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Zambia y los impuestos: antes de que sea demasiado tarde

En algunos países, el crecimiento económico no va de la mano de la reducción de la pobreza. Una joven activista de Zambia exige un sistema fiscal justo que funcione para salvar vidas en sus país.

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Cecilia Mulenga, activista zambiana por una fiscalidad más justa. Imagen: Tax Justice Together Project

Cecilia Mulenga, activista zambiana por una fiscalidad más justa. Imagen: Tax Justice Together Project

Fui privada de mi mejor amiga. Murió al dar a luz porque no había un hospital cerca de su casa. Estaba en su octavo mes de embarazo cuando empezó a sangrar. No había ayuda donde ella vivía. Murió junto a su bebé. Si en Zambia tuviéramos un sistema fiscal que funcionara, que lograra que empresas multinacionales contribuyeran justamente, significaría que nuestros servicios públicos podrían ser financiados, y mi amiga podría estar viva. Me enfadé tanto que me hice activista. Me di cuenta que tenía que luchar a favor de la justicia fiscal en Zambia y en todo el mundo.

En Zambia hemos tenido un fuerte crecimiento económico los últimos 7 años pero el número de gente viviendo por debajo de la línea de pobreza aumentó al 74%. Estamos perdiendo 3.000 millones de dólares por la evasión y elusión de impuestos de 3 multinacionales mineras. Durante muchos años, hemos sido los principales productores de cobre de África pero claramente, toda la población no está compartiendo esta riqueza. En su lugar, la brecha entre los ricos y el resto de la población está aumentando, y se está negando a éstos últimos su derecho a los servicios públicos como la educación y la salud. ¿Cómo puede pasar esto 50 años después de la independencia?

He sido activista por la justicia fiscal varios años. Lo hago en mi tiempo libre, a la vez que trabajo a tiempo completo. Trabajo con otros para pedir rendición de cuentas y concienciar a los zambianos. Hay un tema que haría este trabajo mucho más fácil: saber cuántos impuestos evaden y/o eluden las multinacionales que trabajan en Zambia. Nuestras autoridades fiscales no tienen esa información porque no se requiere a las empresas que operan internacionalmente declarar públicamente dónde hacen negocios y dónde pagan impuestos. Sin esta información, nuestro trabajo es mucho más difícil porque trabajamos a ciegas o con visión solo de una parte.

En abril de este año formé parte de un viaje por la justicia fiscal por Europa con otros 9 activistas. Justo cuando estábamos allí, la Comisión Europea anunció que las compañías con sus centros de decisión en la UE tendrían que declarar públicamente esta información, pero sólo referida a los países de la UE y unos pocos más. Éste es un paso en la dirección correcta para Europa, pero ¿qué pasa con el resto del mundo? ¿Qué pasa con los zambianos?

La elusión fiscal no es ilegal pero es inmoral. Los impuestos deberían ser la contribución de los ciudadanos y las empresas a los estados. Las compañías hacen que parezca que están ganando poco o nada. Si se exigiera a todas las multinacionales que declaren públicamente dónde hacen negocios y dónde pagan impuestos, si fueran transparentes, entonces la agencia tributaria zambiana tendría muchas más posibilidades de obtener fondos que podrían financiar colegios, carreteras y hospitales que sabemos que mejorarían nuestras vidas.

Sé que parte de mi trabajo es concienciar a los técnicos de la Administración aquí en Zambia. Muchos de ellos no saben el impacto que tiene la falta de servicios adecuados en personas como yo. Si esos recursos acaban en manos de alguien que no ha experimentado la pobreza, entonces tenemos trabajo asegurándonos de que los ingresos recaudados se canalizan hacia servicios públicos. Y es en esto en lo que me gustaría centrarme, mejor que en conseguir información básica que debería ser pública.

Si no conseguimos medidas básicas como el informe “país por país”, mi miedo es que muchos zambianos sigan viviendo en la pobreza. Los ricos se están haciendo más ricos, pero hay gente que se está haciendo más pobre por la falta de información de cómo se gasta el dinero.

Espero que nuestra campaña nos conduzca hacia un futuro mejor para nuestros hijos. Si un niño nace debajo de un árbol, su futuro no parece muy prometedor. Mi esperanza es que todo niño esté cubierto por nuestro presupuesto nacional de salud. Que todos los niños pueden nacer a salvo en un centro de salud totalmente equipado. Cuando estaba en el tour fiscal en Dinamarca, visité una sala de maternidad en Copenhague. Era tan bonita que tuve que comprobar que no estaba en un hotel. Cada mujer danesa contaba con una matrona, ¡no podía creerlo! Pregunté si podía llevarme a la matrona a casa en mi maleta. Sé que no puedo hacer esto. Pero sé que puedo luchar por un futuro mejor. Será mejor incluso si solo podemos tener una parte de esa sala de maternidad.

Mi mensaje para los políticos en Europa sería que salieran de su zona de confort y vieran la situación en terreno. Cuando volvía a casa pude oler la pobreza desde el cielo. Estaba feliz de llegar a casa pero con la responsabilidad de hacer más. Si los políticos hicieran lo mismo, quizá sentirían la misma responsabilidad. Es fácil tomar estas decisiones cuando estás en Bruselas u otras capitales europeas. Si no pueden coger un avión y venir a visitarnos, entonces yo compartiría mi historia con ellos. Nunca me voy a aburrir de hablar de la historia de mi mejor amiga, sobre las desigualdades en Zambia. Les diría a los políticos que fueran humanos. Si fuera tu hermana o tu mujer entonces también querrías hacer algo al respecto. No creo en mañana. Tenemos que hacer esto hoy, antes de que sea demasiado tarde.

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