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Adolescencia y feminismo: entendiendo sus códigos

Hace unos días descubrí a una youtuber: Psicowoman. Una mujer que se dirige en sus vídeos a chicas adolescentes y mujeres jóvenes bajo un paradigma feminista. Habla de sexo, de empoderamiento personal, de relaciones de pareja, etc.

Tengo una hija adolescente que, como la mayoría, está fascinada por el universo youtuber y probé suerte: le mostré esta web y empezó a mirar los vídeos uno tras otro, interesadísima en los contenidos. Me hizo pensar.

Tenemos un reto por delante: Conseguir acercar y traducir los feminismos a las nuevas generaciones de mujeres (y de hombres) mediante nuevos códigos y entendiendo nuevos valores. No hablo solamente de una minoría de chicas, las más comprometidas, aquellas que son o serán capaces de leer a Beauvoir o a Judith Butler; hablo de contribuir a una ola de transformación social en pro de la igualdad a través de lo cotidiano. Cada chica adolescente que conozca y reivindique sus derechos, sus placeres, sus libertades, es una pequeña revolución. Para ello, como para cualquier acción educativa, hay que abrir la mente, dejar de pensar en cómo deberían ser las y los jóvenes y observar cómo son: qué esperan, qué necesitan, con qué sueñan, qué universo habitan.

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Guerras y mujeres

Extraordinario el libro de Svetlana Alexiévitch. Detrás del título "La guerra no tiene rostro de Mujer", la premio Nobel realiza un trabajo inédito en el terreno de la dolorosa relación entre las mujeres y la guerra.

La guerra, mejor dicho, las guerras han sido una constante en la Historia desde el comienzo de los tiempos conocidos. Tan constantes que parecen cumplir un destino ineluctable y que en su formulación teórica (y mas conservadora) viene a decir: Como el hombre es un lobo para el hombre, resulta natural que estallen brotes de violencia colectiva. De hecho, todos los esfuerzos civilizadores han tendido a sustituir las armas por la palabra, por la negociación, la diplomacia y la política .. La paz, sería pues el resultado de un esfuerzo de construcción voluntaria y voluntariosa. Por otro lado no es extraño que el discurso de la violencia inevitable haya sido tan dominante. En un tipo de cultura patriarcal basada en la competencia, el dominio y la permisividad en la expresión violenta, la guerra no solo es aceptada, sino a menudo "exaltada" en forma de relato heroico, de muestra de grandeza, de valentía y honor individual y colectivos. La Historia nos ha explicado poniendo mayúsculas en las grandes batallas y haciendo de las conquistas violentas la explicación de muchos avances. Poco se ha explicado las desgracias que conlleva, los grados de sufrimiento humano que causa, sus largas consecuencias en el vivir de las generaciones futuras. Salvo algunas obras bien conocidas de la Literatura (Tolstoi, Stendhal, Erika M Remarque y otros testigos menos conocidos pero punzantes), las grandes guerras, revestidas de oro y plata, son referentes constantes en la historia de los pueblos. Desde otro enfoque, con toda naturalidad, hay tratados de estrategia que estudian con detalle y frialdad las tácticas empleadas en esta o aquella batalla. En estos casos se trata, de estudios enfocados desde una óptica meramente técnica como si del funcionamiento de máquinas se tratara.

Y dentro de este panorama ... que dicen las mujeres? No han sido nunca inactivas. A menudo se han organizado "contra" la guerra o en favor de las víctimas. Ligas por la Paz, Mujeres de Negro ... Pero está por hacer la larga lista de acciones que han llevado a cabo y las pequeñas victorias que ellas- alejadas casi siempre- de los centros de poder donde se toman las decisiones - a pesar de todo, han alcanzado victorias, al mismo tiempo, ampliamente silenciadas como suele ocurrir en muchos aspectos de sus actividades, sobre todo, si son "diferentes" innovadoras. No "canónicas"

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¿A quién representa este Cardenal Arzobispo?

