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Entrevista

Bravo de Laguna: “Lo contradictorio sería llegar a acuerdos con Ciudadanos y CC a la vez, no negociar con los dos”

El presidente de Unidos por Gran Canaria asegura que la iniciativa para comenzar las conversaciones parte de la formación naranja y de los nacionalistas: "Nosotros no hemos llamado a ninguna puerta"

“Gran Canaria necesita contar con un partido de corte liberal pero al mismo tiempo progresista, en el centro político, que sea a su vez defensor de la isla sin pleitismo, sin excesivos planteamientos de enfrentamiento”

“Estoy convencido de que Lucas hizo las cosas correctamente. Él no adjudicó nada, lo hizo el Instituto de Deportes a través de una Mesa de Contratación”

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José Miguel Bravo de Laguna, en la sede del Cabildo de Gran Canaria.(ALEJANDRO RAMOS)

José Miguel Bravo de Laguna, en la sede del Cabildo de Gran Canaria.(ALEJANDRO RAMOS)

José Miguel Bravo de Laguna acumula ya diez elecciones a sus espaldas. Con 32 años fue elegido diputado por la provincia de Las Palmas en los primeros comicios de la democracia española, los de 1977. Militaba entonces en la UCD de Adolfo Suárez. Como parlamentario nacional vivió, en tres legislaturas, la transición, el 23-F, la aprobación del Estatuto de Autonomía de Canarias y la integración de España en la Unión Europea. En 1991 se convirtió en el líder del Partido Popular (PP) de Canarias y en diputado regional. De 1995 a 2003 fue, además, presidente de la Mesa del Parlamento.

Tras un paréntesis para ejercer como abogado, volvió a la primera línea política en 2011 como candidato a presidir el Cabildo de Gran Canaria, corporación en la que ya había sido consejero durante dos mandatos en los ochenta, en paralelo a su actividad como diputado nacional. Cuatro años después de lograr la mayoría absoluta en los comicios de 2011, José Manuel Soria, quien le había sustituido al frente del PP canario en 1999, le comunicó que no contaba con él para las elecciones de 2015.

Bravo de Laguna confiesa que mantiene la ilusión gracias al proyecto en el que se embarcó tras su defenestración en el PP, aún como presidente del Cabildo, el de Unidos por Gran Canaria. El veterano político habla en esta entrevista del maltrato que, a su juicio, ha sufrido Gran Canaria en los últimos años, de las negociaciones con Ciudadanos y con Coalición Canaria de cara a las elecciones autonómicas y locales de 2019 y de los polémicos contratos adjudicados por su hijo Lucas Bravo de Laguna.

Unidos por Gran Canaria celebra este sábado su Congreso Constituyente. Lo hace más de dos años después de haber concurrido por primera vez a unas elecciones. ¿Por qué ahora?

Nos presentamos a las elecciones en mayo de 2015, después de habernos constituido en marzo de 2015, con apenas dos meses para haber preparado campaña, pero fuimos como coalición electoral. Fue una coalición de personas independientes, yo me había ido ya del PP, otras personas independientes, Compromiso por Gran Canaria, Partido Demócrata y Progresista, Ciuca… Fuimos en coalición electoral y nos presentamos como tal en esas elecciones. A partir de ahí hemos entrado en un proceso de constituir un partido político, hemos estado con el estatuto, con el registro de partidos. Lo que hacemos en el acto del 23 de septiembre en el Auditorio Alfredo Kraus, en un acto que pretendemos que sea corto pero importante para nosotros, es presentar en sociedad ese partido político.

¿Qué se decide en este congreso?

No es un congreso al uso como el de los partidos que tienen más trayectoria, que suelen tener diatribas sobre las listas que se presentan, las ejecutivas, los compromisarios… No es un congreso al uso con debates, con ponencias, sino es una presentación del proyecto de Unidos por Gran Canaria porque queremos darnos a conocer. Es evidente que, como nacimos como coalición electoral, con muy poco tiempo, como no tenemos tampoco una representación en el Parlamento de Canarias ni en el Parlamento de España, nuestra capacidad de difusión de las ideas es relativamente limitada. Queremos aprovechar ese Congreso Constituyente para hacer una especie de presentación en sociedad que sirva a la vez de pistoletazo de salida de lo que pretendemos que sea nuestro proyecto político.

