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Hallan una fosa común con diez muertos en el conflictivo estado birmano de Rakáin

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Hallan una fosa común con diez muertos en el conflictivo estado birmano de Rakáin

Hallan una fosa común con diez muertos en el conflictivo estado birmano de Rakáin

Las autoridades investigan hoy una fosa común con diez cadáveres hallada en el estado de Rakáin, situado en el oeste de Birmania (Myanmar) y del que han huido a Bangladesh cerca de 650.000 miembros de la minoría rohinyá, mayoritariamente musulmana, por la violencia que estalló en agosto.

Los restos pertenecen a diez adultos que murieron hace tiempo, hasta un año podía ser, según la descomposición que presentan, y sin un análisis más detallado no se puede determinar si son rohinyás o pertenecen a otra comunidad, indicaron miembros del equipo investigador al medio Irrawaddy.

La fosa común se localizó en la aldea Inn Din, situada a medio centenar de kilómetros al norte de Sittwe, la capital del estado, y donde se han denunciado muertes de civiles en las operaciones militares contra insurgentes.

La información surge el mismo día en que la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU anunció que Birmania ha negado el acceso a la zona a la relatora especial Yanghee Lee y que ha retirado su apoyo a esta profesora surcoreana durante la duración de su actual mandato.

La medida está determinada por el informe negativo que presentó Lee el pasado julio sobre la actuación de las autoridades en las violaciones de los derechos humanos en Rakáin (antiguo Arakan).

Estaba previsto que Lee, en el cargo desde 2014, visitara Birmania en enero.

No es la primera vez que el Gobierno de Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz de 1991, rechaza que la ONU investigue en Rakáin.

La violencia actual en ese estado, en la que se encuentra envuelta la minoría rohinyá, comenzó en 2012 y el último rebrote sucedió el 25 de agosto pasado con el ataque a una treintena de puestos de seguridad perpetrado por el rebelde Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA).

Desde entonces, al menos 400 personas han muerto en la operación militar de represalia, según datos oficiales birmanos.

Médicos Sin Fronteras (MSF) rebatió ese dato el pasado día 14 y dijo que "al menos 6.700 rohinyás, de acuerdo con los sondeos más conservadores, se estima que han muerto, incluyendo al menos 730 niños menores de cinco años", según recuentos realizados por la ONG en los campos de refugiados de Cox's Bazar, en el sureste de Bangladesh.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, no descartó esta semana que un tribunal internacional considere en el futuro como genocidio los actos contra los rohinyás en Birmania, y opinó que Suu Kyi podría haber hecho más para evitar la campaña de violencia militar.

Suu Kyi dirige el primer gobierno demócrata de Birmania en más de medio siglo, constituido en 2016, pero no tiene control sobre las Fuerzas Armadas, que niegan haber cometido las atrocidades que denuncian los refugiados rohinyás.

Los generales birmanos aprobaron en la época de las juntas militares una Constitución (2008) que les entrega los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Fronterizos y un cuarto de los escaños parlamentarios, entre otros privilegios.

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