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Compañía de Mar, cinco siglos navegando con la historia del norte de África

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Compañía de Mar, cinco siglos navegando con la historia del norte de África

Compañía de Mar, cinco siglos navegando con la historia del norte de África

Aunque se llame Compañía de Mar, forma parte del Ejército de Tierra, con más de cinco siglos de historia en los que ha sido clave en la lucha contra piratas, la defensa de plazas españolas en el norte de África o la asistencia a buques que unen Melilla con la Península enfrentándose a los temporales.

Heredera de aquellos "40 hombres de mar", una exposición repasa ahora en el Museo Militar de Melilla la historia de esta compañía, que se remonta a hace más de quinientos años, cuando la ciudad se incorpora a la Corona española.

Su nombre "es algo muy curioso, que viene de la época de los Reyes Católicos", relata a Efe el capitán Guillermo López Zamora, jefe de la Compañía de Mar de Melilla.

El capitán explica que "sus orígenes se remontan al 17 de septiembre de 1497, cuando una flota fletada por el duque de Medina Sidonia, Juan Alonso Pérez de Guzmán, bajo el mando de Pedro de Estopiñán y Virués conquista Melilla".

En aquella gesta participaron cuatro embarcaciones con diez hombres cada una, cuarenta en total, y desde entonces el devenir de la ciudad y de esta compañía llevan juntos casi 520 años.

"La labor importantísima que desarrollaron esos 40 hombres de mar", en el traslado de personal y pertrechos de las embarcaciones hasta tierra, fue reconocida el 13 de abril de 1498 por los Reyes Católicos con un "asiento" que dotaba a la guarnición en Melilla de esta unidad con carácter permanente, subraya el militar.

Estas fechas convierten a la Compañía de Mar de una de las unidades más antiguas de las Fuerzas Armadas españolas.

Aquellos hitos fueron el preludio de misiones que "se fueron incrementando a lo largo del tiempo", añade el jefe de la unidad, ya que a la carga y descarga de los buques de la Armada se unió el enlace de Melilla con la Península.

"Y una muy importante, que fue la defensa de las costas melillenses y de los buques que llegaban de los piratas berberiscos", resalta.

Eran berberiscos y también turcos que tenían sus bases principales en islas y peñones a cuya conquista, para acabar con los ataques piratas, contribuyó la compañía, empezando por el de Vélez de la Gomera en 1564.

Más tarde vinieron el peñón de Alhucemas en 1673 y las islas Chafarinas en 1848, plazas de soberanía española que dependen ahora de la Comandancia General de Melilla y en las que esta compañía mantiene destacamentos.

En el peñón de Alhucemas se produjo su última baja, un cabo primero que falleció en accidente, la más reciente de "tantísimas" en estos cinco siglos "que es imposible" enumerarlas, en palabras del capitán.

Otros cayeron por "balas rifeñas", en alguno de los "roces" con los vecinos de Marruecos, o en naufragios por temporales que hundieron a barcos que unían a Melilla con la Península.

Vicisitudes con las que han ido pasando los siglos, sumando más "hechos importantísimos" a su largo historial, como su participación activa en 1925 en el desembarco de Alhucemas, considerada la primera operación militar anfibia combinada y que en buena medida inspiró al de Normandía.

Su contribución le valió la Medalla Naval Militar colectiva al mérito en campaña, que luce en su guión y banderín, preludio de otras distinciones como la Medalla de Oro de Melilla en 1993.

Más de quinientos años han dado para cambiar de nombre, pasando por los Pelotones de Mar o la Compañía Marítima de África, de rama del Ejército, ya que durante un tiempo perteneció a la Armada en vez de Tierra, y de cuartel, dejando en 1990 el de Santiago, su emplazamiento natural frente al mar durante 493 años.

Y de uniforme, pero sin perder el blanco y azul como marineros de Tierra.

Encuadrada hoy en el Acuartelamiento "Pedro de Estopiñán y Virués", celebra los "30 años juntos" con la Unidad Logística número 24 de Melilla, en la que se integró en 1987.

Es el título de la exposición que este mes acoge el baluarte en lo alto de Melilla la Vieja en que tiene su sede el museo frente al mar.

Cómitre, timonel, nudos o calafate son solo algunos de los vocablos marineros que jalonan la visita, aunque el capitán señala en su uniforme azul, que recuerda más a la Armada que al verde de Tierra, el emblema en el que un ancla de mar se une con la espada de tierra.

"Fue la primera, precursora de otras, en posiciones de España en África, pero solo queda esta de Melilla y la de Ceuta", como compañías de Mar, sentencia.

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