¿Cómo se define Unidos por Gran Canaria?

Nosotros no queremos un partido típico y tópico con afiliados, simpatizantes. Nosotros creemos en la necesidad política que tiene Gran Canaria de contar con un partido de corte liberal pero al mismo tiempo progresista, en el centro político, que sea a su vez defensor de la isla sin pleitismo, sin excesivos planteamientos de enfrentamiento, pero respetando siempre lo que es nuestro leitmotiv de nacimiento, que es la defensa correcta de Gran Canaria, con cifras, con datos.

Ahora hace 35 años del Estatuto de Autonomía y 40 años de la Constitución Española de 1978. Tenemos que demostrar que la evolución de la autonomía en Canarias no ha sido especialmente beneficiosa para Gran Canaria. Creo que es la isla que menos ha aprovechado el desarrollo autonómico. Cuando se inició el proceso autonómico, en 1982, y luego las primeras elecciones autonómicas, en 1983, Gran Canaria era prácticamente la isla motor del Archipiélago, la que estaba por delante en materia de turismo, en Producto Interior Bruto. Ahora estamos en cuarta posición. Estamos por detrás no solamente de Tenerife, sino también de Lanzarote y Fuerteventura en PIB. Con ese planteamiento, y teniendo en cuenta que Gran Canaria es la que más aporta, que más impuestos recauda y, por tanto, la más solidaria del Archipiélago, creemos que hay que reflexionar desde el punto de vista interno de Gran Canaria qué es lo que no hemos hecho bien, cómo es posible que nuestra isla sea la menos consciente de su propia realidad insular.

Yo hice esfuerzos, desde luego, en todo lo posible durante mis cuatro años como presidente para que el Cabildo ocupase el lugar que le corresponde como auténtico gobierno de la isla. Creo que es el gobierno menos potente del Archipiélago. Yo conozco muy bien el Archipiélago, no en vano fui presidente regional del PP durante nueve años, fui presidente del Parlamento de Canarias durante ocho años, en dos mandatos, y cuando vas a El Hierro o a Tenerife o a Lanzarote o a La Gomera, el cabildo es un órgano mucho más potente que decide mucho la política de la isla. En cambio, en Gran Canaria, por diversas razones, el Cabildo no tiene el peso institucional en la isla que tiene en otras islas. Con ese planteamiento, pensamos que hay una necesidad de ocupar ese espacio político para defender la isla sin enfrentamiento y sin pleitismo, pero sin complejo y con convicción.

Compromiso por Gran Canaria o el Partido Demócrata y Progresista de Gáldar se han integrado definitivamente en Unidos. ¿Qué ocurre con Ciuca, que también formó parte de la coalición en 2015?

Ciuca tiene su propio planteamiento, que nosotros lógicamente respetamos. Empezamos como coalición y nadie estaba obligado a formar un partido único perdiendo sus siglas. Ciuca entiende, sobre todo por su implantación en determinados municipios de la isla, que debe seguir manteniendo esas siglas, porque se ha presentado históricamente. Por ejemplo, en el caso de Mogán, Ciuca se presentó no integrado en la coalición de Unidos por Gran Canaria, porque había hecho una labor durante años de implantación de sus siglas, y eso lo respetamos. Pero tanto en el Cabildo, que somos cuatro consejeros, dos de ellos de Ciuca, como en el Ayuntamiento de Telde, donde hay cuatro concejales, las relaciones y la vinculación de nuestro proyecto es absolutamente perfecta.

¿Le consta que la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno (Ciuca), esté negociando en paralelo con otras formaciones de cara a las elecciones de 2019?

No sé si ella, eso no lo conozco con exactitud, pero Ciuca tiene margen de maniobra para hablar con quien quiera. Otra cosa es que se cerrasen acuerdos y, en ese caso, tendríamos que, no digo ser partícipes de esas conversaciones, porque cada uno tiene su ámbito de autonomía, pero sí al menos a nivel de conocimiento.

