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La Fundación Mapfre crea un espacio permanente dedicado a Miró y a su estudio

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La Fundación Mapfre crea un espacio permanente dedicado a Miró y a su estudio

La Fundación Mapfre crea un espacio permanente dedicado a Miró y a su estudio

Tras años dedicada a las exposiciones temporales la Fundación MAPFRE ha creado un Espacio permanente dedicado al pintor, escultor y grabador Joan Miró, un museo con 65 obras del artista catalán, cedidas por cinco coleccionistas privados.

Una colección de obras de las últimas décadas del pintor y de diferentes periodos, y en los que se repiten los temas que obsesionaron a Miró, la muerte de la pintura, la antipintura, los pájaros, las mujeres, las estrellas o las cabezas anónimas, como señala a Efe el director cultural de la Fundación MAPFRE, Pablo Jiménez Burillo.

Todo el universo de Miró en el que están sus constelaciones, sus sueños, las marcas o sus signos rudimentarios.

El Espacio Miró, como así se llaman las dos salas dedicadas al artista tiene también como objetivo acercar la obras del pintor al mayor número de personas posible y servir de espacio de investigación y centro de referencia para el estudio del artista catalán en Madrid.

Así, este espacio se complementa con el Museo Reina Sofía que posee en su colección 583 obras de Miró en sus fondos, entre pinturas, escultura y bastante obra gráfica, aunque actualmente solo están en exhibición 20 piezas.

Esta colección de obras, que están cedidas temporalmente, aunque se espera que sea de una forma definitiva, según Jiménez Burillo, permite ver a un Miró "divertido feliz y en plenitud".

"Reflexiona sobre el arte, y se ve como dialogo con otros creadores como Calder o los expresionistas abstractos, con los que está en plena sintonía. Se ve como se alimenta de ellos y ellos luego de él", añade Burillo.

La muestra se divide en cinco secciones. "Miro/Calder", donde se ven un conjunto de obras con las que el propio Calder obsequió a Miró. Entre ellos, una cabeza retrato del catalán hecha por Calder como un móvil. Ambos fueron amigos desde que se conocieron en París en diciembre de 1982. Incluso una publicación de 1936 decía de ambos: "Los Móviles de Calder son como abstracciones vivientes de Miró".

"El signo y el gesto" es otro de los apartados de este espacio, en el que Miró muestra su reflexión sobre todo lo que se estaba desarrollando en Europa y la influencia que tuvo en él Pollock o Rothko, como se ve en su telas sin bastidor, en cuadros de gran formato o como en "Mujer española", con sus semi círculos rojos, sus fuertes líneas amarillas y negras, manchas verdes u ojos rojos y negros.

"Mujeres, pájaros, estrellas" es el tercer capítulo de la exposición, donde la poética del artista catalán vuelve a las mujeres, los pájaros y las estrellas para hacer un estudio sobre la gestualidad y donde alterna el trazo negro duro y agresivo con las gotas de acrílico sobre la tela como un "dripping" o chorreo.

El cuarto apartado es el denominado "Las cabezas". Una sala con numerosas cabezas y donde se observa una pintura más despojada, con una obra más desnuda.

Cierra la muestra "Desafío a la pintura", donde se recogen una serie de obras que tienen como base de fondo la frase del pintor "asesinar la pintura".

Una intención que se puede ver con el uso por parte del pintor de materiales de desecho, como tablillas, resinas o pegotes de pintura o con la utilización de cuadros de paisajes de pintores desconocidos. El artista pinta sobre ellos con sus formas dotándoles de una vida completamente nueva.

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