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La situación jurídica de los esports: "Si el sector logra la categoría de deporte, los clubes actuales desaparecerían"

El sector no cuenta actualmente con una legislación específica, como en la mayoría de países, salvo uno: Francia añadió algunos artículos sobre esports en su ley digital

Miembros de la industria debaten sobre la pertinencia de considerarlos deportes

"El sector tiene futuro, pero hay quien espera más de lo que por ahora puede conseguir", dice un experto

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Los esports son una industria que ha crecido de forma exponencial en los últimos tiempos. Ante el nuevo panorama que se abre en el sector, son muchas las dudas que se generan sobre los aspectos jurídicos a los que deben acogerse los deportes electrónicos. Actualmente no existe un marco jurídico específico que regule el  sector, así como las relaciones laborales que deben existir entre jugadores y clubs. Cada actor de la industria debe acogerse a la legislación vigente que se adecue con mayor acierto a la situación de los esports, que no tiene auténticos precedentes.

Es interesante conocer entonces los beneficios, así como también los problemas que pudiesen aparecer, de construir un marco jurídico específico para los deportes electrónicos. Sergi Mesonero es fundador de la  Liga de Videojuegos Profesional y coautor del informe Guía legal sobre esports, publicado el pasado junio de 2016. En su opinión no son muchos los sectores que necesiten de un marco específico. "La regulación general sería suficiente para los esports. No hay ningún país que haya desarrollado leyes concretas.  Solo Francia ha añadido algunos artículos en su ley digital", comenta.

Pero, ¿qué beneficios podría obtenerse de crear una regulación específica? En primer lugar, "aclarar la naturaleza de los esports como actividad deportiva y fundamentalmente diferente de los juegos de azar, los juegos de habilidad, los concursos y las apuestas", como comentan los autores de la "Guía legal sobre esports". Además, serviría para afianzar las relaciones que los clubs deben tener con sus jugadores, así como con los organizadores de eventos y competiciones.

Además, Mesonero considera que el sector no es lo suficientemente grande, por ahora, como para que estas cuestiones no puedan solucionarse con la vía legal actual. "Creo que ha habido una burbuja de expectativas. El sector tiene futuro, pero hay muchos actores nuevos que quizás esperan más de lo que por ahora pueden conseguir", afirma.

Existe además un agente con un papel muy importante dentro de los esports: el publisher o compañía desarrolladora del videojuego. No puede existir un deporte electrónico sin una plataforma que le de soporte, y una empresa detrás que la haya creado. Esto introduce un elemento que no tiene parangón con ningún otro tipo de modalidad o deporte tradicional. La regulación jurídica tendría que dejar claro el tipo de relación que se tiene con el publisher, sin olvidar que son los dueños del videojuego en cuestión y de todos sus derechos. Esto podría provocar conflictos si, por ejemplo, una Administración decidiera organizar su propia competición sin los cauces legales apropiados.

Considerar a los esports como deporte, ¿una solución?

Desde el sector se han elevado ciertas voces que piden dar la misma consideración a los esports que a los deportes tradicionales, lo que significaría que se regulasen por la legislación específica de estos. Esta decisión podría desembocar en una serie de problemas que atañerían especialmente a los clubs.

Actualmente, la gran parte de los equipos de esports actúan bajo la forma de Sociedades Limitadas (S.L.), cuya forma de funcionamiento es suficiente para garantizar su participación en las diferentes competiciones. Pero las leyes que regulan el deporte en España permiten la competición únicamente a las entidades deportivas, por ejemplo, las Sociedades Anónimas Deportivas (S.A.D). "De regularse de esta forma, muchas de las empresas que participan en los esports deberían cerrar", afirma Mesonero. "Si los propios jugadores se convirtieran en deportistas federados no podrían ser contratados por ninguna entidad que no funcionara como una asociación deportiva".

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También se centra Mesonero en la problemática del reconocimiento en sí. Los deportes tradicionales están subdivididos en modalidades. El concepto "esports" resulta demasiado amplio para establecer una única modalidad deportiva. "¿Habría que hacer una modalidad por cada tipo de videojuego?", se pregunta. "No es lo mismo un shooter, que un MOBA como League of Legends, que el FIFA".

El pasado mes de abril la sede de La Liga acogió unas jornadas sobre los esports organizada por la Fundación del Fútbol Profesional, en las que participó el propio Mesonero. Otro de los ponentes, el abogado Javier Rodríguez Ten, protagonizó una de las conferencias en las que se abordaba esta problemática y que ha sido recogida en el número 7 de la Revista Jurídica LaLiga. Rodríguez Ten habló de una "posibilidad teórica" de convertir a los esports en disciplina deportiva, pero afirmó que sería necesario un cambio de modelo, además de la obligatoriedad de crear una federación nacional y de obtener el permiso de inscripción del Comité Superior de Deportes.

No fue la única ponencia dedicada a este asunto. El profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Pompeu-Fabra, José Luis Pérez Triviño, habló de la necesidad de establecer órganos disciplinarios, asociaciones de jugadores y una política de protección de menores para que aquellos jugadores profesionales que no han alcanzado la mayoría de edad. Siempre y cuando los esports fueran reconocidos como deportes.

La situación de los jugadores

Actualmente la mayoría de los jugadores profesionales tienen su relación con el club basada en contratos de tipo laboral o mercantil, atendiendo a la capacidad económica del equipo. Mesonero afirma que en la SuperLiga de la LVP, su competición más importante, el 70% de los contratos de los jugadores son de tipo laboral y la compañía está haciendo esfuerzos para potenciar este tipo de relación. "Desde la LVP exigimos que las entidades sean profesionales y tengan a sus jugadores contratados", asegura.

A la vez, no cuentan con ningún convenio propio, al ser un sector aún muy joven. Sus relaciones contractuales se rigen por marcos generales como el Estatuto de los Trabajadores. "Hay que tener en cuenta que hace dos años no había jugadores profesionales en España", comenta Mesonero. No hay que olvidar que los jugadores no pueden ser considerados como deportistas profesionales, ya que no forman parte de la organización de una entidad deportiva. Así lo afirmaba el abogado laboralista Diego García Diego, ponente también en las jornadas de la Fundación del Fútbol Profesional.

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