En el ámbito regional, en los pasados comicios alcanzaron un acuerdo preelectoral para concurrir junto al Partido Progresista Majorero (PPMAJO) y el Partido de Independientes de Lanzarote (PIL) al Parlamento. ¿Se repetirá esta alianza?

No lo sabemos aún. Fuimos en coalición para el Parlamento, como Unidos por Canarias. Es verdad que no solamente había similitudes de planteamientos ideológicos, sino la necesidad de intentar sobrepasar unas barreras electorales. Eso nos condujo entonces a esa reflexión, ahora el panorama puede ser distinto, aunque las barreras son las mismas de entonces.

Usted ha reconocido que mantiene conversaciones con Ciudadanos y con Coalición Canaria. ¿No le resulta contradictorio negociar a la vez con un partido centralista y con uno nacionalista?

No, porque son simplemente conversaciones muy previas. No hay nada cerrado. Lo contradictorio sería llegar a acuerdos con las dos, pero conversar con ellas o con otras fuerzas políticas, no. Tal y como está el panorama político canario y el español, es necesario cada vez más el diálogo, el entendimiento, los pactos… Me he presentado ya a diez elecciones a lo largo de mi vida, me he presentado cuatro veces a las Cortes, tres veces al Cabildo y tres veces al Parlamento de Canarias. Siempre he salido elegido diputado regional, consejero del Cabildo o diputado nacional. Mi experiencia es que el diálogo y el entendimiento entre las fuerzas políticas es imprescindible y, cuando no se tienen mayorías, hay que conformar mayorías de gobierno. Pero quizás lo más transparente, lo más limpio de cara al electorado, serían los acuerdos preelectorales, porque ahí sí que no hay engaño respecto a las posibilidades de pacto con otras fuerzas. Cuando te presentas con una fuerza política y pactas después de las elecciones con otras, a lo mejor más de un votante te dice: Yo no te hubiese votado si llego a saber que pactas con este o con aquel. En cambio los pactos preelectorales tienen mucha mayor transparencia. Los pactos postelectorales son perfectamente legítimos y muchas veces imprescindibles para garantizar la gobernabilidad, pero eso no quita para que los acuerdos previos sean más claros para los electores.

“Lo más transparente, lo más limpio de cara al electorado, son los acuerdos preelectorales, porque ahí sí que no hay engaño respecto a las posibilidades de pacto con otras fuerzas”

La fórmula que se plantea, en cualquier caso, es la alianza electoral, no una integración

Sí, en principio es lo que está planteado. Nosotros queremos tener nuestra propia identidad. Otra cosa distinta son los programas o los proyectos políticos, pero es evidente que nosotros, tal y como hemos nacido y tal y como es nuestro planteamiento, nunca pactaremos con nadie que no respete nuestro planteamiento. Creemos que en estos momentos tenemos una región desequilibrada, cuando el espíritu y la letra del Estatuto de Autonomía hablaba siempre de equilibrio. Somos la única comunidad autónoma de España cuyo estatuo contempla una doble capitalidad. ¿Por qué en Canarias hay capitalidad compartida entre Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife? ¿Por qué los equilibrios? ¿Por qué la distribución? ¿Por qué la ley de sedes, que luego se interpretó también como desarrollo del Estatuto? Porque aquí es imprescindible el equilibrio. Aquí no cabe plantearse una hegemonía de una isla sobre otras. Algunos políticos, sobre todo en la isla de Tenerife, plantean legítimamente una vuelta a la capitalidad única, anterior a 1927, antes de la división provincial y antes de 1912, cuando se constituyeron los cabildos. Nosotros en Gran Canaria siempre hemos planteado empatar el partido. No ser hegemónico, no queremos ser menos que nadie, pero desde luego desde Unidos por Gran Canaria no aceptamos que seamos menos que otros.

Usted ha sido muy crítico con los gobiernos de Coalición Canaria, sobre todo en su etapa como presidente del Cabildo. Les ha acusado de maltratar a Gran Canaria.

