testigo apuestan por el thriller, pero comparten ese depresivo telón de fondo (la Europa de no future y desempleo estructural) con el amorío veraniego y algo sadomasoquista de Les combattants. En esta ocasión, el protagonista es un parado de larga duración que encuentra una salida profesional transcribiendo escuchas telefónicas. Quién las graba, a quién graba y por qué motivo serán enigmas que se le escaparán. Al menos inicialmente.

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Los relatos olvidados de Luisa Carnés: exiliada republicana, escritora comprometida

Luisa Carnés (1905-1965) fue una escritora comprometida en la preguerra, cuando escribió novelas sobre mujeres obreras que percibían salarios míseros. Siguió comprometida en la posguerra, al relatar el dolor causado por la represión franquista. Y el largo exilio no hizo que bajase la voz y se acomodase a las circunstancias: tras veinticinco años en México, continuaba escribiendo por la paz y contra el consumismo escapista o la segregación racial.

A los once años, Carnés comenzó a trabajar como aprendiz de sombrerera. Sus años en empleos feminizados y precarios inspiraron las novelas Natacha y Tea rooms. La autora bebió de influencias diversas: tras iniciarse en la literatura con los folletines y las novelas de peseta, pasó a interesarse por el reporterismo y por narradores como Dostoyevski.

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Monstruos de goma y violencia sexual intergaláctica: películas que copiaron a 'Alien'

Solemos decir que todo está en Los Simpson. La dimensión desconocida, una especie de enciclopedia de lo fantástico y lo terrorífico, es otra de esas series que aglutinó centenares de referencias posibles y, a la vez, influyó en multitud de obras posteriores. Pero la gran pantalla también regala algún caramelo a los cazadores de copias, homenajes y variaciones.

Uno de ellos es Alien, memorable exploración de las intersecciones del terror con la ciencia ficción. Y ejemplo, también, de cine de género con vocación artística que bebe de fuentes muy diversas. En la letra, se evocaba a Joseph Conrad y El corazón de las tinieblas. En la estética, en el diseño del enclave alienígena que descubren los protagonistas, resonaron los ecos de Lovecraft y las arquitecturas extrañas de En las montañas de la locura.

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