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España defiende el acuerdo libio para un conflicto que está "frente a casa"

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Las partes libias firman el acuerdo para el gobierno de unidad nacional

Las partes libias firman el acuerdo para el gobierno de unidad nacional

El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, asistió hoy en Sjirat a la firma del acuerdo sobre Libia para solucionar un conflicto al que España concede la máxima importancia por estar "frente a casa" y que debe frenar el avance del yihadismo y controlar la inmigración ilegal.

En el penúltimo día de la campaña para las elecciones generales que España celebrará este domingo, García-Margallo se desplazó unas horas a la ciudad turística de Sjirat, cercana a Rabat, para participar en la ceremonia de la firma de este acuerdo político, el tercero en un año y que debe llevar a la formación de un gobierno de unidad nacional que reconozca la comunidad internacional.

En su intervención y posteriormente en declaraciones a los periodistas españoles, el ministro defendió el acuerdo político, rubricado por representantes de los dos parlamentos rivales de Tobruk y Trípoli y auspiciado por la ONU, como "la única solución posible" para el país norteafricano y lo calificó de "momento histórico" para su futuro.

Dijo que para España este conflicto "ocupa el lugar número uno en la agenda" al estar "frente a casa" y afectar a nuestra seguridad, a la inmigración y a los intereses económicos ya que, recordó, Repsol "era una compañía importante en este país".

Con su presencia en Marruecos, García-Margallo quiso dejar clara la importancia que España le da al conflicto libio, que dura más de cuatro años, en el que hay más de 1.700 milicias y en el que desde el punto de vista humanitario hay 600.000 desplazados y 2,5 millones de personas que necesitan de forma urgente ayuda humanitaria.

En términos de inmigración, en 2014 unos 177.000 inmigrantes de distintos países aprovecharon el vacío en Libia para cruzar a Europa y hasta el 1 de noviembre de 2015 la cifra se eleva a 140.000, lo que ha llevado a "tensiones importantes" en el sur de la UE, dijo.

"España es muy consciente de la gravedad del conflicto y del peligro que supone tener a Dáesh en las puertas de Europa", resaltó el titular de Exteriores, que recordó la primera reunión internacional sobre Libia que acogió Madrid en septiembre de 2014.

Por ello, dijo esperar que este acuerdo sea "el primer paso de un proceso que debe culminar en el reconocimiento de un gobierno que sea capaz de enderezar la situación, fundamentalmente en tres cosas: controlar a Dáesh, controlar la inmigración ilegal y poner en marcha un proceso económico que se ha detenido".

"Hay que terminar con Dáesh antes de que sea demasiado tarde", aseveró el jefe de la diplomacia española, antes de afirmar que este país trabajará para ayudar a los libios a llenar el vacío político creado tras la era de Muamar al Gadafi "lo antes posible".

La intervención de García-Margallo en la ceremonia de firma del acuerdo estuvo precedida por la del ministro marroquí como anfitrión, Salahedin Mezouar, del enviado especial del secretario general de la ONU para Libia, Martin Kobler, y de representantes libios que intervinieron en el proceso de diálogo.

Además del ministro español, asistieron a la firma del acuerdo en Sjirat sus homólogos de Italia, Qatar, Túnez, Turquía y Egipto

García-Margallo calificó de "primer paso" este acuerdo político y explicó que el siguiente debe ser una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que ampare a ese nuevo gobierno de unidad y en el que España como miembro no permanente ya trabaja para que "vea la luz lo más pronto posible".

Tras meses de tensas negociaciones, la firma del acuerdo viene precedida por la reunión de este martes en Malta entre Aqila Salah, presidente del Congreso de los Diputados en Tobruk, y Nouri Abu Sahmein, presidente de la Cámara rebelde en Trípoli, la primera desde que el país se quebrara políticamente en el verano de 2014.

En aquella fecha, el Parlamento que dirige Sahmein se negó a ceder el poder a la nueva Cámara salida de las urnas, que se exilió a la ciudad oriental de Tobruk.

Desde entonces, ambos gobiernos rivales están involucrados en un proceso de paz bajo los auspicios de la ONU, que pretende formar un gobierno de unidad nacional que ponga fin al vacío de poder en el que vive el país norteafricano.

El acuerdo firmado hoy fue elaborado casi en su totalidad por el hasta hace un par de meses enviado especial de Naciones Unidas en Libia, el español Bernardino León, de quien hoy García-Margallo resaltó sus "esfuerzos".

Por Belén Anca López

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