Ayuso repite receta con el bulo del fraude electoral y el comunismo en una nueva “batalla” contra Sánchez
Isabel Díaz Ayuso está preparada para dar la “batalla”. En esos términos bélicos habla ella misma sobre la próxima cita electoral, las generales del 29 de noviembre, la gran lucha contra su verdadero enemigo: Pedro Sánchez. Para ello intentará replicar durante las próximas semanas de campaña una receta que no es nueva, poniendo en duda la legitimidad del presidente del Gobierno, sacando a pasear el bulo del fraude electoral y recuperando su ya conocido “comunismo o libertad”. Se trata de una estrategia que en anteriores ocasiones esta estrategia le aseguró el éxito en las urnas.
Fue este lunes cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid dio el pistoletazo de salida oficial a la precampaña. Lo hizo acompañada de diferentes personalidades y también de algunos de sus compañeros de partido, que aplaudían y jaleaban las declaraciones de su líder sobre la fecha de las votaciones. Ahí adelantó que lo que se iba a librar el próximo mes de noviembre era una “vieja batalla” en uno de los “momentos más delicados de la democracia”. Ya durante esa misma intervención, apenas unos minutos después del anuncio, Ayuso comenzó a desempolvar el fantasma del fraude. “Le pido a todo el mundo que ni se le ocurra votar por correo”, dijo.
La polémica ya estaba servida. Otra vez. Y el foco, desviado. Un foco que durante los meses de verano había estado puesto en el escándalo por la compra del ático de Chamberí de su Gobierno y el intento posterior de venta, y, más tarde, por la crisis de vivienda y el desahucio de Maricarmen, la anciana a quien echaron de su casa a la fuerza con 87 años y que ha acabado falleciendo esta misma semana. Pero ahora ya las preguntas para la presidenta no eran sobre nada de eso, sino que giraban en torno a unas nuevas encendidas declaraciones poniendo en duda la fiabilidad del sistema electoral. Una estrategia que ya había utilizado previamente.
La politóloga Anna López lo analiza: “Intenta volver a colocar la campaña en un terreno emocional donde Sánchez ya no es un simple adversario político, sino alguien contra quien movilizarse y defenderse”, asegura, en declaraciones a elDiario.es. Ahí, durante ese desayuno informativo de principios de semana, Ayuso volvió a repetir eso de que el presidente del Gobierno estaba “obsesionado con ella” porque durante el anuncio de las elecciones, Sánchez hizo referencia a que gobiernos del PP habían “comprado áticos y privatizado hospitales”. Pero parece que esto va en ambas direcciones, porque la propia Ayuso plagó su intervención de referencias al socialista, equiparándolo a Nicolás Maduro y dudando de su legitimidad.
“Cuestionar el sistema electoral puede servir para movilizar a un electorado muy politizado, pero también desplaza la conversación de los problemas materiales de los ciudadanos”, reflexiona la experta. Es decir, que puede que no sea tan buena idea dejar que en este caso la baronesa vuelva a imponerse.
Ayuso empieza la carrera para las elecciones generales como terminó la de 2023. Entonces cerró la campaña entre acusaciones a Pedro Sánchez de intentar un “pucherazo”. “Sánchez se va a ir como llegó, con un intento de pucherazo”, dijo, con el visto bueno de Alberto Núñez Feijóo que se situó “como un afilado más” en la Comunidad de Madrid. Ese año también el PP nacional sacó a pasear las acusaciones de un supuesto fraude electoral. Ahora, después de estas nuevas acusaciones, Borja Sémper salió a defender el sistema de voto por correo como un “sistema garantista”.
Parecía que la fórmula cambiaba esta vez, hasta que el líder de los populares extendió las dudas sembradas por la líder madrileña: “He sido presidente de Correos, confío en los carteros, no en los directivos”, dijo. “El PP tiene que construir un mensaje nacional coherente, por eso es significativo que Feijóo haya terminado entrando en el marco de dudas sobre Correos. Esto genera una tensión dentro del propio partido” porque Ayuso, una vez más, intenta imponer su marco y erigirse como la eterna opositora real al presidente del Gobierno desde la Comunidad de Madrid.
Dos años antes, en 2021, planteó como su eje de campaña una de sus dicotomías más famosas: o comunismo o libertad. O Venezuela o España. Unas proclamas que para Anna López no están desgastadas: “Siguen teniendo una función comunicativa muy clara, simplificar la elección y convertirla en un plebiscito contra Sánchez. El problema es que cuanto más se repite el esquema, más difícil es que genere novedad y Ayuso lleva construyendo su identidad política alrededor de esa dicotomía”. La politóloga explica que se trata de presentar una elección como dos opciones incompatibles, pero el problema es que ahora entran otros factores en juego, como la vivienda, la inmigración o los servicios públicos.
La oposición permanente a Sánchez
Otra de las viejas estrategias que recupera, si es que alguna vez dejó de utilizarla, es la de chocar contra el Gobierno central y Sánchez continuamente. En la última entrevista de la política madrileña en el programa Horizonte de Cuatro llegó a decir que se había “colado un dictador en el sistema”. Esa confrontación lleva años asegurándole éxitos, ya que se entiende que es la única que se 'atreve' a plantar cara al presidente. Pero ahora las tornas pueden haber cambiado también con esto.
“Hay una paradoja”, explica Anna López, “Ayuso necesita las elecciones generarles para volver a ocupar el centro de la conversación nacional, pero llega después de un verano políticamente complicado que seguirá generando titulares”. Este mismo jueves, el Tribunal de Cuentas ha acordado escuchar tanto a la Fiscalía como a la Comunidad de Madrid para decidir si abren diligencias por el ático comprado por el Gobierno de Ayuso. Pero no solo eso. El conflicto en Sol, con cientos de personas acampando desde hace días y movilizaciones en las calles por el derecho a una vivienda digna, le complica también la jugada. “La coloca ante un problema que es muy difícil de resolver únicamente con confrontación”, asegura la politóloga. “Por eso su reacción ha sido convertir también Sol en un conflicto político contra Sánchez”.
¿Por qué ese ataque constante si en mayo se celebrarán los comicios autonómicos? “Aquí aparece el principal incentivo de Ayuso: mantiene una posición propia dentro del PP, ella no se presenta a las generales, pero sí puede intentar condicionar el marco en el que Feijóo compite porque Ayuso tiene una marca muy reconocible y un electorado propio dentro del espacio popular. La campaña nacional será también una competición por quién defiende qué significa ser oposición al PSOE. No es solo por votos, es por quién consigue imponer el marco”. Y ahí la presidenta autonómica echará el resto para sortear la sombra del ático, la presión de los manifestantes y volver a ganar esa “vieja batalla”.
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