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Comunique usted su incidencia

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Santander aspira a un futuro de ahorros y eficiencia en sus servicios gracias a sensores, 'apps', plataformas informáticas y tecnología, hacia el que avanza paso a paso desde hace seis años pero con nuevos desafíos, como activar la implicación de los ciudadanos para que "tomen el pulso" a la ciudad.

En ese camino ya hay trecho recorrido de la mano de una aplicación a medida, "El pulso de la ciudad", que desde noviembre de 2012, cuando se puso en marcha, ha tenido más de 8.300 descargas y ha recibido más de 6.870 comunicaciones ciudadanas.

Las relacionadas con la vía pública se llevan la palma, con más de 1.500 incidencias trasladadas, pero también el tráfico con más de medio millar y los parques y jardines, cercanos a esa cifra, según explica a Efe el Ayuntamiento.

Lo que un ciudadano reporta para "El pulso de la ciudad" tiene peregrinaje: la incidencia va directamente a la herramienta de gestión del Ayuntamiento, además de al concejal responsable del área y al jefe de servicio encargado de solucionarla.

Todo eso se evalúa, porque semanalmente se emite un informe general de las incidencias que llegan, de la ratio de solución y de lo que está pendiente.

Otra 'pata' del Santander inteligente busca la mejora y el ahorro en los servicios con los más de 20.000 sensores repartidos por toda la ciudad, que recogen datos que se procesan y se tratan para ello.

Hasta ahora lo que se ha hecho con tanto sensor es generar una suerte de "sistema nervioso" que transmitirá a un futuro cerebro lo que sucede en cada gran parte de ese cuerpo que es la ciudad.

Y es que el próximo reto pasa, precisamente, por lograr poner en marcha esa gran pieza clave, el "cerebro" de la ciudad inteligente santanderina, cuyo contrato está a punto de adjudicarse.

Una vez desplegados los sensores, ahora lo que toca es habilitar la gran plataforma en la que confluyen los datos captados. El "cerebro", la máquina central que permitirá dar paso a nuevos estadios y abrir campo en el proyecto.

El camino pasará por poner los medios para dar respuesta al estímulo: dotar a la plataforma de algoritmos que hagan reaccionar a los servicios municipales ante posibles incidentes.

Por ejemplo, si se produce un hundimiento de la calzada, activar automáticamente mecanismos que cambien los semáforos, aumenten la iluminación o den aviso al transporte urbano para que circule por rutas alternativas.

Y, finalmente, la cúspide de la pirámide: que los datos y la información que recoge y procesa la plataforma se puedan cruzar para establecer predicciones, y que la ciudad pueda prepararse y afrontar mejor las incidencias.

Y todo eso, tanto para ofrecer un servicio directo al ciudadano, por ejemplo cuando se informa de las plazas de aparcamiento disponibles o del tiempo para la llegada de los autobuses mediante una 'app', como si son datos para la mejora y el ahorro en los servicios municipales.

Un caso práctico son los sensores que miden el llenado de los contenedores de basuras, para adecuar el paso de los vehículos a los momentos en que más se necesita, o los sensores de humedad para el riego inteligente en las zonas verdes.

Próximamente se van a colocar además sensores que miden la gestión de aparcamientos en superficie, de semáforos y del consumo y mantenimiento de los puntos de luz.

Se podría llegar hasta el infinito de servicios, mejoras y ahorros, todo aquello que la mente pueda idear con el apoyo tecnológico para avanzar, seguir prediciendo y funcionar más eficientemente.

Santander está "encantada" con su experiencia de ciudad tecnológica y la vende y exporta cada vez que tiene ocasión. También acecha cualquier novedad en este campo y, a su vez, es referente para otros muchos lugares que se fijan en el camino ya andado en la capital cántabra, han asegurado desde el Consistorio.

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