Incluso con el Gobierno de España, como es bien conocido, cuando se inauguró el Gran Canaria Arena. No es solamente que el Gobierno de Canarias no haya tratado adecuadamente a la isla de Gran Canaria, sino que creo que el Gobierno de España también tuvo sus fallos. Pero, efectivamente, yo fui muy crítico con Paulino Rivero, fui extraordinariamente crítico, por ejemplo, en el BIC (Bien de Interés Cultural) del Oasis. Creo que fue un auténtico mazazo para Gran Canaria que no se aceptase la declaración de Bien de Interés Histórico y Paisajístico del Oasis de Maspalomas. Y a los pocos meses, el mismo Gobierno de Canarias declara Jardín Histórico al Parque García Sanabria en Santa Cruz de Tenerife. El paso de Colón en nuestro entorno más lo que significa desde el punto de vista de la naturaleza el Oasis de Maspalomas, comparado con el Parque García Sanabria…

Otra cosa que me indignó mucho como presidente del Cabildo fue cuando presentamos, con el apoyo no solamente del grupo de gobierno en el Cabildo, sino también de Nueva Canarias, la iniciativa en el Parlamento de Canarias para la moratoria turística, para que se permitiese en Gran Canaria construir hoteles de cuatro y cinco estrellas, sobre todo de cuatro estrellas. Hay un segmento, que es el más demandado en turismo, donde tenemos una enorme desventaja, tenemos 16.000 camas menos en cuatro estrellas que Tenerife, según los datos oficiales. Pero también tenemos menos camas de cuatro estrellas que Fuerteventura, que recibe un millón de turistas menos que nosotros. El Cabildo de Gran Canaria planteó al Parlamento de Canarias la modificación legislativa adecuada para que eso se corrigiese y, sin embargo, fue rechazado con la mayoría que apoyaba al Gobierno de Canarias entonces.

Estas son las cosas que yo le discutía a Paulino Rivero. Igual que, por primera vez en la historia de Canarias, se planteó que el Cabildo de Gran Canaria prefinanciase obras en la carretera de La Aldea o de la cuarta fase de la Circunvalación y me estuvieron dos años mareando para decirme al final que no era posible, que computaba en el déficit. Nosotros adelantábamos el dinero, pero obviamente no era una obra que tuviese que costear el Cabildo, nos lo tenían que devolver después. Al final las obras se retrasaron.

Sigo planteando que hay cosas que corregir. Por ejemplo, no acepto de buen grado por qué la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) recibe al año en torno a 25 millones de euros menos que la de La Laguna (ULL) teniendo un número similar de alumnos. O por qué, aunque ahora se ha corregido un poco, nosotros tuviéramos tres aceleradores oncológicos en mi etapa de presidente y Tenerife, siete. Hay un desnivel excesivo y en Tenerife no se hubiera aceptado que hubiera sido al revés. Tampoco acepto, por ejemplo, que en la oficina de Bruselas prácticamente no haya ningún grancanario. Y me dirán: Sí, pero da igual de dónde se proceda. Pero luego los comisarios europeos, los directores generales… cuando vienen a Canarias, vienen a una determinada isla. Ahí no hay objetividad ni imparcialidad. Y aquí en Gran Canaria vamos pasando de todo eso porque nada importa. La Consejería de Hacienda, que estaba en Gran Canaria, la han trasladado a Tenerife, y a mí me parece que eso es una pérdida relativa de poder de influencia en la comunidad autónoma. Todas esas cosas hay que corregirlas.

