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Ficción y suspense para denunciar la explotación animal

Con motivo del próximo estreno de la película Conducta Animal, dirigida por Miguel Romero y protagonizada por Lluvia Rojo, el autor hace un repaso por algunas de las obras de ficción que reflejan la realidad y las problemáticas de los animales no humanos

Libros como Colmillo blanco y La llamada de la selva, de Jack London; Sobre los huesos de los muertos, de Olga Tokarczuc; o Carne de primera, de Rafael Estrada, pueden en estas fechas ser excelentes regalos para esos amantes de la lectura interesados por esa realidad

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Carteles y portadas de obras animalistas

En el último medio siglo se han publicado cada vez más textos sobre los derechos de los animales, y se ha documentado gráficamente su explotación y maltrato a través de investigaciones, fotos y películas. Pero los divulgadores se han encontrado con la dificultad de hacer que todo este material sea leído y visionado por el público en general, más allá del público objetivo ya concienciado. Es por ello que algunos autores y realizadores hayan desarrollado productos de ficción más o menos realistas para superar esa barrera.

Así como en el siglo XIX las novelas de  Charles Dickens contribuyeron mucho más a la visibilización de las injusticias sociales que sus trabajos como reportero o cronista parlamentario, en 1906 Upton Sinclair describió en  La jungla las duras condiciones de vida y explotación a los que eran sometidos los inmigrantes que trabajaban en las plantas industriales de empaquetado de carne en Chicago y otras grandes ciudades de Estados Unidos. Más que los informes de los inspectores del Gobierno, Colmillo blanco y La llamada de la selva, de Jack London, hicieron conocer la realidad de la fiebre del oro y cómo se trataba allí a humanos y no humanos.

Esto no carece de riesgos. Sinclair comentó: "Apunté al corazón del público y accidentalmente lo golpeé en el estómago", ya que la mayoría de los lectores se preocupó mas por la insalubridad de los productos que se le ofrecían que por las condiciones de vida de los trabajadores. Ni qué decir del sufrimiento de los animales despedazados. Considerando la terrible realidad de la mayoría de los animales explotados o acosados por el ser humano, y el perfil sicológico de explotadores y maltratadores, no es de extrañar que el thriller, la novela policíaca, de suspense o de terror sean géneros a los que se recurra para crear una ficción que refleje esa realidad y esos perfiles.

Está en cartelera la película  Spoor, de Agnieszka Holland y Katarzyna Adamik, que ha sido escogida como película polaca para ser nominada a los Oscar de la Academia, después de ganar el Oso de Plata en Berlín (Alfred Bauer Prize). Basada en la novela Sobre los huesos de los muertos, de la escritora polaca Olga Tokarczuk, su título en polaco, Pokot, es un término de caza que se refiere al recuento de animales salvajes asesinados en una batida. El título en inglés, Spoor, se refiere a las huellas y pistas dejadas por el animal perseguido.

Bajo la forma de una novela policíaca, y con un original subtexto ecologista y animalista, se retrata una sociedad rural atávica y patriarcal, cuestionando la falta de respeto y el desprecio por la naturaleza. La rutina de un pueblo de una región montañosa del suroeste de Polonia se ve alterada por los asesinatos de varios cazadores. Janina es una excéntrica ingeniera retirada, apasionada por la astrología, vegetariana y defensora a ultranza de los animales, que intentará resolver por su cuenta los misteriosos crímenes. Tokarkczuk conoce bien de lo que escribe: vive y trabaja en un paraje solitario de la región en la que se desarrolla su novela, y pertenece al Partido Verde polaco.

Sus personajes evidencian cómo las mismas características van de la mano en ciertas personas (afición a la caza, afición a la prostitución, corrupción, ansias de poder y dinero, machismo) y en las que se oponen a aquellas (respeto por las personas, por los animales y por la naturaleza, aspiración a la justicia, sentimientos éticos, amor por la cultura, las artes, la poesía). Y una característica frecuente en las obras de ficción hechas por o para animalistas: muchas cosas que les hacen a los animales, y se consideran normales y justas y son legales, si se hacen a humanos pasan a ser anormales, injustas e ilegales. Los primeros sospechosos de estos supuestos delitos son invariablemente los animalistas o, en esta novela, los animales.

