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"Talco de vidrio", viñetas que arañan y analizan el alma

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"Talco de vidrio", viñetas que arañan y analizan el alma

"Talco de vidrio", viñetas que arañan y analizan el alma

Aunque sin sangre ni disparos, el cómic "Talco de Vidrio" es un auténtico thriller cuyo personaje buscará la libertad aunque sea su vida la que rompa. Una historia de Marcello Quintanilha con la que pretende "comunicarse" con los lectores mostrando con "honestidad" los sentimientos más universales.

Por eso, en esta tragedia llena de envidia, rabia, desesperación y luz (Ediciones La Cúpula) la propuesta no es ahondar en la "bondad o la crueldad" de Rosángela, el personaje, sino en su "humanidad" porque, según cuenta a Efe el autor brasileño, el ser humano actúa "en consecuencia de sus propias decisiones".

"El personaje tiene su forma de pensar, de actuar y yo lo respeto siempre y acaba ganándose una vida independiente", reconoce acerca de lo que le sucede con cada uno de los cómics que hace como autor único (guión y dibujo).

En esta ocasión, Quintanilha (Niteròi, Brasil, 1971), da vida a Rosángela una dentista brasileña que lleva una vida confortable casada con Mario, un doctor relacionado con las altas esferas de su profesión.

Rosángela, madre también de dos hijos, lleva a gala su posición social, pero es una prima hermana con menos suerte que ella, pero tocada de una sonrisa rutilante, un gesto de felicidad que es el que le despierta todos sus demonios y le hace querer cambiar de vida de una manera feroz.

"Cuando hago un cómic me interesa, sobre todo, la comunicación con la gente, pero de una manera más profunda de lo que es leer por encima una historia para sólo hacer que te haga pasar un rato. Me interesa que la gente se identifique con los personajes a un nivel más profundo", explica el autor también de "Tungsteno", un cómic de serie negra que se aferraba a los pequeños dramas personales.

Aunque vive en Barcelona desde hace unos años, el brasileño lleva al lector a su país natal en "Talco de Vidrio", porque sólo así consigue transmitir las sensaciones que quiere a través de sus personajes.

"El hecho de escribir de una manera tan cercana a lo que soy como persona -agrega- me lleva a crear historias que tengan relación con lo que me ha formado como persona, y eso inevitablemente tiene que ver con Brasil".

Y si el realismo y la cercanía de esta historia se palpa desde la primera página, al fin y al cabo cree que la historia de Rosángela es la historia de "cualquiera", a la hora de escoger el título echó mano de una metáfora.

Porque "Talco de vidrio" es la manera que ha tenido de explicar cómo es la vida de su personaje principal: "La intención es que pudiéramos imaginar una sustancia tan suave como el talco, con un tacto muy delicado, pero imaginemos qué pasaría si esta sustancia fuera de vidrio y la oliéramos, qué pasaría con nuestro cuerpo", se cuestiona.

Al lenguaje certero de sus bocadillos se le unen dibujos en blanco y negro que aumentan el dramatismo, incluso cuando creemos que nuestra protagonista está alcanzando la felicidad.

Una ausencia de color que ha suplido con tramas ("puntitos", como así las define, que crean tonalidades de grises), una técnica que le ha permitido, según confiesa, un dibujo "más efectivo y directo" para acompañar una historia en la que nos vamos enterando de la relación del personaje con el mundo poco a poco.

Este brasileño se abrió paso en el mercado francobelga con otro thriller, "Sept balles pour Oxford", una serie con guiones de Montecarlo y Jorge Zentner que le llevó a instalarse en nuestro país, donde también ha ejercido como ilustrador de prensa (El País, La Vanguardia) mientras desarrollaba otros álbumes con destino Brasil como "Salvador" (2005), "Sábado dos meus amores" (2009) o "Almas públicas" (2011).

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