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Adolfo Araiz, candidato de EH Bildu en el Parlamento foral

“Sería una señal de debilidad que no hubiera un gobierno con las cuatro fuerzas del cambio en Navarra”

El cabeza de lista de EH Bildu a la Presidencia del Gobierno Foral, Adolfo Araiz, defiende que es necesario un gobierno estable para Navarra, de coalición y sin el PSN.

Araiz insiste en que se respete el liderazgo de la lista más votada del cambio: en el Parlamento, esa función correspondería a Geroa Bai; en el Consistorio de Pamplona, a EH Bildu.

“Este es el juego democrático, y si logramos una mayoría, será la sociedad la que la ha decidido. Además, no lo hemos hecho a escondidas”, defiende.

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Araiz (EH Bildu) dice en Baigorri que "los navarros queremos vivir juntos por encima de fronteras impuestas"

Araiz, durante una comparecencia anterior.

EH Bildu se ha convertido en la segunda fuerza más votada en Navarra tras el 24M. La primera en número de concejales, con 297 y 25 mayorías absolutas en municipios de la comunidad. En el Parlamento foral, sus ocho escaños la convierten en la tercera fuerza, tras UPN (15) y Geroa Bai (9). Junto a Geroa Bai, Podemos (7) e Izquierda-Ezkerra (2) sumarían los 26 anhelados escaños con los que conformar un gobierno con mayoría absoluta. Pero eso depende de un acuerdo a cuatro bandas, de la unión de fuerzas a menudo a la gresca, como PNV y Bildu, y está por ver si Geroa Bai apuesta por esta fórmula en lugar de buscar el apoyo del PSN (7). De esas negociaciones, de la posibilidad de que “alguien” rescate las conversaciones con el grupo socialista y de si Joseba Asiron puede ser el alcalde de Pamplona por EH Bildu habla el cabeza de lista de la coalición abertzale para la Presidencia del Gobierno Foral, Adolfo Araiz.

¿Está satisfecho con el resultado de estas elecciones?

Hemos superado el miedo y la intimidación a la que nos ha sometido el régimen durante los últimos días de la campaña [Araiz no concreta a qué se refiere, pero durante la campaña ha habido polémicas como el comunicado de UPN en el que recordó que Araiz fue dirigente de Herri Batasuna entre 1991 y 1997, cuando ETA, según se citaba, cometió "137 asesinatos"], pero se ha apostado por una opción de cambio que, seguramente, hace cuatro años era impensable. Supone un cambio radical con respecto a aquella Navarra.

¿No habría firmado contar con estos apoyos antes de los comicios?

Nuestro objetivo era conseguir esos 26 escaños de esta manera, mediante esas cuatro fuerzas políticas [se refiere a Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra]. Desde luego nos hubiera gustado liderar esa mayoría, pero no ha sido así.

Se ha hablado tanto de la necesidad de cambio que, ahora que se han logrado esos 26 escaños, surge la suspicacia. ¿De verdad lograrán un acuerdo?

Las cuatro fuerzas políticas que hemos venido apostando por el cambio político y social tenemos una responsabilidad inmensa con la sociedad navarra. Y si no somos capaces de ponernos de acuerdo, nos correrían a boinazos. No sé si alguien quiere todavía incorporar al Partido Socialista a ese planteamiento, pero creo que la sociedad navarra ha sido clara: ha dicho que las fuerzas que han estado durante años colaborando y siendo parte del régimen no pueden ser parte del cambio. Esa es la lectura.

¿PSN debe estar fuera de esos acuerdos?

Nosotros entendemos que sí. Ha estado tratando de tener una equidistancia entre las fuerzas políticas de Navarra y, ahora, con las elecciones ha pasado de ser la segunda a la quinta fuerza política [con siete escaños], con una agonía permanente de votos. Y estoy convencido, además, de que el PSN puede contribuir más al cambio desde la situación en la que se encuentra, sin capacidad de decisión ni de desequilibrar la balanza en un sentido u otro. Ahora debemos acordar un programa común entre esas cuatro fuerzas políticas por el cambio y si el PSN quiere sumarse, que lo haga, pero a un programa ya establecido.