Merece Antonio Cañizares la denominación de Cardenal Arzobispo? Indica la pomposidad con la que reviste la Iglesia sus personajes que éstos puedan decir impunemente las más increíbles crueldades? Y claro, disfrazadas de oveja. La última la dejó ir a la Catedral de Valencia, como happy end de la procesión de Corpus Christi. No les parece escandaloso y preocupante que reclamara a los católicos desobediencia a las leyes basadas en "la ideología más insidiosa y destructora de la humanidad de toda la historia, que es la ideología de género"? Una ideología, nos dice, que tratan de imponernos unos supuestos poderes mundiales más o menos solapadamente con legislaciones inicuas, que "no hay que obedecer". En la incredulidad de lo que leía, me lo he imaginado blandiendo como una furia la cruz de la Santa Inquisición. Difundiendo por doquier el miedo al castigo divino. Pero seamos serios.

Antes habían pasado por su guadaña los gays y unos días después la "invasión de inmigrantes y refugiados" que llegan a Europa, un peligrosísimo "caballo de Troya" ... Sí, el Cardenal Arzobispo se refería a los hombres, mujeres y niños que mueren a mansalva en la lucha salvaje para sobrevivir a la vergonzosa masacre en sus países. Ahora les ha tocado recibir a las mujeres, aquellas que se apartan de la verdad "natural" otorgada por inspiración celestial. Aquellas que se quejan no se sabe muy bien de qué, si no fuera que este "qué" es, por poner tan sólo un ejemplo, que cada 18 segundos una mujer es agredida en el mundo. O bien que la pobreza tiene nombre de mujer. Me golpea en la cabeza la cruel violación colectiva de antes ayer de una chica de dieciséis años en un lugar del planeta que no quiero mencionar. Y no quiero mencionar el país porqué también, sin duda, esta violación habría podido perpetrarse en el nuestro.  Los órganos genitales destrozados y el desesperado deseo de morir.

Seguro que el Cardenal Arzobispo sabe qué significa el verbo "deshumanizar": desnudar a las personas de las características que las hacen humanas. Verlas como animales no racionales. En resumen, como los nazis con los judíos. Que tantas y tantas mujeres se conviertan humanizadas a los ojos de un mayoritario mundo masculino es una de las prioridades de la ideología de género. Ya basta de hacer proselitismo del odio, no le parece Cardenal Arzobispo Cañizares?

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Educar en la tribu: Perder poder individual, ganarlo en colectivo

Recientemente hemos podido leer y escuchar una fuerte polémica en los medios de comunicación causada por las palabras de la Diputada de la CUP Anna Gabriel sobre el modelo actual de familia y formas alternativas de entender la crianza. Siempre he pensado que cuando una cuestión −que nos toca a todos y todas de alguna manera− genera este nivel de polémica es porque atenta a los fundamentos de nuestro modelo social y a las diversas posiciones de poder que este modelo implica. Esto hace que resulte extremadamente interesante el análisis, especialmente, desde el punto de vista de los feminismos.

Más allá de las burlas frívolas expresadas por los medios de comunicación más conservadores a la propuesta de Anna Gabriel sugiere una transformación social profunda que sin duda contribuiría a desmontar diversas creencias tradicionales que nos limitan y encorsetan: los roles de género tradicionales en primera instancia, el sentimiento de propiedad hacia los propios hijos e hijas y la omnipotencia a la vez que inseguridad en la educación de los mismos. Las tres cuestiones confrontan al sistema patriarcal desafortunadamente todavía tan vigente. Por eso levanta ampollas .