Ahora, ¿nuestro planteamiento se va a ceñir exclusivamente a decir por qué estamos siendo agraviados, por qué se utilizan más otras imágenes de las playas hasta para la promoción turística? ¿O por qué me encontré que la promoción turística de Tenerife era mucho más potente por parte del Gobierno de Canarias en Fitur y por eso propuse un stand independiente de Gran Canaria en la feria? No, nosotros queremos soluciones en positivo. ¿Y cómo se puede enfocar el tema? Por las necesidades sociales de Gran Canaria. Me niegan los datos del IGIC, pero si Gran Canaria es la que más aporta en el IRPF, no tiene mucho sentido que no sea también la que más aporta en el IGIC. Eso va a un fondo común. Sabemos que una parte del IRPF, el 50%, va a la comunidad autónoma. Aportamos más y recibimos menos, y resulta que somos la isla con más paro, con más fracaso escolar, con más problema en determinados barrios de la ciudad, de Las Palmas de Gran Canaria, por la concentración urbana en sí misma. Ahí es donde el Gobierno de Canarias tiene que hacer un esfuerzo, no para beneficiar a Gran Canaria, sino para atender sus necesidades si son mayores que nuestras islas.

¿Ha cambiado algo con Fernando Clavijo?

Clavijo tiene un talante distinto con respecto a Paulino Rivero. Con él se puede hablar y se le pueden plantear estas cosas. Los partidos y las instituciones tienen un determinado sesgo, pero las personas son determinantes. No es lo mismo el presidente de un cabildo que otro, independientemente de la ideología. El talante, la educación, la formación, la forma de encarar los temas puede ser muy diferente. Tú te encuentras con más capacidad de diálogo si la otra parte también la tiene.

“Fernando Clavijo tiene un talante distinto con respecto a Paulino Rivero. Con él se puede hablar y se le pueden plantear cosas”

¿Es ese talante del que habla el que ha permitido el acercamiento a CC?

Ese talante permite un acercamiento y luego ya entraría, en su caso, problemas de fondo ideológicos y de programa.

¿Es posible un acuerdo con CC con este discurso, teniendo en cuenta el poder que mantiene la antigua ATI (Agrupación Tinerfeña Independiente) en la formación nacionalista?

Lógicamente no puedo hablar en nombre de Coalición Canaria. CC tiene sus propios portavoces. Pero lo que está claro es que Gran Canaria es la isla en la que CC tiene menos presencia electoral. Tiene más en Fuerteventura, a través de lo que fue Asamblea Majorera, o en Lanzarote, donde tiene la Presidencia del Cabildo. Aquí CC tuvo el resultado que todos sabemos. Nosotros, nacidos aprisa y corriendo, en marzo de 2015 tuvimos cuatro consejeros en el Cabildo y CC, con todo el peso y toda la campaña que pueden hacer desde el punto de vista mediático, tuvo un consejero. Nosotros no tuvimos representación en el Parlamento porque no superamos la barrera electoral, por eso CC tiene un diputado, pero tuvimos más votos en las elecciones al Parlamento que CC en Gran Canaria. No son aires de superioridad, es la realidad, los datos.

Soy consciente de que en CC, la fuerza hegemónica, por así decirlo, es la antigua ATI en Tenerife, y donde tienen más poder institucional. Pero también lo tienen en La Palma, Fuerteventura, Lanzarote o en El Hierro, a través de fórmulas de coalición. En su reflexión, supongo que pesará el tema de que Gran Canaria tiene su propio peso político. Yo siempre digo que Canarias es como un coche. Si tú en una isla, y más si es de las islas capitalinas, tienes una rueda pinchada, el coche no camina bien.

¿Quién toma la iniciativa en las negociaciones con Ciudadanos y con CC?

Lo que sí puedo decir, porque ha habido rumores al respecto, es que nosotros no hemos llamado a ninguna puerta. Ni mucho menos que nos la hayan cerrado en las narices, como algunas veces se ha insinuado desde algún medio de comunicación. Tampoco quiero decir que estén detrás de nosotros, porque sería pretencioso y absurdo decir esto. Estos asuntos, de las negociaciones y las conversaciones, deben estar en un ámbito relativamente discreto, de privacidad, porque después, si no se llega a nada, quedan heridos por medio. Los partidos políticos tienen, naturalmente, sus componentes, sus miembros. A los que ya están en partidos políticos no les gusta demasiado hablar de pactos o de coaliciones porque piensan que su propia posición personal puede resultar afectada. Es un tema que hay que llevar con suficiente discreción. No se trata de conversaciones secretas ni mucho menos ilegales, pero no voy a dar muchos detalles de las conversaciones, con quién me reúno ni nada, porque el diálogo es permanente. Además, no es sólo con CC o con Ciudadanos, que es lo que se ha publicado, con otras fuerzas políticas mantengo, porque mi talante es así y el de Unidos, también, conversaciones muy frecuentes. Y yo creo que se van a intensificar. No sólo con nosotros, sino en otros ámbitos de la vida política se van a intensificar de aquí a 2019.