La novela  Rage and Reason, de Michael Tobias, publicada en 1993, cuenta la historia de un enfurecido ex veterano de las Fuerzas Especiales que recurre a la violencia en defensa de la tierra y sus habitantes, liberando fauna silvestre en Tailandia de las manos de traficantes o convirtiendo en una masacre humana el primer día de la temporada de caza en un bosque de Maine. Entrelazándose con estas aventuras de ficción se describen los horrores de la vivisección, de la industria de la carne y del tráfico de especies. El protagonista Felham hace todo lo que en algún momento muchos animalistas hemos soñado hacer para combatir a los maltratadores y explotadores de animales, pero que nadie en su sano juicio se atrevería a llevar a cabo. Michael Tobias también sabe más que nadie de lo que habla: ha vivido y trabajado en varios continentes, es escalador, escritor, ecologista y ha realizado documentales, películas y series televisivas de investigación, divulgación y denuncia sobre temas medioambientales y conservacionistas.

Sus obras, y esta novela, han sido elogiadas por importantes y comprometidos activistas, como Ingrid Newkirk (presidenta de PETA), Marc Beckoff (profesor de Biología Orgánica, Universidad de Colorado), Keith Mann (activista del Frente de Liberación Animal, condenado a diez años de prisión por actividades "terroristas"), Tom Marks (Academia del Pacífico, Honolulu), y personajes mediáticos como William Shatner y Steven Seagall, que incluso han colaborado con él en algunos proyectos.

En el prólogo de Rage and reason Tobias se siente en la obligación de aclarar: "Este es un trabajo exclusivamente de fantasía (...) el producto de una dolorosa convalecencia en tierras lejanas (...)  en ningún caso el autor apoya esta violencia o intenta aplicarla en la vida real; ni propone utilizarla (...) como un modelo o una táctica que se puede aplicar (...) en cualquier lugar, en cualquier momento. El autor desea proponer y recordar a los lectores que existen opciones no violentas (...) La violencia no tiene que generar violencia. El amor puede conquistar incluso el mal más extendido y verdadero, incluso el que se imagina y describe en esta novela".

El libro  Fast Food Nation. El lado oscuro de la comida americana (2001), del periodista de investigación Eric Schlosser, examina la influencia local y global de la industria de comida rápida estadounidense, y se publicó por entregas dos años antes en la revista Rolling Stone. Al ser un best-seller se pensó en hacer un documental al estilo de Michael Moore ( Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11) pero al proponérsele la dirección a  Richard Linklater este decidió crear una historia de ficción.

El resultado despierta inevitablemente reminiscencias de la mencionada obra de Sinclair, actualizada cien años después. Los inmigrantes no son lituanos en Chicago, como en La jungla, sino 'espaldas mojadas', inmigrantes ilegales mexicanos que encuentran trabajo en empaquetadoras de carne justo al otro lado de la frontera, en Colorado. Tanto Raúl como Rudkus son despedidos al no poder trabajar a consecuencia de un accidente laboral, y sus parejas, Sylvia y Ona, se ven forzadas a conceder favores sexuales a los superiores de sus maridos. La transversalidad de la realidad de los trabajadores y de los animales explotados, ambos colectivos sin esperanza alguna de cambio, se hace evidente. Linklater, vegano y activista por los derechos de los animales, se permite también incluir las ineficaces acciones de un grupo de jóvenes animalistas bienintencionados e inexpertos.

Sin ambigüedad, la editorial italiana Cosmopolis, cuyo objetivo es "ofrecerl a los lectores ideas para reflexionar sobre cuestiones de los derechos de los animales", ha agregado a su catálogo una colección  llamada Anime Noir. Está dedicada al género narrativo, "convencidos de que existen diferentes caminos igualmente eficaces para alcanzar el mismo objetivo". Hasta la fecha se han publicado cuatro títulos,  Acid Lethal Fast y  El primer signo, de Astor Amanti; Confesiones de un ex caníbal, de Yuri Bautta; y  Redención, de Elizabetta Coruzzi.

En Acid Lethal Fast y El primer signo grupos de animalistas son considerados ecoterroristas al ser sospechosos de los brutales asesinatos de investigadores viviseccionistas. Al igual que Tobias, Amanti se siente en la obligación de declarar que "esta narración no nace de crónicas y no incluye hechos ocurridos realmente, sino que se debe exclusivamente a mi fantasía. El único nexo con la realidad es la dramática situación a la que son sometidos los animales en su constante explotación por parte del hombre para usos alimentarios, lúdicos o seudocientíficos. Lamentablemente, cuando se habla de vivisección, la realidad es peor que la fantasía". Astor Amanti se remite al excelente libro Experimentación animal y psique, del médico psiquiatra Stefano Cagno, como referente sobre el uso de animales en psiquiatría y psicología.

