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LOS DISCOS DE LA SEMANA

De la soledad de Lorde a la valentía de Fleet Foxes

Además de lo nuevo de Lorde, comentamos los lanzamientos de Fleet Foxes, Kevin Morby, The Bug Vs Earth, The Drums, un recopilatorio de singles de Can y las reediciones de Van Pelt

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Can

The Singles
Mute / [PIAS]
ROCK
9/10

Los once años de producción musical de Can (1968-1979) dieron para catorce LPS e infinidad de tomas y temas inéditos que desde entonces han ido publicándose en recopilatorios diversos. En líneas generales casi todo ese material, incluso el que la banda desechó en su momento, raya la excelencia. Qué decir pues de un álbum recopilatorio que contiene los 23 singles publicados por Czukay, Karoli, Liebezeit, Schmidt y sus coyunturales acompañantes.

The Singles es un disco de iniciación, prescindible para aquellos que ya hayan entrado en universo de Can a través de discos que son pura Historia con mayúsculas del rock experimental, como Soundtracks (1969), Tago Mago (1971) o Future Days (1973). Incluye canciones emblemáticas como She Brings The Rain, Spoon, Vitamin C, Mushroom, Moonshake... Y, sobre todo, sirve como un ameno viaje por las diferentes etapas de la banda: la primeriza con Malcolm Mooney como cantante; la más memorable, con el japonés Damo Suzuki a la voz; aquella que arranca con Soon Over Babaluma (1974) en la que el guitarrista Michael Karoli asume el rol de vocalista; y un declive final, con el cuarteto dejándose acompañar por músicos de Traffic y avanzando en direcciones en ocasiones desconcertantes, como la versión de  Can Can que se incluye en este recopilatorio.

 

Fleet Foxes

Crack-Up
Nonesuch / Warner
POP
★7
/10

Dos discos en poco menos de diez años han bastado a la formación de Seattle para convertirse en una de las bandas más importantes de este siglo XXI. Y su primer batería, J. Tillman, más conocido por su alias Father John Misty, también ha desarrollado a partir de premisas similares y al margen del grupo una carrera que rivaliza y hasta supera en términos de popularidad la de Fleet Foxes. Pero, frente a la posición cada día más estelar de Tillman y sus coqueteos con el mainstream, en este tercer álbum de Fleet Foxes hay que valorar muy positivamente la obsesión de sus ex compañeros por mantenerse fieles a sí mismos y remar a la contra.

Vista la influencia que su pop coral de aires retro ha tenido sobre la música de nuestro tiempo, a Fleet Foxes no les resultaría complicado publicar un disco repleto de melodías memorables. En vez de ejercer el filibusterismo y tomar por la fuerza el patrimonio de Beach Boys como tantos otros, el quinteto entrega un disco de madurez, de tonos más oscuros, largos desarrollos y estructuras impredecibles. Tal vez no sea el tipo de álbum que esperábamos de ellos a estas alturas. Tal vez Crack-Up no sea el disco que realmente nos gustaría escuchar de Fleet Foxes. Pero su valentía a la hora de explorar nuevos territorios les dignifica.

 

Kevin Morby

City Music
Dead Oceans / Popstock!
POP
7/10

Veterano del rock alternativo norteamericano a pesar de su juventud, la carrera de Kevin Morby dio un salto de gigante el pasado año con la publicación de Singing Saw. Se trataba de una colección de canciones de tonos más sombríos que a lo que este ex Woods nos tenía acostumbrados en anteriores proyectos. City Music continúa por esa misma senda: rock-pop genuinamente norteamericano que reduce al tuétano. El resultado es una suerte de The War On Drugs enamorados de Beat Happening con un vocalista fanático de Dylan (aún más, si cabe).

Y aunque City Music se sitúa justo un peldaño por debajo de su predecesor, su cuarto disco cuenta con las suficientes cartas en la manga para que el músico de Texas mantenga su estatus de referente del rock alternativo actual. Entre fraseos de guitarra a lo Television en el tema que da título al disco, rock’n’roll troglodita ( 1234) y diversos medios tiempos más o menos extravagantes (pero casi siempre certeros), se completa un disco que se aferra a aquello que nos decían las abuelas: que en la variedad está el gusto.

 

Lorde

Melodrama
Universal
POP
8/10

Generalizando mucho el pop contemporáneo podría definirse como ese negocio en el que los músicos de treinta o más años escriben canciones para que chavales mucho más jóvenes se reconozcan en ellas. Esta máxima, por supuesto, tiene sus excepciones y Lorde es una de ellas. Con apenas 17 años publicó un debut, Pure Heroine, que exponía abiertamente las inquietudes de una post adolescente envueltas en caramelos de pop colorista y abiertamente comercial.

Para su continuación, Lorde se ha rodeado de una serie de reputados productores que hacen de  Melodrama un (otra vez) sobresaliente producto de consumo: ahí están Flume, Jack Antonoff (Taylor Swift), el Air Jean-Benoît Dunckel, Frank Dukes (Drake, Kanye West, Future), Kuk Harrell (Rihanna, Beyoncé, Justin Bieber), y un largo etcétera. Esto es, un listado de primeras espadas cada cual en lo suyo, que aportan a este Melodrama diferentes sabores y un tono de superventas durante sus 41 minutos de duración.

