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REGIÓN DE MURCIA

¿Qué es lo que no se ve?

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Sin duda alguna, lo que no se quiere ver.

Es una constante diaria la lucha de las mujeres en cualquier rincón de la geografía española y en cualquier espacio cotidiano. Es una lucha silenciosa, cruenta en muchas ocasiones, de puertas hacia dentro en su mayoría, la que las mujeres libran a diario en pos de la igualdad.

Murcia no se diferencia de otras comunidades, de otras ciudades, de otros pueblos. Murcia suspende en igualdad de género en educación, en igualdad de género en el ámbito laboral, en igualdad en la salud, en igualdad en los desastres naturales, en igualdad en el techo de cristal, en igualdad en la crisis de los cuidados y así podríamos seguir añadiendo igualdades o, mejor dicho, desigualdades porque aún amparando las leyes la igualdad entre hombres y mujeres la realidad del día a día nos muestra que la igualdad de género sigue siendo la gran asignatura pendiente de la sociedad.

A lo largo del año 2015 se presentaron 5.034 denuncias por parte de 4.854 mujeres. Estas cifras dan una tasa de 66,32 víctimas por cada diez mil mujeres que residen en la Región, convirtiendo de este modo a Murcia en una de las comunidades con las tasas más altas de víctimas de violencia machista del país (Datos del Observatorio del Poder Judicial).

Ingenuamente creímos que la implantación de la educación mixta en las escuelas, allá por el año 1970, supondría el inicio de la igualdad de género, pero contrariamente y, bajo esta apariencia de igualdad, se continúa tratando a unas y otros de manera distinta porque en el fondo no han cambiado las expectativas educativas en relación a la adopción de roles diferenciados según el sexo. Todavía perviven elementos de discriminación sexista que falsean la coeducación y siguen modelando a la niña y a la mujer como seres dependientes.

Podríamos decir que se ha alcanzado una igualdad formal pero no real, manteniéndose muchas formas de discriminación que están aceptadas porque se consideran ‘normales’. No puede haber coeducación si a su vez no se produce la fusión de aquellas pautas culturales que se consideran específicas de cada uno de los géneros, es necesaria la desaparición progresiva de los mecanismos discriminatorios, no sólo en la forma, sino también en la ideología y en la práctica educativa.

 

Todavía perviven elementos de discriminación sexista que falsean la coeducación y siguen modelando a la niña y a la mujer como seres dependientes

Siendo la enseñanza uno de los sectores más feminizados, la posición de la mujer suele ser inferior a la de los hombres en la estructura educativa, lo cual redunda negativamente sobre los alumnos que normalizan la posición subordinada de la mujer extrapolándola a otros ámbitos.

En el curso académico 2013-2014 en Murcia, el número de mujeres dedicadas a la enseñanza en Centros de Educación Infantil era de 1.191 frente a los 50.072 hombres, en Centros de Educación Primaria 43.507 mujeres frente a 185.322 hombres, en Centros de Educación Primaria y ESO 18.746 mujeres frene a 49.529 hombres; en Centros ESO y Bachillerato y/o FP 96.389 mujeres frente a 125.959 hombres y en Centros educación primaria, ESO y Bachillerato/FP 29.668 mujeres frente a 61.391 hombres (Datos del Instituto de la mujer para la igualdad de oportunidades).

Es claro el androcentrismo que impera en nuestras escuelas, la herencia cultural que se transmite pasa por la casi total inexistencia de referencias a las aportaciones que han hecho las mujeres a la cultura. Por el contrario, se ensalza a los grandes héroes, músicos, sabios y artistas de la historia. Del mismo modo, podríamos hablar del tratamiento androcéntrico del lenguaje, haciéndose necesaria una severa reflexión para modificar los usos lingüísticos en sus formas sexistas que contribuyen a diluir la identidad femenina.

Un estudio fechado en 2009 en el que se analizaban los cuatro cursos de ESO daba como resultado unas cifras muy bajas de presencia de mujeres, siendo además muy significativo como a medida que los contenidos ganan en profundidad la mujer pierde peso en ellos. En la primera etapa de ESO -1º y 2º- tenemos una media de presencia del 13% que se convierte en un 10% en la segunda etapa -3º y 4º de ESO- (Se pueden consultar los datos en http://mujeresenlaeso.com).

Se hace necesario un nuevo modelo de coeducación que parta de la igualdad pero también de la integración, un sistema educativo en el que a las niñas y los niños se les conceda el mismo tipo de protagonismo, donde mujeres y hombres ocupen lugares de trabajo similares con las mismas oportunidades de promoción.

La educación es uno de los ejes claves, y más importantes, para reducir las desigualdades y los rasgos sexistas de nuestra sociedad. Si se hubiera cumplido por parte de nuestros regidores hace nueve años la Ley 7/2007 de 4 de abril para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y de Protección contra la Violencia de Género, quizás hoy, las niñas y los niños de Murcia serían hoy menos desiguales.

 

 

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