¿Están cortocircuitadas las relaciones con el PP?

Tampoco. No hay en estos momentos ningún diálogo, ninguna conversación, pero cortocircuitadas… Yo soy absolutamente contrario a las denominadas líneas rojas. Yo no me las marco. Si otros se las marcan, allá ellos.

Su hijo Lucas Bravo de Laguna adjudicó, siendo consejero de Deportes en el anterior mandato, unos 300.000 euros a su actual socia. ¿No ve nada reprochable en su actuación?

La pregunta empieza con un error de planteamiento. Él no adjudicó nada. Él hizo lo que la mesa de contratación le propuso hacer, a través de una serie de procedimientos negociados sin publicidad. Para que nos entendamos, la ley de contratos del Estado, ahora de las administraciones públicas, prevén distintos mecanismos. Yo, por ejemplo, pertenezco a la Mesa de Contratación del Cabildo en este mandato. Cuando era presidente, no. Y he asistido a más de cien reuniones de la Mesa de Contratación. Te puedo decir que la mitad de los contratos que se llevan para adjudicación son negociados sin publicidad. Es un procedimiento más ágil para contratos de relativamente escasa cuantía. El Instituto de Deportes adjudicó a propuesta de la Mesa de Contratación, en la que estaba, por cierto, la oposición. Carolina Darias, por ejemplo, estaba allí, y creo que, en principio, la mesa actuaba por unanimidad, pero como no era miembro no lo sé con absoluta seguridad.

Estoy convencido de que se hicieron las cosas correctamente. Lucas no adjudicó nada, sino que el Instituto de Deportes adjudicó a través de una Mesa de Contratación. Que yo sepa, no se adjudicó a ninguna empresa en la que esté Lucas. Ni ahora, ni mucho menos antes. Y, por tanto, yo creo que se hizo todo correctamente.

Las bases no son correctas, porque primero se dijo que era su pareja y no lo era, que él adjudicó y no lo hizo, y parece por las cuantías una cosa que… Hay que tener en cuenta de lo que estamos hablando. Contratos que ahora se adjudican o se han adjudicado en gobiernos de otro signo por negociados sin publicidad, te hablo de unas cuantías de hasta 60.000 euros, si tú dices que se metió bajo el bolsillo 60.000 euros… No, eso se adjudica a empresas para que luego hagan una serie de cosas, de actividades de promoción. En todo caso, lo que esa empresa se lleva es el beneficio industrial, un 10, un 12, un 15%, pero tienen que generar una actividad. Se transmite la noticia como si alguien se hubiese embolsillado 300.000 euros. Ni era la pareja, ni él lo adjudicó ni tiene esa connotación. Pero comprendo cómo son las cosas de la vida y que la verdad no vaya a estropear un buen escándalo.

Pero votó a favor en las juntas que resolvían estas adjudicaciones

¿Que votó a favor? Pero si su voto no era determinante… Él no tenía ninguna obligación de abstenerse, porque ni eran socios. Imagínate que hubiera tenido la obligación de abstenerse. Si su voto no era determinante, tampoco condicionaba el acto. Los tribunales están hartos de anular actos cuando tú, ilegalmente, haces algo y tu voto es determinante para una adjudicación. En este caso, ni eso.

Lucas Bravo de Laguna fue vocal del Instituto Insular de Deportes hasta junio de este año, cuando dejó la política para incorporarse como administrador a una empresa de gestión deportiva. ¿Incumplió la ley de incompatibilidades?

