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El Estado gasta en una semana 840 millones de dinero público en ayudar a empresas privadas

En mitad de la crisis el Estado compra una participación de referencia en la tecnológica Indra y se hace con varios aeropuertos mediante AENA.

Indra ha buscado el socorro del Estado ante 'la maldición bankia' que hunde el precio de las acciones.

Abertis ha pedido a AENA colaborar en dar salida rápida a sus aeropuertos.

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La SEPI depende orgánicamente del ministerio de Hacienda

Para algunas cosas, el Estado aún tiene dinero. En apenas siete días, el Estado ha cerrados dos operaciones millonarias para comprar activos privados a otras compañías, también españolas. Se trata de la compra por parte de la sociedad estatal SEPI, paraguas de las participaciones industriales del Estado, de un paquete accionarial a Indra por valor de 337 millones de euros. A esta operación, anunciada el viernes, hay que sumar la de la compra del aeropuerto londinense de Luton por parte de AENA, que se ha hecho con el quinto aeródromo británico por tamaño con un gasto de 502 millones de euros.

Tanto la SEPI como AENA defienden que las operaciones no aumentarán la deuda. En el primer caso, la Sepi asegura que no pedirá financiación y que la operación se hará con fondos de recientes desinversiones, la de la venta de Hispasat y la de una participación de EADS. En el caso de los aeródromos, AENA, que es 100% de capital público, ha cerrado la operación gracias a la financiación de AXA, una aseguradora internacional con la que ha acudido en consorcio para hacer la adquisición. Un importe así, 840 millones de euros, equivale a todo el tijeretazo cometido en educación en 2012.

Llama la atención además que los dueños anteriores de estos activos también eran sociedades españolas. En el caso de Indra, Bankia (ahora nacionalizada) era la propietaria y Abertis, la empresa catalana, era la dueña de Luton. Abertis anunció hoy mismo una opa sobre una concesionaria de autopistas brasileña, negocio en el que se quiere centrar en adelante y por el que se está saliendo a toda velocidad de sus inversiones en aeropuertos, una desinversión para la que ha pedido a AENA que le eche una mano.

En el caso de Indra, sus gestores han sido los que han pedido que sea el Gobierno el que tomara el control de esta abultada participación, que equivale a una quinta parte del capital de la compañía, para intentar escapar del precedente de desinversión que han supuesto las otras ventas de Bankia. La vuelta de la tecnológica al amparo financiero del Estado (era pública hasta 1999) puede suponer una tregua en el “brutal acoso”, según fuentes de analistas bursátiles, que sus acciones han sufrido durante los meses, por un lado, por la actuación de los operadores bajistas y, por otro, de los fondos de capital riesgo estadounidense que en los últimos meses sobrevuelan el mercado español, en busca de gangas, dada la debilidad de la cotización de muchas de las firmas emblemáticas españolas.

El principal señuelo sobre el que los fondos especulativos han puesto su mirada es el paquete de participaciones industriales de Bankia. La antigua agrupación de cajas convertida en banco y posteriormente nacionalizada, sufre la presión de Bruselas para que se deshaga de su paquete de acciones industriales, y aunque tiene de plazo hasta final de 2014, el aliento en la nuca de la acción coordinada de los operadores bajistas en bolsa y de los fondos especulativos, han convertido el día a día de la propia Bankia y de las empresas en que participan en un verdadero infierno.

Fuentes financieras recuerdan que Bankia ha logrado colocarla a Indra al Estado con un descuento del 2,4%, esto es, que han logrado deshacerse de la acción a mejor precio que en bolsa. La puesta en el mercado de una participación tran grande hubiera ahogado la cotización, aunque se especuló con una colocación escalonada.

Buitres sobre Bankia

La voz de alarma se produjo hace poco más de un mes con la venta “desordenada y a contracorriente” del 12% que Bankia tenía en IAG, el grupo resultante de la fusión de Iberia y British Airways. Esta participación del banco nacionalizado en el grupo aéreo internacional se había convertido en la única garantía con la que contaba el Gobierno español y el Ministerio de Fomento, ante los planes del consejero delegado de IAG, Willie Walsh, de reconvertir la antigua aerolínea de bandera en una empresa especializada en tráficos de bajo coste. Esta estrategia ha sido cuestionada por la ministra de Fomento Ana Pastor ya que, de hecho, supone la reducción a la mínima expresión del papel de Iberia como líder del tráfico transoceánico entre Latinoamérica y Europa y, a la vez, el ocaso del aeropuerto de Madrid-Barajas y su costosa Terminal 4, como puerta de embarque entre ambos contientes.

Para evitar que Indra pudiera seguir los pasos de Iberia, el Gobierno, la SEPI y la dirección de Bankia han diseñado esta operación que, según fuentes de la tecnológica, dan una perspectiva de tranquilidad después de varios meses de grandes presiones en los mercados. La decisión se ha recibido con un alza del 9% en los mercados. BBVA ha sido la entidad encargada de tutelar la operación. Desde la SEPI, el director de participadas del departamento de Defensa, Bartolomé Lora, insiste en que aún no se ha tomado una decisión sobre el futuro de Indra. "Somos el instrumento de política industrial del Estado y se nos ha pedido la intervención", resume Lora.

Además, el lunes Liberbank, la entidad resultante de la suma de diversas cajas como Cajastur o Caja Castilla-La Mancha, anunció que ha encargado a Société Generale el mandato de verder el 5% que también posee en la tecnológica. Lieberbank es una de las entidades que  ha necesitado ayudas públicas para salir adelante. En este caso sí se hará por el procedimiento de colocación acelerada, por el que se diluirá la participación en el mercado entre manos invisibles. Cabe destacar, que Liberbank venderá a un precio mucho mejor gracias al anuncio de la entrada del Estado en el capital. En un solo día sus acciones valen casi un 10% más que si lo hubiera tratado de vender el viernes. Finalmente la venta le ha permitido ingresar 89,5 millones de euros, con unas plusvalías de 8,5 millones de euros.

Por su parte, AENA defiende la compra de aeródromos en el extranjero, además de Luton también cerró la semana pasada la compra del aeropuerto de Cali en Colombia, por cuatro millones de euros, como vía para enriquecer a la compañía antes de privatizarla. La teoría es que con activos internacionales la compañía gana atractivo para luego venderla. Lo cierto es que Abertis ha estado atenta en ofrecerle a AENA estos activos. Ambas compañías, una pública y otra privada, han sido socias en numerosas aventuras empresariales y tienen un pasado de intercambios de negocios con solera.

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