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Ardoi: ¿un tiesto sin flores?

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A juzgar por los datos, sin duda no lo es. Ardoi, con aproximadamente 5 años de vida, ya cuenta con el 42% de los niños de entre 0 y 5 años de una población de casi 15.000 habitantes que tiene Zizur Mayor. Según el último padrón, de los 2.200 vecinos empadronados hoy en Ardoi, entorno a la mitad se encuentran entre los 25 y 40 años, una población eminentemente joven que ha traído al barrio 323 niños menores de 5 años. Basta con mirar de reojo estos datos, para deducir que esta dinámica seguirá probablemente creciendo en los próximos años.

Resulta irónico pensar que mientras asistimos al vaciado de muchos de los centros urbanos tradicionales en los que la población está envejeciendo, los vecinos de los barrios periféricos en los que la pirámide poblacional es demográficamente más equilibrada como Ardoi tienen que enfrentarse a la carencia total de servicios, a hacer malabares para conciliar vida familiar y laboral, a una peregrinación diaria, desaprovechando el potencial que podría suponer una concentración de población ávida de recursos como motor de actividad.

Empeñados en hacer más habitable nuestro entorno, en resistirnos a vivir en una ciudad dormitorio, nos hemos unido en la Asociación de vecinos de Ardoi- Zizur Mayor, de carácter ciudadano y apolítico, con un claro objetivo: hacer saber que existimos y demandar la atención que merece cualquier ciudadano.

Hace tiempo que viene siendo una necesidad prioritaria un centro de 0 a 3 años. El actual, como el resto de servicios, centralizados en la urbanización Zizur Mayor, con la que Ardoi ni siquiera se conecta mediante transporte público; se creó en un momento (curso 2002-03), en el que el nuevo barrio no había comenzado a gestarse, ni se había planificado siquiera y no dispone de plazas suficientes para cubrir la demanda de Zizur Mayor y su barrio más joven.

Obligados a buscar una salida factible muchos vecinos se ven forzados a empadronarse en lugares que sí disponen de plazas libres, lo que genera una brecha entre población real y empadronada, o lo que es peor, una mudanza forzada.

Así las cosas, asistimos perplejos a la falta total de sensibilidad cuando desde el Ayuntamiento se barajan macro-proyectos deportivos, con ingresos acumulados en parte por la generación de licencias, al tiempo que se argumenta la imposibilidad de prever servicios de primera necesidad que suponen menor inversión.

Según el informe emitido en 2007 por la Cámara de Comptos en relación a las cuentas de Zizur Mayor, cito textualmente: en 2005 se ingresaron 9,7 millones provenientes en su mayor parte de cuotas de urbanización del Sector Ardoi […]“ y según recoge el anexo de la memoria de cuentas del ejercicio 2005 del propio Ayuntamiento: “ Esta ejecución (la ejecución de ingresos de capital) se debe fundamentalmente a la aportación que han realizado los propietarios de la U-1 del Sector Ardoi, de acuerdo con el convenio firmado el 20 de octubre de 2003 y asciende a 6.298.036,97€, los cuales estaban recogidos en el Presupuesto del 2005. Esta aportación deberá ser destinada a la financiación de las nuevas dotaciones, equipamientos y servicios que la nueva ordenación exige en dicho sector”.

No pedimos un imposible, ni un capricho. Ardoi no es un tiesto sin flores, pero sí podemos dejarlas marchitar por falta de riego.

10 años después, nada más lejos de la realidad. El plan parcial de Ardoi, en cuya redacción tuve ocasión de colaborar, ya contemplaba el destino de la parcela M4 a centro de 0 a 3 años. De poco sirve como una mera reserva de suelo, es ahora cuando se necesita.

A la respuesta habitual: LA CRISIS; cito el texto literal del informe de 2014 de la Cámara de Comptos: “Ante la ausencia en los años 2012 y 2013 de ingresos procedentes de actuaciones urbanísticas, los gastos de funcionamiento son mayores que los ingresos corrientes […]No obstante, los ingresos obtenidos en años anteriores le permiten mantener un remanente de tesorería por recursos afectos de 25 millones y un remanente de libre disposición de 2,4 millones”. Es decir, recursos hay y compromisos también.

La escuela es el primer lugar donde se aprende a ser ciudadano, a compartir, a hacer amigos, a ser vecino; es vital para el desarrollo de una comunidad, favoreciendo la fijación de la población por lo que implica de pertenencia a un lugar.

Pero lo será sólo si se revierte esta tozuda tendencia regresiva. Si se es consciente de que viviendas, dotaciones y espacio público deben evolucionar en paralelo para evitar desequilibrios. De hecho el éxito en la progresión del barrio, depende en gran medida de que el entorno sea favorable y atractivo, de que sea “vivible”.

No pedimos un imposible, ni un capricho. Ardoi no es un tiesto sin flores, pero sí podemos dejarlas marchitar por falta de riego.

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