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Fomento veta la entrada en Madrid de trenes de Alta Velocidad franceses

Renfe y SNCF lanzan servicios de alta velocidad entre París, Lyon, Barcelona y Madrid, y abren la liberalización del tren de pasajeros pero con grandes limitaciones

La empresa Elypsos, al 50% entre las dos operadoras, solo utilizará trenes TGV para entrar en París, ya que los AVE de Renfe tienen vetado el uso del corredor de Lyon y lo mismo sucederá a la inversa

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La tantas veces anunciada liberalización de los servicios ferroviarios alta velocidad de pasajeros en España arranca de puntillas el 15 de diciembre. No lo hace con la entrada de empresas privadas a competir con el histórico monopolio de Renfe, sino a través de un acuerdo de operación conjunta de la empresa estatal española con su homologa francesa, la también pública SNCF.

Socios en una compañía al 50’%, Elypsos, se lanzan a realizar tráficos internaciones conjuntos de tren veloz en el que es uno de los cinco corredores de la red europea de alta velocidad con mayor densidad de trafico: París, Lyon, Marsella, Toulouse, Barcelona, Zaragoza, Madrid.

Inician el proceso de liberalización ferroviaria de pasajeros, pero con todas las precauciones posibles. Las estatales SNCF y Renfe y los gobiernos galo y español no se fían los unos de los otros y el pacto al que han llegado es de mínimos. Ello pese a que han tenido once largos meses para debatir y pactar: desde el mes de enero de 2013 se encuentra operativas las vías de conexión entre el TGV y el AVE en la frontera hispano-francesa y el enlace con Barcelona, tramo que ejercía de tapón en la apertura del tráfico internacional.

París no vale un AVE

La limitación más evidente del pacto ferroviario de mínimos entre franceses y españoles para lanzar el tráfico internacional se descubre en el veto impuesto para que los trenes AVE españoles integrados en la flota de Elypsos puedan realizar trayectos que terminen en París. En una restricción recíproca, también se impone el veto a que los trenes TGV franceses del parque de Elypsos, completen servicios que finalicen en Madrid.

Esté corsé que se han autoimpuesto los socios provoca una situación operativa poco productiva. Los trenes AVE de la serie 100 de Renfe serán utilizados en los servicios que parten de Madrid para llegar a Barcelona y Marsella, y también para los servicios que saliendo de Barcelona, circulan por Toulouse hasta Lyon. A partir de esta última ciudad tendrán vetada la circulación por la ruta de oro del tren veloz francés entre Lyon y París.

En sentido inverso los trenes TGV de dos pisos de la SCNF integrados en la sociedad Elypsos podrán llegar únicamente hasta Barcelona y quedarán fuera de los servicios en la joya de la corona del AVE español: el corredor Barcelona-Madrid.

Fuentes de Renfe han justificado el veto a la entrada de los trenes franceses de Elypsos en Madrid y a los del AVE español en París por “motivos estrictamente técnicos”. “La homologación del material de un país a las condiciones de explotación de la red de su vecino se ha convertido en un verdadero infierno” aseguran.

Baches en la homologación

Las diferentes condiciones técnicas de explotación son un hecho real. Pero la homologación a las vías españolas de los trenes TGV, han sido calificada por fuentes solventes como “relativamente sencilla”. Ha habido que incorporar a las unidades el sistema de abordo de señalización Ertms que se utiliza en España y no en Francia.

Los retos para adaptar y homologar 10 trenes AVE españoles de la serie S-100 integrados en la flota de Elypsos para que puedan circular por la red francesa han resultado más complejos. Ha sido imprescindible introducir modificaciones no solo en su sistema de señalización sino también en sus elementos de electrificación. Al parecer las autoridades de certificación galas tampoco han ofrecido demasiadas facilidades.

Diversas fuentes consultadas, no obstante, han mostrado su extrañeza por que se justifique el veto a la entrada de los TGV en Madrid y de los AVE en París por su homologación. “Si hubiera algún impedimento o incompatibilidad técnica, tendría que afectar a toda la red y no sólo a aquellos tramos cuyo tráfico se quiere defender de la competencia”. Por este motivo las fuentes citadas aseguran que las restricciones se han impuesto por motivos “estrictamente políticos” y al objeto de “hacer gradual el impacto de la entrada de una empresa competidora en el mercado de su contraria, que hasta ahora ha estado protegido”.

Por esta razón se estima que, en la medida que la experiencia y el desarrollo de los tráficos internacionales se vayan consolidando, es más que probable que “el Gobierno español y el francés ya hayan pactado un calendario para que la SNCF pueda operar en la línea AVE de Madrid a Barcelona, y Renfe compita en el tramo del TGV de Lyon a París”.

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