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Betselem, diez años de vídeos que desnudan la ocupación israelí de Palestina

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Betselem, diez años de vídeos que desnudan la ocupación israelí de Palestina

Betselem, diez años de vídeos que desnudan la ocupación israelí de Palestina

Hace diez años, la ONG israelí Betselem puso en manos de palestinos cámaras de vídeo y les pidió que grabaran lo que ven sus ojos a diario en Cisjordania y Jerusalén Este: los perversos efectos en su día a día de la ocupación israelí.

La organización, volcada en señalar las violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados, encontró así la manera de mostrar la violencia, restricciones, dolor e injusticias que sufren los palestinos en una vida de políticas discriminatorias, colonización y permanente presencia militar israelí.

En este tiempo, sus vídeos han hecho al mundo testigo de ejecuciones, abusos, maltratos, humillaciones o de escenas difíciles de imaginar y que muestran el miedo que sufre una familia en una redada nocturna, la dificultad de cruzar un puesto de control del Ejército cada día, las agresiones de colonos radicales o la tristeza de una niña al perder su bicicleta a manos de un soldado.

"Empezó como un ejercicio simple: pedimos a una familia en Tel Rumeida (barrio en Hebrón que aloja una colonia) que grabara lo que pasa en su calle. Mostraron a una colona abusando verbalmente de una mujer, llamándole 'sharmuta' (en árabe, puta). Así enseñamos por primera vez la realidad de los palestinos en Cisjordania", recuerda para Efe la portavoz de Betselem, Sarit Michaeli.

Sus vídeos se convirtieron en virales cuando ni siquiera se sabía lo que era viral y comenzaron a exponer una realidad con la que la mayoría de los israelíes no están familiarizados y que, además, muchos no quieren conocer.

Han llegado a tener cerca de 200 cámaras funcionando, operadas por cientos de voluntarios.

"Nuestros vídeos muestran una interesante y compleja ojeada a esta realidad. Muchas veces parece que ya se han contado todas las historias o que otras no son importantes, pero el principal objetivo es mostrar lo que significa esta rutina", explica la portavoz.

Para ella, los vídeos son impactantes porque "la injusticia de la ocupación es inabarcable, pero a veces una imagen o un vídeo corto de alguna manera contienen, reflejan, la esencia de esta injusticia".

Aunque comenzaron con la idea de usarlos para presentar pruebas en investigaciones sobre violaciones de derechos humanos por soldados o colonos, Michaeli tiene "muy poca confianza" en que ayuden a atribuir responsabilidades "incluso si hay una fuerte evidencia gráfica".

Pero admite que los testimonios han sido de gran ayuda para exonerar ante tribunales a palestinos acusados de tirar piedras o insultar a soldados durante enfrentamientos.

Diez años después cree que aún más importante es el debate que han generado en la sociedad israelí, poniendo sobre la mesa temas que quizá nunca se habrían abordado sin su existencia.

Es lo ocurrido con el reciente caso de Elor Azaria, un soldado que afronta un mediático juicio después de que un voluntario de Betselem, Imad Abu Shamsiyeh, dejara constancia del momento en que remataba de un tiro en la cabeza al palestino Abdel Fatah al Sharif, en el suelo, herido y reducido tras haber atacado a otro uniformado en Hebrón.

La historia divide desde hace meses a la sociedad israelí, a menudo indiferente o ajena a este tipo de incidentes, y ha abierto una discusión pública sobre el uso de la violencia y sus consecuencias.

También ha tenido otros efectos, como las amenazas que Abu Shamsiyeh afirma haber recibido después de la publicación del vídeo.

Una amarga experiencia a la que se exponen los colaboradores, cuenta a Efe la coordinadora de voluntarios Manal Al Yabary, quien señala que una de las prácticas de presión más comunes son las llamadas telefónicas de desconocidos para exigirles que no filmen.

"Normalmente me insultan, me inspeccionan a diario y recibo amenazas de muerte de colonos", narra a Efe Suzan Jaber, de 38 años y que en los últimos tres ha grabado con su cámara arrestos, ataques y demoliciones de casas en Hebrón.

Sin embargo, la voluntad de documentar vence al miedo.

"Las cosas que quedan marcadas con el proyecto son la humillación, la degradación, y el sentimiento de superioridad que reflejan los colonos... Y las interacciones entre israelíes y palestinos en Cisjordania. Este es un mensaje muy importante, si tenemos en cuenta que los palestinos tienen que pasar por eso cada día de su vida desde hace cincuenta años", razona Michaeli.

"Creo que ayuda a la gente a entender por qué están tan desesperados por terminar con la ocupación. Estas son cosas que son difíciles de describir si hablas con alguien, pero un vídeo te puede ayudar a sentirlo", concluye.

María Sevillano

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