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Día Mundial de la Salud: unidos contra la depresión

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La voracidad de la depresión no conoce límites. Es tal su penetración en el mundo de hoy que algunos especialistas no dudan en calificarla como la epidemia del siglo XXI. Sus efectos también han alumbrado grandes pasajes literarios. Uno de ellos trasladó a su título una definición tan lírica como elocuente: “Esa visible oscuridad”, una breve obra del escritor estadounidense William Styron que es todo un tratado sobre las terribles consecuencias de este trastorno. Su expansión y sus secuelas han llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a elegir este año como lema para el Día Mundial de la Salud ‘Hablemos de depresión’. Este 7 de abril se convierte así en una oportunidad única para renovar el compromiso con las personas que la padecen.

Hablar de depresión es hablar de desasosiego, angustia, frustraciones, conflictos  y desesperanzas. De vidas que se entienden como un castigo. Desde el punto de vista científico es la claudicación psicológica y biológica del individuo plasmada en desmoralización, desinterés, pérdida de autoestima o trastorno del sueño. Un desorden psiquiátrico que altera el día a día de  más de 350 millones de personas en el mundo. Para comprender su magnitud baste señalar que se ha erigido  en la primera causa de discapacidad en el mundo.

La depresión ha dejado de ser un problema individual para ser un problema global. En el ámbito de lo personal, el objetivo sería lograr que la ayuda profesional consiga que la persona deprimida recupere su capacidad para pensar, reflexionar y elaborar un proyecto de vida que le vincule también a su entorno, a las personas que le rodean.Además, de los eficaces tratamientos y psicoterapéuticos actuales, el acompañamiento de profesionales, familiares y amigos es factor fundamental en el proceso de recuperación.

En la Comunidad Valenciana durante el año 2016  hubo  cerca  de 40.000 personas  que fueron diagnosticadas con algún tipo de depresión (24.854 mujeres y 12.720 hombres). Alrededor de  300.000 personas (de ellas más de 200.000 mujeres) tienen un diagnóstico  activo relacionado con la depresión.

La salida de la depresión tiene varias puertas que, en su conjunto, pueden ofrecer una solución a esta patología. Así, se han emprendido estrategias que integran la salud física, mental y social y promueven una sociedad saludable y equitativa. Bajo la premisa de que ‘no hay salud sin salud mental’, reto desarrollado en la Estrategia Autonómica de Salud Mental 206-2020 y rubricado en el Pacto Autonómico, el gobierno presidido por Ximo Puig apuesta por un modelo de atención comunitaria. Una planificación de corte transversal que implique los puntos de vista y las actuaciones en distintas disciplinas.

Entre estas estrategias comunitarias están los programas escolares para promover un modelo de pensamiento positivo entre los niños y adolescentes. Las intervenciones dirigidas a los padres de niños con problemas de conducta que pueden reducir los síntomas depresivos de los padres y mejorar los resultados de sus hijos o los programas de ejercicio para las personas mayores también pueden ser eficaces para prevenir la depresión.

Es pues necesaria la implicación de la Administración Pública en distintas vertientes, sanitaria, educativa o laboral, pero también la de asociaciones y familiares de quienes ven truncados sus proyectos de vida a causa de este trastorno mental. El Consell, y así ha quedado recogido en su declaración institucional, renueva su compromiso para la recuperación de la persona y su integración en la sociedad. Solo desde el trabajo conjunto será posible.

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