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Contratos de precarias por tiempo indefinido

El 22 de marzo se cumplirán diez años de la promulgación de la Ley Orgánica 3/2007 y aún no es posible hablar de igualdad efectiva. Desgraciadamente, tardaremos mucho tiempo en poder hablar de esta cuestión como una realidad. Hay quien habla de más de un siglo para conseguirla, hay quien no pone fecha. Una década es ya un tiempo considerable en la vida de una norma, pero en materia de igualdad es sólo un pequeño punto en el horizonte de la esperanza. Esta ley supuso un hito importante en el 2007, pero aún queda mucho por construir.

En el ámbito laboral, a pesar de los avances que haya podido propiciar la normativa, las mujeres todavía estamos sujetas a lo que podríamos llamar un "contrato de precarias por tiempo indefinido". Esto significa condiciones de trabajo que la propia Organización Internacional del Trabajo ha calificado como "esclavitud del siglo XXI". No es de extrañar. Pensemos, por ejemplo, en las camareras de hotel, a las que están pagando 1,90 euros por la limpieza de cada habitación mientras que el sector turístico no para de conseguir beneficios. Estas mujeres desarrollan el trabajo en condiciones de trabajo insoportables, no diferentes de aquellas mujeres que estaban en las fábricas en el siglo XIX dando su vida para poder llevar un salario con que alimentar a sus hijos e hijas. Muchas de ellas utilizan sustancias peligrosas para la salud sin que nadie haya denunciado que lo son; sufren situaciones de acoso debido a su vulnerabilidad, tienen impedimentos enormes a la hora de ejercer derechos de conciliación y a menudo llegan enfermas a trabajar sin que pidan la baja por riesgo a ser despedidas.

La reforma laboral de 2012 abrió la puerta a la flexibilidad más violenta y actualmente los efectos y el impacto más virulento de esta reforma están viviéndolo las mujeres trabajadoras. Con todo, se manifiestan por sus derechos con una gran dignidad. Se tienen respeto a sí mismas y este respeto lo transmiten a la sociedad. A pesar de tener miedo de perder su trabajo, reivindican unas condiciones de trabajo dignas y decentes. Es el ejemplo palpable de lo que John Rawls llamaba autorespeto (self-respect) en su teoría de la justicia.

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Escrituras "tierrapéuticas"

Ahora sí, llevo todo en enero buscando el momento de volver a re-emprender el blog, guardando artículos e ideas para enlazar. Y definitivamente me ha hecho falta encender el ordenador y ponerme a picar, tal cual, el primer artículo del año. Es sábado por la mañana. A esa hora normalmente duermo, pero me he despertado antes de que sonara el despertador y eso, amigas mías, como bien saben, no suele pasar... Así que ahora tengo un rato antes para redactar.

He desayunado, he cocinado unas verduritas, y me he sentado en el sofá, con la bata, bien envuelta, y he empezado a curiosear  Instagram y Facebook, y claro... me ha aparecido este vídeo y ha sido la excusa perfecta para poner manos a la obra. Podría decir que es el vídeo más espantoso que he visto en mucho tiempo.

Y ahora es lunes y ha sido todo un poco de escritura interruptus, o como se escriba. (quería sonar a latín). Han pasado 2 semanas. Tuve que salir de casa corriendo por un tema de inundaciones laborales que no vienen al caso, pero que pararon en seco mi inspiración y ya no sé de qué vídeo os estaba hablando, mi cerebro lo ha borrado completamente. Si lo encuentro ya lo pondré!

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Educando en la reivindicación: De camino a casa queremos ser libres, no valientes

Un año más llega el 8 de marzo lleno de declaraciones de intenciones y actos conmemorativos. Buenas palabras. Muchas veces repetidas prácticamente igual que los años anteriores. Tengo que reconocer que se ha ido incorporando al discurso oficial, el lenguaje políticamente correcto y una pátina feminista pero corremos el riesgo de que esta circunstancia lleve a neutralizar la crítica social hacia las palabras y los discursos.

Esta corrección en el discurso hace que sea mucho más difícil identificar las discrepancias o matices ideológicos - que están presentes. En los últimos años oímos hablar mucho de educación de forma genérica como estrategia que favorecerá el cambio cultural que nos permitirá librarnos del patriarcado de una vez por todas. Desafortunadamente, muchas veces, es una "muleta" que utilizan las instituciones, los medios de comunicación, etc. Por no concretar medidas; casi como un intangible que nos permite tener la excusa perfecta para no hacer prácticamente nada. Estamos cansadas de que "la educación" se vacíe de contenido y acabe siendo el símbolo de lo que es inamovible. ¿Como ha sido?, ¿cómo hemos llegado a oír la expresión "es un problema de educación" y, automáticamente, significa que no podemos hacer nada para transformar la desigualdad estructural en la que vivimos? Es casi un sinónimo de resignación.

