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Indigestión en el PSE

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Los socialistas en general, pero los socialistas vascos en particular, vamos de sorpresa en sorpresa. Los periódicos no paran de sobresaltarnos con conjeturas diversas, pero los afiliados y los militantes como yo nos vamos enterando de lo que se cuece conforme los periodistas nos informan, utilizando en muchas ocasiones bulos y rumores a los que conceden una credibilidad excesiva. En otras ocasiones  cabe que estén usando filtraciones interesadas, fieles al dicho popular “cuando el río suena agua lleva” que, como la mayoría de tales dichos buscan intervenir no solo en la opinión sino en la realidad.

Un importante comentarista me sorprende esta mañana de domingo con toda una página que destaca en negrillas que “la portavoz del PSE (Idoia Mendía) es la mejor colocada para coger el testigo de Patxi López al frente del socialismo vasco”. Y lo apuntala destacando esta otra frase: “El líder del partido en Bizkaia, José Antonio Pastor, parece no encontrar los apoyos necesarios”. Créanme: solo he leído esos dos titulares y ya tengo bastante.

Ahora mismo estoy en la base del PSE, solo soy concejal en el Ayuntamiento de Zalla, donde el PSE tiene un solo representante de trece posibles. Hace muy poco tiempo han sido publicados los resultados de una encuesta sobre previsión de voto en Euskadi que auguraba una nueva caída del PSE que se quedaría en doce parlamentarios. Ni Patxi López ni nadie que haya actuado en su nombre ha anunciado que va a abandonar Euskadi para ocuparse de España. Pues bien, resulta que también está Pastor buscando apoyos para suplir a Patxi López y, si no los encuentra en cantidad suficiente es porque otros también porfían por tales apoyos, es decir, que el monolitismo que se pretende mostrar ante militantes y ciudadanos, como garantía de unidad y eficacia, no existe. El socialismo vasco está, de nuevo, partido en dos. Una vez comprobado que la ubre de la vaca está seca vuelven las disensiones, precisamente cuando la vaca precisa más cuidados y necesita más manos que tiren del ronzal en una misma dirección.

El socialismo vasco está, de nuevo, partido en dos. Una vez comprobado que la ubre de la vaca está seca vuelven las disensiones, precisamente cuando la vaca precisa más cuidados y necesita más manos que tiren del ronzal en una misma dirección.

A las debilitadas afiliación y militancia del PSE no les convienen las especulaciones. Tanto no les convienen que, a poco que nos esmeremos, vemos que hay demasiado silencio en lo que toca al debate social, ideológico y político en Euskadi. Los socialistas vascos parecemos conformes y satisfechos con solo despotricar del Gobierno Rajoy, como si lo que aquí ocurre no tuviera la misma envergadura que lo que ocurre en el resto. Sin embargo, el Gobierno Vasco podría desarrollar políticas que mitigasen el rigor de las reformas y recortes de Rajoy, pero no solo de modo testimonial sino con la más firme contundencia. Si pareció pacato y remiso el acuerdo PSE-PNV que dejó resquicios para que se adosara el PP vasco al acuerdo, ahora lo son más, si cabe, las débiles propuestas del PSE que no se muestran decididas a derruir las columnas del templo del PP del Gobierno Central. ¿Por qué pasa esto? En buena medida porque el PSE permanece encadenado a varias expectativas: a las de Rubalcaba, que no quiere soltar el timón de la nave que, como poco, zozobra; a las de Patxi López, que aún no se ha pronunciado sobre su continuidad en el PSE; y a las de quienes se mantienen aferrados a las rocas de la indecisión esperando que la tormenta amaine o que los patrones den la voz de inicio.

Y bien, ¿qué necesita el PSE? Necesita saber qué quiere hacer consigo mismo en Euskadi, dónde situarse realmente, si en una izquierda bronca, contestataria y alejada del poder en tanto no lo conquiste, o en un pragmatismo útil que le permita ocupar puentes de mando compartidos. Ambas posiciones pueden ser armonizadas siempre y cuando el PSE se procure un liderazgo alejado de endogamias, de familias, de intereses grupales reducidos y de viejos tics. No tiene sentido que la dirección actual del PSE se dedique a alimentar las especulaciones. Lo mismo que las ideas conformadas en la Conferencia del PSOE se muestran débiles y fútiles en tanto Rubalcaba no propicie su relevo, las propuestas que pueda generar el PSE para Euskadi  también lo serán si no hay una voz que las impulse, pero una voz que responda a un liderazgo consumado, y no a uno improvisado que responde a intereses discutidos en la sala de estar de un domicilio privado o en el espacio reservado y oculto de un bar-restaurante.

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