La crianza colectiva de la cual habla Gabriel me la imagino como una estrategia potenciadora del equilibrio entre el trabajo productivo y reproductivo y su tradicional traslación a hombres y mujeres. Imagino un grupo de personas que participan y se comprometen a educar a niños y niñas de forma igualitaria, independientemente de si son hombres o mujeres. La corresponsabilización entre hombres y mujeres en las tareas de cuidado −sobre la cual intentamos incidir en las políticas públicas− sería logística y conceptualmente más factible y, se podría traducir en una corresponsabilización −y por lo tanto una mayor presencia de las mujeres− en el trabajo productivo y en los espacios de decisión en la misma proporción.  No sabemos si el planteamiento de la Diputada profundizaba en esta parte de la cuestión. No sabemos si pretendía ser trasgresora respecto a los roles de género en la crianza. En lo que ponía más énfasis es en la ruptura de la familia tradicional. Pero, desde mi punto de vista, no hay transformación social profunda si las mujeres no podemos ser miradas y tratadas como iguales en nuestro derecho a escoger las opciones de vida que queremos y esto incluye el estilo de crianza. Sin esencialismos de ningún tipo. Por lo tanto una crianza colectiva heteropatriarcal y que mantuviera a los hombres “colectivamente” en el espacio productivo y las mujeres “colectivamente” en el espacio reproductivo no sería transformadora. Serían nuevas formas para viejas ideas.

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Feminizar la política

En los últimos tiempos hemos escuchado a algunos líderes afirmar su intención de “feminizar la política”. Como el término no es muy claro, ha provocado algunos debates interesantes acerca de su significado y posibles consecuencias.

Algunas de las personas que lo proclaman parecen aludir a un aspecto cuantitativo: sencillamente a la necesidad de incorporar mujeres en los puestos de decisión política, es decir, alcanzar la paridad. Sería, ciertamente una medida de justicia, en estos momentos no vigente, y, desde esa perspectiva, el término “feminizar” sería correcto y no habría más que decir.

Sin embargo, la cuestión se enreda cuando “feminizar” se refiere a algo cualitativo, en concreto a las supuestas cualidades de la feminidad en nuestra sociedad. En este segundo caso, a continuación del verbo habría que exponer una serie de argumentos descriptivos sobre qué entiende el hablante por “feminizar”, ya que no existe, ni mucho menos, consenso.

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Paternidad, maternidad y percepciones relacionadas con el trabajo

Diversas investigaciones nos muestran que las madres que trabajan son penalizadas debido al conflicto que se percibe entre dos esquemas cognitivos que prevalecen en nuestra sociedad: la "madre ideal" y el "trabajador ideal" (Viladot y Steffens, en prensa). Las normas sociales prescriben que las madres (pero no los padres) actúen como cuidadoras principales de sus hijos y participen intensivamente en su crianza. Las expectativas sociales para las madres contradicen el esquema que define al trabajador ideal como alguien que da prioridad al trabajo sobre todos los demás compromisos. Como resultado, la gente asume que las madres trabajadoras están menos comprometidas y, por lo tanto, son menos eficientes en el trabajo.

Además de afectar a la carga de trabajo general de las mujeres y a las tareas contrapuestas que tienen que compaginar, la maternidad también afecta al modo en que las madres que trabajan fuera del hogar son vistas por los demás. Las madres parecen encarnar la esencia de la feminidad (Okimoto y Heilman, 2012). ¿Qué implica esto para las carreras de las mujeres (y para las carreras de los hombres) que tienen hijos?

 

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Día Internacional de las Mujeres: reivindicar para poder celebrar

Dicen que el día 8 de marzo se “celebra” el Día Internacional de las Mujeres.  La primera pregunta  sería qué es lo que exactamente hay que celebrar, suponiendo que haya que celebrar algo.  ¿Acaso se celebra la brecha salarial que hace que percibamos un 25% menos que los hombres? ¿O bien que ocupamos los contratos más precarios y con una menor protección social del conjunto de la sociedad? ¿Se celebra las dificultades que ponen la mayoría de empresas para poder conciliar la vida laboral y familiar en condiciones de dignidad? ¿O que cada vez aumentan más las situaciones de violencia contra las mujeres? Yo creo que no. Sin embargo, hay que preguntarse qué es lo que, en el día 8 de marzo, hace que coincidan tantos políticos –de tan diverso signo- que “felicitan” a las mujeres como si de un cumpleaños se tratase. Muchos de ellos adoptan esta posición condescendiente, pueril, desde la posición de prepotencia y superioridad que otorga el poder a quien lo detenta pero que, sin embargo, no tiene ninguna intención de cambiar las cosas. Y es que las cosas no se cambian con una simple felicitación. Perdone, ¿de qué me felicita usted? Revisemos la historia y actuemos para lograr la igualdad efectiva.