En los casos que la presión social consigue un compromiso político- como ha sido esta semana con la huelga de hambre de Viene la Luz- las medidas que se acaban concretando políticamente suelen ser medidas reactivas que van a paliar situaciones dramáticas que son obviamente imprescindibles pero siguen estando en la lógica de la respuesta a las consecuencias de la desigualdad.

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Mujeres visibles, viajemos a la luna

‘Figuras ocultas’, es una película de actualidad que explica la historia de tres mujeres afroamericanas que logran hacerse un hueco en la NASA a pesar de la discriminación que sufren de género y raza. Mary Winston Jackson fue la primera mujer ingeniera afroamericana en convertirse en ingeniera aeroespacial de EEUU, pero tuvo que conseguir la sentencia de un juez para poder asistir a clases de ingeniería. Dorothy Vaughan, fue la primera mujer afroamericana en convertirse en supervisora en la NASA, destacando en el manejo de los primeros ordenadores de IBM. Katherine Johnson, la matemática que trabajaba en la NASA como computadora humana, calculó la órbita que logró poner en órbita la primera persona de los Estados Unidos.

Ellas fueron pioneras y formaron parte del equipo estadounidense que consiguió enviar la primera persona al espacio, però nunca antes habíamos oído hablar de ellas. Ellas, como tantas otras, han sido invisibilizadas por la història De hecho no aparecían en la historia oficial. La ausencia de mujeres visibles en el relato sobre los principales retos para nuestra sociedad - tecnológicos, científicos, políticos - tiene como consecuencia la falta de referentes. De este modo se produce un terrible efecto por el que las mujeres que participan en estos entornos masculinizados siempre sienten que son las primeras que ocupan ciertos ámbitos, aunque los años pasen, y algunas otras conquistasen espacios similares, como estas 3 mujeres en la ingeniería aeroespacial.

Es cierto, la mujeres han estado infrarrepresentadas en espacios de decisión económicos o políticos, así como en los ámbitos científicos o tecnológicos, pero no han estado absolutamente ausentes. Han habido mujeres pioneras que en el pasado han abierto camino, han conseguido retos.

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Las ultraderechas, una amenaza para la perspectiva de género

Este año 2017 habrá tres elecciones de la más importantes en tres países europeos de arraigada tradición democrática: Francia, Holanda y Alemania. La globalización, las guerras y la crisis económica a nivel mundial son, desgraciadamente, elementos disruptivos de primera magnitud. Riadas de refugiados llegan a las fronteras europeas de determinados países y esto ha incrementado la incertidumbre a la que están sometidas las capas medias y las más desfavorecidas. Este conglomerado de circunstancias es el caldo propiciatorio para el resurgir de las ultraderechas que se enfrentan sin contemplaciones contra todos los movimientos que intentan cambiar el status quo de las injusticias y las discriminaciones. Uno de estos movimientos ideológicos es, sin lugar a dudas, la llamada perspectiva de género en la conducta humana, imprescindible para cuestionar los valores, estereotipos, normas y roles de género prescriptivos que rigen en las cogniciones de las personas. Imprescindible para la eliminación de las injusticias y para el cultivo de los procesos hacia la igualdad entre éstas.

Las ultraderechas no están para cuentos. Emergen con fuerza y empiezan a verse artículos con firmas reputadas y tertulias donde se ataca sin pies ni cabeza, sin contemplaciones, la ideología de género. Desde su aparición como tal, el feminismo, las feministas, ha sido siempre motivo de burla y desprecio, incluso para muchas mujeres que defienden los derechos humanos del género femenino. Pero, sin embargo, a pesar de los continuos ataques para ridiculizarnos, en Occidente hemos conseguido ser escuchadas en todos los ámbitos de la vida: los derechos humanos, las leyes, la educación, la sanidad, la familia, en los ámbitos sociales y laborales, etc. Lo que me interesa resaltar es que todos estos logros serán, con casi toda seguridad, frenados y retranqueados si Europa enferma con el virus letal de las ultraderechas. ¿No os hace sufrir Marine Le Pen? ¿Y qué decir de Geert Wilders? Porque la islamofobia y el antieuropeísmo (por aquello del divide et impera) van de la mano con la remisión descarnada de los derechos humanos de las minorías y, por tanto, de las mujeres. ¿Y la líder de la AFD, la alemana Frau Petry? ¿Y Siv Jensen, líder del Partido del Progreso noruego? ¿Y Pia Kjærsgaard, cofundadora y líder del Partido Popular Danés? ¿Y Dora Duro, representante del partido húngaro de extrema derecha Jobbik?