Para nada. La ley de incompatibilidades lo que dice es que una persona que haya tenido una responsabilidad de gobierno no puede durante los dos años siguientes beneficiarse con actividades que él adjudicó o en donde fue decisiva su votación. Por lo que yo sé, Lucas consultó todos estos temas con el secretario general del Cabildo antes de tomar decisiones sobre su futuro personal o profesional e hizo todo bajo la más estricta legalidad. Me sorprende que justo se levante esto cuando abandona la política. A los políticos se nos achaca a menudo desde la opinión pública que nos aferramos a los cargos. Y después, si te vas, ¿también? Si te quedas, porque te quedas y si te vas, porque te vas. Lucas se está intentando ganar la vida. Por cierto, en una empresa que no tiene nada que ver con el Cabildo ni recibe nada absolutamente del Cabildo.

Ciudadanos emitió recientemente una nota de prensa en la que pedía investigar “hasta el último detalle” los contratos de Lucas Bravo de Laguna. En ese comunicado también se le exigía explicaciones a usted. Apenas un día después, la nota había desaparecido de la web. ¿Tiene constancia de la existencia de  discrepancias internas en Ciudadanos con respecto a las conversaciones que mantiene con usted y con su hijo?

Yo no tengo ni idea de lo que pueda ocurrir en el seno de Ciudadanos. He hecho antes una consideración de carácter general de que puede haber gente dentro de las formaciones políticas que, cuando se habla de hipotéticos acuerdos o pasos en las vías de negociación, puedan sentir en riesgo sus propias posiciones personales o políticas.

¿En el grupo de trabajo de Ciudadanos en Gran Canaria?

Si se está hablando de conversaciones aquí, lo más probable es que sea aquí, pero no quiero apuntar a nadie ni quiero especular al respecto. Eso habría que preguntárselo a Ciudadanos.

¿Qué le pareció  el rechazo de Ciudadanos a la incorporación de Enrique Hernández Bento a sus filas?

Tampoco conozco bien los detalles y también sería especular por mi parte hablar de eso. Lo que se transmitió hacia fuera, pues no lo sé, porque se habló del pasado de Enrique Hernández Bento. Yo creo que el pasado era conocido, no creo que hubiera ocultado que había sido subsecretario de Industria con José Manuel Soria y delegado del Gobierno a propuesta, seguramente, del propio Soria. A mí me extrañó un poco todo eso, pero creo que forma parte, quizás, de ese nerviosismo que algunos han sentido.

"Me extrañó un poco lo que pasó con Enrique Hernández Bento y Ciudadanos, pero creo que forma parte, quizás, de ese nerviosismo que algunos han sentido"

¿Cree que se puede producir una reacción similar en su caso?

El pasado es pasado y yo tengo ya un pasado largo, evidentemente. El pasado te puede servir o te puede perjudicar, depende de los enfoques. Si no tienes pasado, no eres conocido, no eres valorado, por unos positivamente, por otros, negativamente, para eso estamos en una democracia. A veces en la política y en la sociedad se produce una especie de nerviosismo por la renovación continua. Yo siempre he sido absolutamente partidario de la renovación en las formaciones políticas, faltaría más. Yo mismo empecé con escasos 30 años con Suárez en la UCD y, por tanto, empecé joven. La dinámica en las formaciones políticas es cómo equilibras a la gente que tiene una trayectoria y tiene una valoración y ha obtenido resultados electorales con la renovación permanente que tiene que haber. Ni todo antiguo, ni todo el pasado, ni todo nuevo, porque tiene todos los inconvenientes, ahora lo estamos viendo con fuerzas políticas emergentes, que están improvisando y que creen que esto se arregla en un plis-plas. Hay que tener experiencia y, sobre todo, conocimiento y profesionalidad, que es lo que creo que falta, en buena medida, en la política española. Hemos pasado a la improvisación, a los titulares. Y eso está bien, porque demuestra un dinamismo de la sociedad, pero no basta con eso. Hay que estudiarse bien los temas, hay que ser sensato, hay que ser responsable, hay que meditar bien las cosas, hay que respetar las leyes… Ahora el proceso de Catalunya me parece que es tremendamente delicado, no sólo para los catalanes, sino también para el resto de los españoles. Estamos en momentos donde, a lo mejor, la improvisación y las prisas no son buenas consejeras.