Yuri Bautta se dedica a la bio-arquitectura y al ahorro energético, y ha publicado colecciones de cuentos infantiles. En Confesiones de un ex caníbal, sin las defensas del sentido común y la buena educación, nos arrastra con la locura del protagonista por un mundo diferente al que conocemos, poblado por seres oprimidos, asesinados, despedazados y cocinados a causa de un "ADN ligeramente equivocado".

Por su parte, Elizabetta Coruzzi es maestra de educación básica. Está involucrada en proyectos educativos para niños y adultos con énfasis en la relación entre humanos y animales. En Redención dos mujeres poseen un don que las conduce por las misteriosas habitaciones de una casa abandonada, en la que deberán enfrentarse a un enemigo poderoso y sin escrúpulos.

En la película Naturaleza muerta, del escritor y director argentino Gabriel Grieco, muchos habitantes (carnívoros) de una pequeña ciudad argentina son salvajemente asesinados de una manera que refleja el tratamiento de los animales en un matadero. La hija de un poderoso ganadero desaparece, y una joven y ambiciosa periodista comienza a descubrir  los vínculos entre la desaparición de la niña y la serie de asesinatos, que apuntan a algo nefasto dentro de la industria de la carne local. Nuevamente, los defensores de los derechos de los animales y de la ecología son los principales sospechosos. Grieco ha definido su obra como "la primera película de terror vegana". En realidad es una película de terror con imágenes muy impactantes, pero como él no es ni activista ni vegetariano su descripción de los personajes veganos (el conferenciante y el agricultor) deja mucho que desear.

En España tenemos ejemplos de lujo. Por orden de aparición, Carne de primera, novela de Rafael Estrada, consumado ilustrador que tiene en su haber una extensa producción de cómics y cuentos infantiles. Conoce y es parte del movimiento animalista, y describe con nitidez algunos aspectos del mismo. Después de resolver una serie de asesinatos de niños en la novela Ángeles de sangre, la primera de una trilogía por ahora inconclusa, el inspector Juan Proaza se adentra en el mundo del tráfico de órganos, en el de la ganadería y la tauromaquia, y en de los colectivos de defensa de los animales en España, que una vez más son los primeros sospechosos de los asesinatos.

Varias de las acciones que se atribuyen a los animalistas nunca se han llevado a cabo en España. En la realidad, el movimiento animalista local es absolutamente no violento, y es maduro y consciente de las repercusiones negativas que podrían tener acciones como poner bombas en mataderos, quemar granjas industriales o liberar en la naturaleza animales no autóctonos. En cambio, están a la orden del día investigaciones, encubiertas o no, rescates, manifestaciones y concentraciones de protesta.

Por ahora no se puede desvelar mucho de la última aportación a este género en nuestro país. Es, o mejor dicho será, la película  Conducta animal, que se estrenará próximamente. Está protagonizada por la actriz Lluvia Rojo, dirigida por Miguel Romero (periodista y director de cine, nominado al Goya y nominado como mejor realizador de TV por el programa BuscaMundos), con la participación de Adrián Lastra, Jordi Sánchez, Álex O´Doguerty y Enrique Villén, entre otros. Cuenta la historia de Emma, una camarera vegana que al volver a España después de una temporada en el extranjero se enfrenta a la realidad del maltrato animal local.

Conducta animal cuenta con la colaboración de asociaciones de protección anima como Alba y Dog Horse City. Sus realizadores han bromeado diciendo que será el primer ejemplo de gore vegano. Además de actriz y cantante, Lluvia Rojo es activista por los derechos de los animales. Por lo que anticipa el trailer, debe de haberle resultado muy duro un rodaje que incluye peleas de perros y la preparación de carne en un restaurante. Poco más puede decirse de momento de esta interesante producción, sino que está generando grandes expectativas.

En conclusión, es de esperar que sigan realizándose obras de ficción que reflejen la realidad y las problemáticas de los animales en el mundo actual, pero sobre todo que sdean vistas, leídas y, más aún, asumidas por el público común no-animalista. Que aporten su grano de arena para la toma de conciencia de esta y otras luchas.

Es una lástima que algunas de estas obras no hayan sido traducidas o estén descatalogadas, pero en época navideña libros como Colmillo blanco y La llamada de la selva, de Jack London, Sobre los huesos de los muertos, de Olga Tokarczuc, o Carne de primera, de Rafael Estrada, pueden ser excelentes regalos para los amantes de la lectura.

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