El discurso del odio se dirige a todos los grupos infravalorados, aquellos que son vistos como una amenaza para la autoestima del grupo positivamente valorado. Millones de personas de Europa sienten amenazada su identidad personal y social, se sienten frustradas, y las ultraderecha buscan chivos expiatorios: los avances sociales de las mujeres es un foco de ataque para recuperar el sentimiento de una masculinidad patriarcal que, dicen, "ellas" quieren pisar. Aquí no sirven conceptos relativos a la igualdad en la riqueza de la diversidad. Aquí lo que impera son profundas emociones, sentimientos que afloran de una autoestima ultrajada.

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Más débil, más pequeña y menos inteligente

Ayer amanecí escuchando a un señor decirme que debo cobrar menos que un hombre porque soy más débil, más pequeña y menos inteligente. Increíble pero cierto, y no ha sido un ataque aislado hacia mi persona de un ser cualquiera, ignorante a la par que despreciable. No, tal  afirmación la ha espetado a Iratxe García y a  todas las mujeres un Diputado Europeo en el debate sobre la brecha salarial. Precisamente cuando se estaba debatiendo porqué la directiva europea de 2006 no ha logrado cerrar la diferencia de sueldo entre hombres y mujeres, que llega a superar el 40 % en el caso de las pensiones. La respuesta de Iratxe perfecta, “estoy aquí entre otras cosas para defender a las mujeres de hombres como usted.”

Este señor es Eurodiputado y lo es porque lo han votado miles de personas que han creído que él era la mejor opción para representarles. Este señor no está loco, dice lo que piensa y piensa lo que dice. Y además no está solo, hay muchos más como él y en este momento están muy orgullosos de verse tan bien representados (mucho más desde que Trump es Presidente de los Estados Unidos).

El Parlamento Europeo no puede tolerar bajo ningún concepto este tipo de declaraciones que fomentan la discriminación, el odio y contravienen los derechos humanos. Del mismo modo, un bus tampoco debería poder circular o estacionar en la calle con mensajes homófobos o transfobos. El  Parlamento Europeo y el resto de Parlamentos nacionales e instituciones deberán estar muy atentos por si esto vuelve ocurrir, cosa que no sería de extrañar porque los populismos y la extrema derecha acechan sin parar y es su labor garantizar que se respetan los derechos fundamentales de cualquier ciudadano.

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El 26% menos

El Observatori del Treball i Model productiu de la Generalitat acaba de presentar un estudio sobre la diferencia salarial entre mujeres y hombres en el mercado laboral de Catalunya. La diferencia no nos sorprende pero si que nos preocupa. Nos muestra que lo que muchas percibimos y lo que muchos otros estudios señalaban es una realidad lacerante: las mujeres cobramos, en promedio, el 26% menos de salario, teniendo en cuenta que este porcentaje sube mucho, muchísimo, 42,6% en las franjas salariales más bajas. El salario medio anual masculino es de 27.477 euros mientras que el femenino es de 20.324 euros, estamos hablando de una diferencia de 7.123 euros menos.

Se nos acumulan los factores que provocan las desigualdades, lo que, en el ámbito laboral y en un mercado altamente precarizado, provoca la feminización de la pobreza. En los análisis sobre la pobreza hablamos de working poors esta pobreza de las personas trabajadoras, tiene unos altos niveles en el caso de las mujeres trabajadoras.

La diferencia salarial entre mujeres y hombres, dicha brecha salarial, es consecuencia directa de las desigualdades sociales entre mujeres y hombres. Algunos factores que lo explican son las responsabilidades familiares y, por tanto, la necesidad de condiciones para la conciliación de la vida laboral, familiar y personal-, los trabajos feminizados, lo que llamamos segregación horizontal, la infrarepresentación de las mujeres en niveles salariales altos - en los puestos de dirección, es decir, la segregación vertical fruto del techo de cristal- y, finalmente, la infravaloración de los trabajos y las capacidades de las mujeres.

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La revolución de las mujeres en la sociedad digital

Estos últimos años se ha percibido un crecimiento excepcional e imparable en la presencia de las mujeres en las redes. Tenemos voz, tenemos opinión, y disponemos de instrumentos para hacernos oír. Proliferan por todas partes las campañas que defienden esta reivindicación colectiva. Mi experiencia personal en este sentido es bien reciente. En las redes hace un tiempo que me he propuesto ayudar a la visibilidad de las mujeres que tienen cosas que decir. Por el trabajo que hago, a menudo conozco mujeres que no se atreven a abrirse un perfil digital porque piensan que no es interesante lo que puedan decir, o bien están, pero de manera pasiva, para ver qué pasa, qué dicen los demás. Y trato de empujarlas a estar activas, por que en la red se trata de compartir.

