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Educación alternativa: así es una escuela que apuesta por el deseo de aprender

La Filmoteca de Navarra acoge este martes una nueva proyección, tras los dos llenos registrados en sesiones anteriores, del documental ‘Verd, Dolç, Jazz’ sobre la escuela catalana de Infantil y Primaria El Martinet.

Una de las maestras, Isabel Trías, defiende que la educación del bienestar se basa en que “aquello que se convierte en una buena experiencia tiende a repetirse”.

Los dos directores del documental, Alfredo Hoyuelos y Marc Bonàs, explican cómo se rodó esta obra, en la que dieron las cámaras a una profesora, un padre y una estudiante de 10 años.

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Una de las imágenes del documental sobre la escuela El Martinet / Foto: cedida.

Una de las imágenes del documental sobre la escuela El Martinet / Foto: cedida.

¿Es posible una educación alternativa, basada en el aprendizaje desde la alegría y el bienestar? ¿Y todo ello realizado en una escuela pública? Estas preguntas son, en parte, las que pretende responder el documental ‘Verd, Dolç, Jazz. Tres mirades envers El Martinet’ ('Verde, Dulce, Jazz. Tres miradas hacia El Martinet'), en el que se muestra el funcionamiento de esta escuela de Ripollet (Barcelona). La proyección de la cinta viene acompañada habitualmente de una charla-debate, en la que sus responsables, ya sean los propios directores del documental o las profesoras del centro, explican respectivamente las claves de esta obra y del trabajo desarrollado en El Martinet.  La Filmoteca de Navarra acoge este martes su tercera proyección, tras registrar dos llenos en las anteriores, celebradas en diciembre y marzo.

Pero, ¿cuál es la filosofía de El Martinet? La escuela, dirigida a niños y niñas de entre 3 y 11 años, surgió como un proyecto de un grupo de maestras que querían apostar por otro tipo de educación. Alejada de la tradicional, menos basada en esas clases de memorización con un profesor o profesora por delante del alumnado, y más guiadas por la educación por proyectos, muy vinculada al entorno exterior de la escuela, abierta a los diferentes ritmos de cada estudiante y con un aprendizaje avalado, según explica una de sus profesoras, Isabel Trías, por el deseo de aprender y por la educación placentera, porque “aquello que se convierte en una buena experiencia tiende a repetirse”.

En la actualidad, la escuela cuenta con alrededor de 480 alumnos y alumnas, distribuidos en tres comunidades: de 3 a 5 años, de 6 a 8 y de 9 a 11. Se centra, por tanto, en la educación Infantil y de Primaria, y sus primeros estudiantes ahora han pasado a Secundaria, y, según defiende, "los resultados demuestran que son responsables y que avanzan en sus estudios”.

‘Verd, Dolç, Jazz’ es, según reconoce uno de sus co-directores, Marc Bonàs, una prueba de ello. La propia escuela encargó el rodaje para conmemorar su primera década de vida (ahora cumple once). Para Bonàs fue su primer proyecto de largometraje documental y, aunque evita hablar de la escuela como un centro especial, sí se refiere a ella como un proyecto diferente; de ahí que la idea con la que arrancó el rodaje fuera un reflejo de ese carácter: dieron una cámara semiprofesional a (tras realizar el 'casting' pertinente) una maestra, al padre de un alumno y a una estudiante de 10 años. Así, lo que perdían de profesionalidad en la grabación lo ganaban en personalidad y en que cada cámara “se dejara llevar por aquello que le llamara la atención”. El rodaje se desarrolló durante un mes y medio en torno a octubre de 2013 y, después, arrancó una intensa labor de montaje y post-producción para intercalar esos vídeos con entrevistas y así poder estrenar la película a mediados de julio de 2014.

Proyección y coloquio

Y, ahora, en lugar de plantearse simplemente la exhibición del resultado, los responsables de la cinta han decidido organizar proyecciones seguidas de un debate, porque, a menudo, su visionado viene seguido de preguntas. Las más habituales, sobre si el método es realista, tiene resultados y si es exportable, por ejemplo, a Secundaria. Trías responde a estas cuestiones asegurando que el método está basado en unos principios que tienen que adaptarse a cada entorno más que en un modelo a copiar y que sí, que ya hay intentos de trasladar esta educación a edades mayores, pero por el momento no en El Martinet. Eso sí, lo habitual, admite, es que este tipo de apuestas se den en el sector privado.

Euskadi y Navarra son dos de las comunidades donde más éxito están teniendo estas proyecciones. De hecho, además del pase en Pamplona, también se ha organizado otro este miércoles en Alsasua y otro el jueves en Estella. La sensación es que hay interés por superar los esquemas más tradicionales de la educación, basados en el aprendizaje por repetición y con toda la clase atenta a la lección del docente. Así lo explica otro de los co-directores del documental, el también coordinador de talleres de expresión de las escuelas infantiles municipales de Pamplona, Alfredo Hoyuelos: “El Martinet ha demostrado que otro sistema es posible. Aunque quizá por miedo o por falta de imaginario, parece difícil creerse otros planteamientos diferentes a repetir la tradición pedagógica, es decir, la escuela a la que nosotros mismos acudimos”. La Filmoteca proyecta este martes esa alternativa: será a las 18:00 horas con subtítulos en castellano y a las 20:30 horas, en euskera.

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