Hay varias respuestas históricas a la elección de este día como Día Internacional de la Mujer, una de las más extendidas es el asesinato en el lugar de trabajo llevado a cabo por el empleador de la fábrica Sirtwoot Cotton de Nueva York, como reacción criminal a la lucha sindical protagonizada por las aproximadamente 130 trabajadoras de su fábrica.  La mayoría eran mujeres pobres, inmigrantes y muchas de ellas enfermas por las nefastas condiciones de salubridad en las que desarrollaban su trabajo, por lo que se declararon en huelga con ocupación pacífica de los locales donde desarrollaban su prestación laboral. Su reivindicación era básicamente una jornada laboral digna, una mejora de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo y la equiparación salarial con sus compañeros masculinos. El dueño de la empresa ordenó cerrar puertas y provocar un incendio para que las trabajadoras cesaran en sus reivindicaciones y volvieran al trabajo. La fábrica en llamas actuó como una inmensa ratonera, donde las trabajadoras murieron atrapadas. Los barrotes de las ventanas impidieron a las trabajadoras salir al exterior, muriendo calcinadas. Las telas en llamas desprendían un color lila, el color que hoy en día simboliza la lucha de las mujeres por la igualdad de oportunidades.

Estas trabajadoras, como tantas otras, visibles o invisibles, famosas o anónimas, nos han dejado un legado muy importante que hemos de continuar manteniendo vivo a través de la reivindicación. Porque, para celebrar, tenemos primero que reivindicar nuestros derechos. Empezando por la dignidad, la igualdad y la libertad de todas las mujeres. Ahórrense felicitaciones si no es para ayudarnos a conseguir los derechos que nos pertenecen como seres humanos. Muchas gracias.

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Erotizando niñas

¿Recuerdan aquel disparate de canción y espectáculo en la que una pitufa y graciosa niña cantaba "Antes muerta que sencilla? Un escándalo. Una letra que ninguna madre ni padre debería haber tolerado. Pero, en cambio tuvo un éxito enorme, una gran popularidad ... No es de ahora este fenómeno que tiende a mostrarnos niñas que imitan no sólo la ropa y los gestos de las mujeres de más edad - y que tiene una explicación en los juegos de imitación tan frecuentes en la infancia. Lo que es relativamente nueva es la progresiva sexualización, erotización mediante la ropa, maquillajes y sobre todo los gestos y movimientos ..) que se está produciendo y que se exhibe no sólo con tranquilidad sino a menudo con gran complacencia por parte de padres y familia. Algunos viven este hecho como una promoción personal de la niña e indirectamente de ellos mismos. Quizás esperan convertirse así en personajes mediáticos, en personas importantes. Estamos incorporando modelos de comportamiento que nos llegan directamente de las Américas: los concursos de belleza para niñas abundan. Pronto se las enseña a competir en estos términos mientras las grandes industrias, las corporaciones de la moda y productos de belleza se frotan las manos buscando nuevos mercados. El cuerpo de la mujer ha sido y sigue siendo un buen y lucrativo mercado. Sobre la normal voluntad de ser y estar agradables ha construido una mitología y una esclavitud que impone normas y medidas. Y culpabiliza y inseguriza toda persona que no se ajusta a unos ideales -que como tales- son evidentemente inalcanzables. Y que continúan generando una frustración que impulsa a comprar más, gastar, operarse etc etc ... Resulta que hay otro terreno, otro nicho de negocio para explotar: la infancia femenina ... La avidez incontrolable de los mercados se está instalando de lleno, sin que haya suficiente respuesta sobre las consecuencias de este dejarse o incluso colaborar con entusiasmo ...