Lorde, por su parte, ahonda en ese sentimiento trágico de la vida que lejos de desaparecer con el éxito parece haberse hecho aún más profundo y doloroso. "Este es un disco cuyo tema central es cómo lidiar con la soledad", ha afirmado. Y así, entre arreglos orquestales, baladas pianísticas y algún que otro llamamiento al baile, Lorde se lamenta de las oportunidades perdidas y los amoríos fugaces. Y aún cuando a quien esto firma todo eso desgraciadamente le pilla demasiado lejos, Melodrama le hace añorar un tiempo en que el mainstream, la TV y las radios comerciales se nutrían de artistas y canciones como estas.

 

The Bug Vs Earth

Concrete Desert
Ninja Tune / [PIAS]
EXPERIMENTAL
7/10

Este disco es el producto del trabajo conjunto de dos referentes de la música experimental de los noventa: el productor británico Kevin Martin (The Bug es uno de sus numerosos alias, el más prolífico y también aquel con el que ha publicado sus mejores discos) y el guitarrista de Seattle Dylan Carlson (cabeza pensante tras Earth). A pesar de que cada uno ha trabajado en campos distintos y, sobre todo, ha visto su nombre adscrito a escenas bastante diferentes, lo cierto es que su colaboración tiene todo el sentido del mundo más allá del resultado de estos casi 70 minutos de música más o menos improvisada.

Aunque es posible que Carlson pase a la historia por su relación con Kurt Cobain, es notable su aportación al rock de guitarras experimental al frente de Earth, pioneros del drone doom. Martin por su parte fue en su día uno de los principales embajadores de esa suerte de ambient malsano que se bautizó como aislacionismo, y lleva desde los noventa explorando las posibilidades del dub y lo industrial en formaciones como Techno Animal, Experimental Audio Research, Ice, God o King Midas Sound.

Así las cosas, este Concrete Desert con piezas que llevan por título "gasolina", "agorafobia", "serpientes contra ratas" o "no andes por esas calles" ofrece exactamente aquello que podíamos esperar de él: una nueva colisión de sonidos densos y pesados, temas instrumentales que juegan a representar el miedo y salen victoriosos en su empresa. Y la colaboración en dos temas del Godflesh JK Flesh (otro que tal) de alguna forma termina por cerrar el círculo

 

The Drums

Abysmal Thoughts
Anti / [PIAS]
POP
7/10

Un tema, Let’s Go Surfing, les convirtió en sensación del pop indie a principios de esta década. Pero con cada nuevo disco -este es el cuarto- The Drums fueron perdiendo componentes hasta quedar reducidos a la mínima expresión: a día de hoy la banda es el vehículo de su vocalista y compositor Jonathan Pierce, que además aquí se viste de hombre orquesta y lo toca prácticamente todo. Algo que, por otra parte, los más avispados venían sospechando desde el primer día atendiendo al extenso currículo de este eterno joven con base de operaciones en Brooklyn.

Es por eso que la extraña evolución de The Drums se manifiesta en cuestiones más cosméticas que puramente musicales. En Abysmal Thoughts ahí siguen sus guitarrazos a los Johnny Marr que se traducen en otro gran single: Blood Under My Belt. Y la aparente intrascendencia de estas canciones saltarinas, veraniegas, sigue escondiendo una adolescencia traumatizada por el autoritarismo paterno y una sexualidad reprimida.

Ahondando en el pop electrónico que ya caracterizó el anterior proyecto de Pierce, Elkland, y que progresivamente ha ido cobrando más y más importancia dentro del concepto sonoro de The Drums, Abysmal Thoughts es una nueva colección de canciones de notable a cargo de The Drums. Aunque se haya dicho adiós al factor sorpresa el nivel se mantiene alto.

The Van Pelt

        

  Sultans of Sentiment
La Castanya
EMO
7/10

Es un misterio cómo hoy se valora en Estados Unidos el movimiento hardcore-emo que en la segunda parte de la década de los 90 dominó las college radios. Lo que sí está claro es que este sonido al que caracteriza la fiereza y sensibilidad a partes iguales prendió fuerte en España y, muy especialmente, en Barcelona. Más allá de que su legado está presente en bandas con raíces en aquellos años, sellos como Bcore o La Castanya se han convertido en aliados de muchos de aquellos grupos norteamericanos publicando referencias perdidas o reeditando sus discos clásicos.

Es el caso que nos ocupa: La Castanya ya publicó en 2014 el que debía haber sido el tercer disco de los neoyorquinos Van Pelt. Ahora recupera los dos discos que publicaron mientras el grupo se mantuvo activo (reuniones puntuales, como la presente, al margen).

Un simple vistazo a otras bandas a las que estuvieron ligados sus componentes nos da una idea bastante aproximada del perfil y también del calibre del proyecto durante su corta existencia, el periodo 1993-1997: Enon, Blonde Redhead, Jets To Brazil, The Lapse... Al sonido característico de hardcore emo tal y como lo habían definido Sunny Day Real Estate, Van Pelt aportaron unas gotas de art-rock al más puro estilo neoyorquino, que se hacen especialmente palpables en su segundo disco, The Sultans of Sentiment.

Aún escuchándolos hoy, cuando los caprichos de las tendencias apuntan en direcciones radicalmente distintas, se comprende que Sonic Youth se refirieran a ellos como uno de sus grupos favoritos del momento.

Que además estas reediciones las publique a nivel mundial un sello de nuestro país no hace más que aportar argumentos para redescubrirles veinte años después.

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