No hace ni un año que abrí, de manera espontánea y sin ninguna pretensión especial, la etiqueta #5dones que se hizo viral inmediatamente, e inundó Twitter con un impacto considerable. Llegaron a hablar medios de comunicación, se publicaron artículos y me permitió establecer relación con personas interesantes. Finalmente se tradujo en un documento colaborativo con cientos de mujeres etiquetadas según los campos de interés.

Hace seis meses iniciamos, con un grupo de mujeres, #50dones, la campaña @onsonlesdones, para denunciar la escasa presencia de mujeres en los espacios de opinión en los medios. Cada día se hace recuento de cuántas mujeres intervienen y mensualmente se emite un informe que se publica en el blog On són les dones, lo que nos permite ir estudiando su progresión. Se ha ido construyendo poco a poco, de manera tranquila y bien organizada, teniendo en cuenta la opinión de todas, y podemos decir que ahora ya tenemos presencia destacada en varias redes, con actos presenciales y estamos consiguiendo una incidencia notable. Hemos logrado ir más allá de la campaña en concreto, porque estamos viendo que por fin mucha gente se acostumbra a "contar" las mujeres a la hora de organizar una mesa redonda, programar un congreso o montar un equipo de trabajo. Antes ni se fijaban, y ahora se ha convertido en un factor relevante.

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Referéndum, república y movimiento feminista

El debate territorial que ha ocupado de manera destacada la agenda política catalana de los últimos años ha sido en buena medida ciego al género, aunque presenta diferentes implicaciones para las mujeres y para la igualdad. Los partidos y las instituciones no han prestado atención a tales implicaciones y el movimiento feminista tampoco se ha movilizado suficientemente para incorporar la perspectiva de género en este debate público. Vaya por delante que, como el conjunto de la ciudadanía, las feministas y las asociaciones de mujeres somos diversas, no habiendo unanimidad sobre el alcance y la forma de hacer efectivo el derecho a decidir o a la autodeterminación ni tampoco sobre la preferencia por un determinado modelo territorial. Esto no quita que no tengamos que plantearnos las siguientes preguntas: ¿Dónde está el movimiento feminista en este debate? ¿Qué está en juego para las mujeres? 

El feminismo siempre ha planteado la necesidad de repensar la comunidad política y lograr la emancipación individual y colectiva. La comunidad política actual nos ha venido dada y un referéndum nos permitiría definirla, teniendo evidentemente la posibilidad de escoger el status quo o una nueva realidad política. Se trata simplemente de una práctica de libertad, al margen de la dirección del voto en un referéndum. En este sentido, hay que distinguir, siguiendo Hannah Arendt (Sobre la revolución, 1963), entre 'contrato social' y 'contrato mutuo'. El primero hace referencia al contrato que la sociedad suscribe con sus gobernantes mientras que el segundo se basa en la reciprocidad entre los individuos que se vinculan para formar una comunidad política.

Como nos dice Fina Birulés (2008), es el último tipo de contrato lo que nos permite pensar un 'mundo en común'. El referéndum se puede entender, pues, como una práctica de libertad política, una oportunidad sin precedentes para definir cómo queremos vivir en el territorio de Catalunya y cómo nos relacionamos con el resto de pueblos de España, de Europa y del mundo. Las feministas sabemos que la libertad nunca se otorga sino que se gana, empleando cuando hay la desobediencia, que es parte del ADN del feminismo (sufragistas, Rosa Parks, etc.). Por que la libertad escapa de los márgenes de los dictados de un estado (sea cual sea este estado), los argumentos legalistas contrarios a la celebración de un referéndum en el que se pueda o bien confirmar o repensar la comunidad política no pueden encontrar cobertura desde el feminismo.

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Sobre el tiempo invisible de las mujeres

El trabajo exploratorio encargado por Barcelona Activa: ¿Bebés en el aula? ha permitido recoger, analizar y ahora trasladar algunas reflexiones a Dones en Xarxa

Mujeres -y hombres- entre los "veinti muchos" y los "treinta y pico". En la curva ascendente de la población económicamente activa. Un dilema vital: Tener o no tener descendencia. Decidir no tenerla, legítimo. Decidir no tener por miedo a no poder ni saber cómo mantenerla, tal vez es una problemática relevante. No debería dejar indiferente a los organismos competentes.

Señala el director del Centro de Estudios Demográficos en el artículo " No vull. No Toca. Amb qui? Massa Tard. " El descenso de la natalidad desde 1975 ha sido vertiginosa. Tres, cuatro hijos/as era "lo normal". Un/a hijo/a coma treinta y pico es la media actual. La inestabilidad laboral es uno de los orígenes " Ahora bien, como en tantos aspectos que sucumben en el terreno de lo" doméstico "; faltan datos; estudios que las reclamen para trasladarlas a informaciones que corroboren o refuten hipótesis. Lo que no se visualiza, no se hace visible, no existe. Permanece en el limbo.

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