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La paralización de los desahucios, un logro colectivo

Un reportaje sobre un cura integrante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca suscita un debate en la comunidad de eldiario.es en torno a su titular: "El cura que ha parado 202 desahucios"

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Esta semana eldiario.es ha publicado un reportaje sobre Joaquín Sánchez, cura de Murcia integrante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), cristiano de base inspirado por la Teología de la Liberación,  portador de un discurso crítico con el poder, con los banqueros, con la ausencia de compromiso y solidario con los más afectados por la desigualdad y los abusos.

El reportaje es impecable desde el punto de vista periodístico, y muy interesante porque pone el foco, a través de los relatos de Joaquín Sánchez, en una realidad dramática que, por no llevar ni corbatas ni desarrollarse en despachos, no acapara todo el espacio que merecería en el debate político y en la actualidad mediática. “Hay padres echándole agua a la leche de sus hijos”, cuenta el cura.

“Hay gente recogiendo los bocadillos de los patios de los colegios”, añade, y remata: “La verdad es que no tengo ninguna fe en la gente que manda”. Ha sido un texto muy leído y divulgados a través de las redes sociales de Internet.

Sin embargo, el titular de la noticia, “Joaquin Sánchez, el cura que ha parado 202 desahucios”,  ha suscitado algunas quejas en el buzón de la Defensora de la comunidad de eldiario.es.


Titular del reportaje sobre el cura integrante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca

Titular del reportaje sobre el cura integrante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca


Esto es lo que ha escrito un lector, Bruno Jordán:

"Leo con mucho interés el artículo "Joaquín Sánchez, el cura que ha parado 202 desahucios" y me entusiasma. (...) Hay, sin embargo, algo que me inquieta desde el principio y sé lo que es. Por eso le escribo. Es el titular. Me consta que Joaquín no piensa, ni por allá arrimado, que él haya parado 202 desahucios. Sabe y se enorgullece de que eso lo hayan conseguido junto a él centenares de personas en Murcia." Y añade: 

"Pero esto que sabe y busca Joaquín, también lo sabe el periodista que escribe. De ahí mi inquietud. No quiero pensar que el interesante proyecto en que se esta convirtiendo el periódico está contaminado por el viejo mal de que quienes titulen un artículo sean personas diferentes a quienes han elaborado la información. Y me inquieta aún más que si eso ha ocurrido, también haya caído quien lo hizo en el detestable "principio" de no dejar que la verdad estropee un buen titular."

Otra lectora, Elena Merino, plantea lo siguiente:

"¿Creen ustedes que el titular es el adecuado? ¿No se han dejado llevar por el sensacionalismo?"

He preguntado a la mesa de edición de eldiario.es cuáles fueron los motivos que llevaron a la elección del titular. Esta es la respuesta:

“Lógicamente, eldiario.es no quiere decir que Joaquín, él solo, haya parado 202 desahucios. No queremos encumbrarle como héroe de nada sino simbolizar en él una lucha colectiva de mucha gente. Tampoco queremos decir que él haya estado en todos los desahucios que se hayan producido en Murcia. Pero parar un desahucio no es solo poner el cuerpo, sino también todo el trabajo previo y posterior de asesoría legal, psicológico y moral. Lo que queremos decir es que él, con otra mucha gente, ha parado (físicamente y con muchas herramientas más) 202 desahucios.

Y prosigue:

"La línea de trabajo de eldiario.es está muy clara en cuanto a cómo concebir este tipo de movimientos, como la PAH: son una fuerza colectiva. Eso no quita para que haya historias personales que puedan ser referencia o ejemplo. Creíamos que la de Joaquín Sánchez lo era. Su condición de cura nos parece relevante, teniendo en cuenta que no es predominante que los sacerdotes tengan posturas de activismo político como la de Joaquín.”

A veces, a través de historias individuales, de relatos centrados en una sola persona, se puede explicar mejor -y comprender- un fenómeno colectivo. Una historia con nombre y apellidos resulta más cercana y concreta que la abstracción del protagonista colectivo, sin nombre, sin rostro. Mientras en el desarrollo de la noticia no se pervierta el sentido claramente colectivo de una lucha, la narración de una historia a través de una experiencia o testimonio concreto no solo es adecuado, sino útil.

Aquí caben varias cuestiones. La primera de ellas, y quizá la más importante, es hasta qué punto el periodismo on-line puede verse influido por el empeño de los periodistas en atraer “tráfico”, visitas, lecturas. Mientras que en un periódico el receptor ve el titular y el cuerpo de la noticia en la misma página, sin necesidad de pasar de “una caja a otra”, en un medio de comunicación de Internet hay que pinchar en el titular para saber de qué trata una información o qué enfoque tiene. Si el titular no nos engancha, es posible que optemos por no entrar en la página.

Comunicar es saber hacerse entender, ser capaz de llamar la atención sobre el relato que se difunde. Por eso es importante que en el periodismo las palabras atrapen y la narración tenga una intención divulgativa.

El problema llega cuando los esfuerzos por llamar la atención sobre un asunto de actualidad determinado inclinan el planteamiento informativo hacia un cierto sensacionalismo, reduciendo la complejidad de toda realidad a tópicos llamativos o simplistas, o convirtiendo la información en entretenimiento, aunque esta trate de asuntos tan serios como la vida o la muerte de gente inocente.

El titular “El cura que ha parado 202 desahucios” no es falso, pero no incluye toda la realidad. Es cierto que ninguna realidad cabe en un titular, ni siquiera en un libro. Pero teniendo en cuenta que la lucha contra los desahucios es un compromiso colectivo y que, de hecho, funciona gracias a la unión y a la participación de mucha gente - “las personas solas no podemos, juntas sí”, recordaba recientemente una mujer afectada por un desahucio e involucrada en la PAH- el titular más preciso habría sido “El cura que ha participado en la paralización de 202 desahucios”.

En este caso, el efecto es prácticamente similar. Que tal y como está la Iglesia haya un cura que opte por el activismo político y no por el sermón oficialista, que trabaje a pie de calle y no desde las alturas de los púlpitos, que se enfrente al poder, es ya de por sí llamativo, aunque no sea el único párroco que lo hace.

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