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Agricultores de toda Grecia ocuparán durante dos días el centro de Atenas

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Agricultores de toda Grecia ocuparán durante dos días el centro de Atenas

Agricultores de toda Grecia ocuparán durante dos días el centro de Atenas

Agricultores de toda Grecia tienen previsto ocupar a partir de mañana y durante al menos dos días la emblemática plaza de Syntagma en Atenas, para protestar ante el Parlamento contra la reforma de pensiones que el Gobierno de Alexis Tsipras negocia actualmente con los acreedores.

La Policía ha prohibido la presencia de tractores en la ciudad para evitar que el tráfico se colapse, por lo que habrá controles en los ferris que llegan de las islas y en todas las entradas a Atenas.

Varios sindicatos y representantes de profesiones liberales han anunciado que se unirán a la protesta.

Los agricultores, que llevan ya tres semanas y media montando bloqueos en numerosos puntos de la red vial del país, se resisten, al igual que lo hacen los autónomos, contra una reforma que pretende igualar el sistema de cotizaciones al de los asalariados, lo que aumentará sus contribuciones a la seguridad social.

El plan del Gobierno contempla elevar progresivamente sus cotizaciones del 7 % actual de su base imponible al 26,95 %.

Pese a que se trata de un aumento drástico, que forma parte de los planes de unificar todas las cajas de la seguridad social, el Ejecutivo de Tsipras recalca que los agricultores no tienen motivos de queja pues verán aumentadas sensiblemente sus pensiones.

En el plan gubernamental está contemplada una pensión estatal garantizada de 384 euros mensuales para los que hayan cotizado un mínimo de 15 años.

La caja de pensiones de los agricultores, sin embargo, garantiza actualmente tan solo 168 euros mensuales.

Otro de los grandes conflictos con este sector lo constituye la reforma fiscal, que en su mayor parte ya fue aprobada en otoño pasado, y que contempla una fuerte subida de la presión fiscal, a través de la abolición de numerosos privilegios, como, por ejemplo, en la compra de gasóleo.

Entre las medidas ya aprobadas figura además el incremento progresivo del impuesto sobre la renta de los campesinos del 13 % al 26 %, sin mínimos exentos.

A cambio, deja libres de imposición los subsidios europeos hasta los 12.000 euros anuales, ayudas que hasta ahora estaban sujetas a gravamen.

La posibilidad de desgravar estas subvenciones reducirá sensiblemente la base imponible de los agricultores, y según el Gobierno será de beneficio para todos los pequeños granjeros que se dediquen exclusivamente a esta actividad.

Uno de los principales argumentos de Tsipras para defender la reforma tributaria de este colectivo ha sido que el 80 % de los 350.000 agricultores griegos aseguran tener ingresos inferiores a los 5.000 euros anuales, cifras que no pueden corresponderse con la realidad y son sintomáticas de un sistema enfermo.

El sistema fiscal griego permite hasta ahora que una persona que tiene una cierta cantidad de terrenos cultivables puede figurar como campesino, aunque no sea esta actividad principal.

Hace algunos meses, Tsipras anunció que crearía un catálogo de criterios totalmente nuevo para distinguir a unos de otros y acabar con un sistema abusivo que, como dijo, permitía que los ricos pudieran calentar sus piscinas con gasóleo subvencionado.

Sin embargo, la reforma fiscal del sector agrícola no contempla estos cambios, al menos en su versión actual.

Este es precisamente un asunto en que hay una fisura entre los colectivos de campesinos.

Por un lado están los que defienden una línea dura y que están infiltrados por la ultraderecha y por grupos de presión que quieren conservar sus privilegios.

Estos son grupos que rechazan cualquier diálogo con el Gobierno si no se retira toda la reforma al completa.

Por el otro, están los que representan a los colectivos más moderados y cuya actividad principal es la agricultura.

Este grupo ha anunciado que no participará en la protesta y ha planteado un catálogo de exigencias mucho más diferenciado.

Uno de sus planteamientos principales recoge precisamente la idea inicial de Tspiras de diferenciar al campesino profesional del aficionado.

Así, exigen que para ser considerado profesional de este ramo un granjero deba obtener al menos el 51 % de sus ingresos de esta actividad, y no como hasta ahora el 35 %.

Los portavoces de este grupo, que paradójicamente es el que ha organizado dos de los bloqueos más duros de las últimas semanas, se han mostrado dispuestos a aceptar la oferta de diálogo de Tsipras, pero con la condición de que se tengan en cuenta sus planteamientos.

Ingrid Haack

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