Ellas, las niñas, son eso, niñas: seres humanos completos y a la vez a medio madurar. La inteligencia, pero sobre todos los sentimientos y lo que es más importante, la conciencia de sí mismas, su autoestima se está construyendo día a día. Y en este contexto, la erotización prematura les va enseñando que lo verdaderamente importante para los demás y para su propia autoestima radica prioritariamente en su capacidad de seducir, de agradar a los demás y en último término estimular sexualmente. Y que este es el camino que a la larga les servirá para vivir bien. ¿No es este un aprendizaje hacia la dependencia? Una buena preparación para un tipo de relación de pareja y para hacer a la vez, de ellas unas excelentes consumidoras de los mercados de belleza. Bingo. Otras cualidades fundamentales, la inteligencia, valentía, la honestidad, la capacidad de trabajar y compartir, es decir las virtudes necesarias para convertirse en un ser humano-mujer valiosa y útil, pueden pasar a un segundo plano. ¿Estamos fabricando nuevas geishas? . Por suerte hay todo otro movimiento que nos recuerda que las mujeres y niñas, serán o pueden ser científicas, matemáticas, arquitectas, escritoras políticas, escultoras, empresarias .... (todas ellas más o menos bonitas y atractivas como lo pueden ser los hombres ...) pero que actúen y se autovaloren por una tarea que no dependa del aspecto físico ni de la capacidad de seducir eróticamente ...

 ¿Es que el mercado nunca tiene suficiente ?. Atención a sus consecuencias. Muchas familias quizás creen de buena fe que ésta es una manera eficaz de mejorar la situación actual y futura de sus hijas.

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Derecho a no ser miradas siempre como mujeres

Una vez más ha pasado el 8 de marzo y hay que hablar de los derechos de las mujeres. Cuando intentamos enumerar todos los derechos que nos son vulnerados día a día por ser mujeres -aquí y en el mundo- nos damos cuenta de que hay un continuo en todos ellos que es ser miradas como mujeres con la desequivalència que conlleva. Hay que reivindicar el derecho a no ser miradas como mujeres en todo lo que hacemos, decimos, sentimos o expresamos. Somos seres humanos, personas. Este es el derecho fundamental que es vulnerado sistemáticamente y tiñe toda nuestra vida. El problema es que no está recogido como derecho humano fundamental y, por tanto, es invisibilizado.

Cada vez que nos matan por ser mujeres, que abusan sexualmente de nosotros poque se nos mira como objetos sexuales por ser mujeres pero también cuando nos pagan menos por un mismo trabajo porque nuestra categoría laboral recibe un "nombre" menos relevante o cuando se nos juzga como madres porque queremos desarrollarnos profesionalmente a pesar de tener hijos / as, nos están mirando como mujeres.

El androcentrismo derivado del sistema patriarcal que impregna todas las facetas de la vida pública y privada de todas y todos nosotros hace que el hecho de ser mujer sea algo que provoque una mirada diferente: la mirada que se aplica a las mujeres (supongo que no hace falta que explique cuál es esta mochila que nos condena a un segundo plano en todos los aspectos). Entonces casi abandonamos la categoría de personas. Es un paradigma conceptualmente obsoleto pero socialmente dominante.

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¿“Catifa vermella” para las mujeres en política?

El Congreso con más mujeres diputadas de la Democracia” titulaban diversos medios tras las elecciones del pasado 20 de diciembre. Casi tenemos un Congreso de los Diputados con representación paritaria: de los 350 escaños, 138 corresponden a mujeres, un 39,4%. Y no ha sido fruto de la generosidad espontánea de muchos hombres que han dejado paso a compañeras de filas,  ni del paso del tiempo que, evidentemente, no hace por sí sólo a las sociedades más justas, sino de la Ley de Igualdad que obliga a los partidos a incluir un 40% de ambos sexos en sus listas de candidatos electorales.  

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