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De los titiriteros a Los Galipoteros

Vivimos en una sociedad que tolera el fascismo con increíble facilidad pero que se ofende ante cualquier tweet sarcástico en el que se combine cualquier término con las palabras eta o bomba.

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Un momento de la actuación de la murga de Los Galipoteros en el Carnaval de Santoña.

Un momento de la actuación de la murga de Los Galipoteros en el Carnaval de Santoña.

Qué suerte tiene la gente en Santoña. Allí no hay policía nacional, ni fiscales, ni radares de la ilegalidad. Qué suerte tienen de que el juez Ismael Moreno esté en la Audiencia Nacional y no en los juzgados de Santoña. Qué suerte tienen los muy varoniles miembros de la murga Los Galipoteros de que en este país no haya leyes que sancionen con contundencia la apología del fascismo y que las que existen contra los delitos de odio no puntúen cuando se anima al linchamiento de artistas 'progres' o se alimenta el anticatalanismo de los muy españolistas carnavaleros.

Qué suerte tienen Los Galipoteros de no ser titiriteros.

Los pongo en situación, una banda de 20 descabezados (o con la cabeza muy concentrada en el fascismo) se ponen delante de una retrato gigante del dictador y de un caballo de cartón piedra con el "generalísimo" representado por uno de ellos, animan al público que asiste al concurso de murgas de Santoña a hacer el saludo fascista ("la mano derecha arriba, los mayores y los niños"), añoran a Franco en sus canciones y reparten leña a todo lo que les huela a separatismo.

Después de 21 minutos de despropósitos tratan de camuflar su apología del fascismo pasando de la bandera del aguilucho tuneado a la constitucional y diciendo que los extremismos son malos y tal y tal… Eso se puede hacer en este país de opereta en el que el poeta Aitor Cuervo, el músico César Strawberry, el líder social y concejal Guillermo Zapata, o los titiriteros Raúl García y Alfonso Lázaro pueden ser encausados por enaltecimiento del terrorismo y otras zarandajas, mientras en Santoña se puede cantar lo que vomitan Los Galipoteros y salir a la calle, en desfile patrocinado por el Ayuntamiento, vestidos de falangistas y "disfrazando" de esa guisa a menores de edad que me hielan la sangre cada vez que levantan el brazo en pose que quisiera olvidar.

Uno podría apelar a la libertad de expresión para defender a la murga y a su show 'Los fachas de antaño', pero resulta que los fachas de antaño sometieron a este país a una oscura noche de 40 años y a una ola de venganza y violencia que aún no hemos superado.

No pasa nada. Estamos en Santoña, donde la Ley de Memoria Histórica no aplica, donde Carrero Blanco compite con las anchoas, donde no pasa nada. Uno podría apelar a la libertad de expresión para defender a la murga y a su show 'Los fachas de antaño', pero resulta que los fachas de antaño sometieron a este país a una oscura noche de 40 años y a una ola de venganza y violencia que aún no hemos superado. Uno podría decir que no es un problema de Santoña sino de Los Galipoteros, pero resulta que el público no se quejó e, incluso, se animó con vivas a España cada vez que estos personajes mentaban la madre a Cataluña o a Fernando Trueba.

Algunos periodistas solo quisieron escuchar la tonadilla contra la violencia machista pero se quedaron sordos ante el resto, normalizaron lo anormal, metieron en sus crónicas a Los Galipoteros como una atracción más de tan mentado carnaval. No pasa nada en este país tan facha como los fachas de antaño. Lo ocurrido en Santoña (no será la última vez) no será noticia de Canal 13 ni de El Mundo, no escucharemos a Inda o a Marhuenda exigir que se cumpla la ley y se lapide a los osados… no pasará nada. Como no pasa cada vez que la autodenominada asociación cultural Alfonso I (otro concierto para delinquir y sembrar el odio) organiza sus Galernas fascistas en el Ateneo de Santander o en los hoteles del muy noble grupo Sardinero…

Vivimos en una sociedad que tolera el fascismo con increíble facilidad pero que se ofende ante cualquier tweet sarcástico en el que se combine cualquier término con las palabras eta o bomba; nos indignan las ofensas a las víctimas del terrorismo (de ETA) pero no nos molestan las ofensas cotidianas a los miles de represaliados y ejecutados que yacen en cunetas y fosas comunes; nos parece terrible que un activista haya sido invitado a Venezuela pero nos encanta que nuestros reyes o nuestros empresarios vayan con el todo incluido a países violadores de todos los derechos humanos como Arabia Saudita; una sociedad que finge minutos de silencio por cada mujer muerta por la violencia masculina pero que no parece tener problema con la discriminación salarial de las mujeres, la publicidad sexista o con los obispos que animan el feminicidio…

Los Galipoteros igual son nuestro simple reflejo en el espejo esperpéntico de esa Santoña autocomplaciente…. Espero que no.

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