En 2015 tuvo una salida abrupta del PP. Aún era presidente del Cabildo y el partido le anunció que no contaba con usted para las elecciones. Ya  en su momento insinuó que esa decisión había tenido que ver con su posición con respecto al Oasis de Maspalomas. ¿Había otras razones de fondo?

Nunca lo he sabido con exactitud. Tuve una sola conversación con José Manuel Soria en su momento, fue en enero de 2015, y me dijo que, en principio, él no contaba conmigo porque tenía un compromiso con otra persona del partido, no voy a revelar con quién, para que fuese encabezando al partido. Luego resultó no ser la que encabezó la candidatura al Cabildo. Esa fue la única explicación que a mí se me dio. Nunca me han dado más explicaciones al respecto y yo estuve esperando un poco de tiempo para ver si, como consecuencia de las encuestas y las previsiones electorales, el partido cambiaba de criterio. Cuando no cambió, me vi obligado a tomar una de estas dos decisiones. O me iba a casa o intentaba mantener las ideas que yo había defendido como presidente del Cabildo y que yo creía que eran compatibles con el ideario del PP, porque yo defendía Gran Canaria entendiendo que eso no era incompatible. Así conformamos esa coalición electoral con muchas prisas, pero con un gran acierto y un gran resultado electoral. Sacar cuatro consejeros en esas circunstancias, los mismos que Podemos, que estaba en la cresta de la ola, uno menos que el PSOE, que tiene 125 años de historia, dos menos que el propio PP, me parece un resultado muy meritorio.

Esa conversación de enero de 2015, ¿fue la última con Soria?

Creo que sí. Al menos, a niveles así personales.

¿Cómo vivió  la caída del exministro tras la aparición de su nombre en los papeles de Panamá?

Tengo muchos defectos, pero el rencor no es uno de ellos. Yo no me alegro del mal ajeno, creo que el PP no acertó con aquella decisión, a los resultados electorales me remito. Probablemente pensaron que yo me retiraba o que no iba a dar batalla o que, en todo caso, los que pensaban que iba a dar la batalla me daban un resultado más reducido o escueto. Insisto, no me alegro del mal ajeno y el pasado, pasado está. Ahora hay que mirar al futuro. Aunque tengo muchos años, me gusta mirar para el futuro, porque no pienso en mi futuro, sino en el futuro de mis hijos y de mis nietos.

“La última vez que hablé con Soria fue en enero de 2015, cuando me dijo que no contaba conmigo porque tenía un compromiso con otra persona del partido para encabezar la lista al Cabildo”

¿Dónde se ve en 2019? ¿Repetirá como candidato a presidir el Cabildo?

No lo sé aún. Todavía falta tiempo y las circunstancias pueden variar, porque es evidente que estamos en un mundo muy fluido y de muchos cambios políticos, muchas incertidumbres. En principio, me veo al frente de Unidos por Gran Canaria como un proyecto político ilusionante, yo estoy ilusionado, hay mucha gente que está conmigo. Es un proyecto modesto, no somos pretenciosos, pero creo que aquí en Gran Canaria tenemos que ser capaces de transmitir a los ciudadanos que no estamos planteando peleas absurdas, sino la defensa correcta de la isla. Hay que tener un buen posicionamiento, un proyecto regional y hasta nacional, porque yo no abdico de mi condición de haber estado trece años en las Cortes en los momentos más difíciles de la transición política, en el paso de un régimen autoritario a una democracia, en la Constitución Española, en el 23-F, el Estatuto de Autonomía, la integración en Europa. Todo eso lo viví en primera línea gracias a Dios y gracias a los electores de Gran Canaria y de la provincia de Las Palmas. Y no abdico de mis planteamientos de ámbito más amplio, pero ahora lo que toca en Gran Canaria es que despertemos y, por eso, el eslogan del congreso para este fin de semana es Por fin, Gran Canaria.

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