Patxi Zabaleta, presidente de honor de Aralar, advirtió  al final de la campaña de que a UPN puede interesarle más propiciar un acuerdo entre Geroa Bai y PSN, porque así dejaría fuera a EH Bildu. ¿Esa posibilidad es real?

Creo que no y quiero creer que no será así, aunque UPN tratará de evitar a toda costa esa alternativa que planteamos. ¿Si puede ser apoyando desde fuera otro gobierno? Yo tengo mis dudas, pero creo que UPN es capaz de eso y de mucho más.

En su día, tras ser nombrado candidato, habló de la necesidad de que no hubiera injerencias de fuera de Navarra en la toma de decisiones sobre pactos que pueda haber aquí. Ahora que se acerca el momento decisivo, ¿teme que pueda ocurrir algo así en Podemos, Geroa Bai o en otra formación?

Espero que no sea así. Por encima de circunstancias ajenas, espero que las decisiones por una vez se tomen en Navarra, aunque haya formaciones con otro ámbito de actuación.

El objetivo, entonces, es lograr un acuerdo entre cuatro fuerzas. Si pactar es ceder, ¿en qué está dispuesto a ceder EH Bildu?

Nosotros planteamos unos ejes centrales del cambio, pero ni hemos empezado a hablar. No hay sobre la mesa ningún programa. Pero es Geroa Bai el que debe ejercer ese papel de liderar el cambio, así que esperaremos a que nos convoque. Lo importante es lograr las bases para el acuerdo del cambio.

¿Un gobierno de coalición con cuatro fuerzas sería lo ideal?

Yo creo que sí, porque daría fuerza y estabilidad a ese gobierno, porque implicaría a cuatro fuerzas con 26 parlamentarios.

¿No ve la posibilidad de un acuerdo puntual en una investidura (en este caso a Geroa Bai) y lograr un gobierno en minoría que necesitara apoyos?

Si llegamos a un acuerdo, entendemos que lo más lógico es que todas las fuerzas estén dentro. Hay que ver cuál es la opinión de Geroa Bai, Podemos o I-E, pero me parecería un síntoma de debilidad que no entráramos todos.

No entramos en un reparto de ayuntamientos, sino que defendemos un principio: que la primera fuerza del cambio lidere ese proceso

¿En esas conversaciones se hablará también del Ayuntamiento de Pamplona?

Cada ámbito institucional tiene que tener su propia toma de decisión. Pero sí es verdad que, si nosotros reconocemos que a Geroa Bai le corresponde encabezar el Gobierno de Navarra, vemos que, por responsabilidad y de forma recíproca, hay situaciones similares en otros ayuntamientos, como es el caso de Iruña, y que debería respetarse la posición de Euskal Herria Bildu al iniciar el proceso para articular esa mayoría y liderarla.

¿Eso no podría entenderse como un cambio de cromos?

No, porque puede suceder en Barañáin [donde la segunda fuerza es EH Bildu], en Zizur o en el Valle de Egüés [en ambas, la segunda es Geroa Bai]. Pero no lo entendemos como un cambio de cromos, no entramos en un reparto de ayuntamientos, sino que defendemos un principio: que la primera fuerza del cambio lidere ese proceso.

Pero si Bildu es la formación que más concejales ha logrado en Navarra, esa posición les beneficia…

Pero hay sitios como el Valle de Egüés o Zizur donde no es así.

Usted ha destacado la “madurez” alcanzada por la sociedad navarra en estas elecciones. Pese a todo, UPN las ha vuelto a ganar. ¿Qué cree que piensa ese electorado de la posición de fuerza que puede tener EH Bildu?

También habría que plantearlo al revés: ¿qué pasa con todo el electorado de Navarra que anhela el cambio desde hace muchos años? Este es el juego democrático y, si logramos una mayoría, será la sociedad la que la ha decidido. Además, no lo hemos hecho a escondidas, sino que hemos sido muy claros en nuestra política de pactos.

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