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Un joven inmigrante muere en las rocas del puerto de Melilla

El cadáver de un joven de origen marroquí fue localizado este martes en un punto desde el que jóvenes migrantes intentan alcanzar algún barco para llegar a la Península

Aunque las primeras informaciones apuntaban a que podía tratarse de un menor de edad, el delegado del Gobierno en la ciudad ha declarado que tiene 18 años

Según el delegado, los primeros pasos de la investigación apuntan que el chico pudo caerse cuando estaba bordeado el faro para llegar al puerto

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El Baluarte de la Concepción, en un extremo el Faro de Melilla. / Efe.

El Baluarte de la Concepción, en un extremo el Faro de Melilla. / Efe.

Un joven inmigrante ha sido hallado este martes sin vida en los acantilados del puerto de Melilla, presuntamente al caer desde las rocas donde se esconden decenas de jóvenes migrantes esperando la oportunidad de colarse en los barcos que unen la Ciudad Autónoma con Málaga, Almería y Motril (Granada) para ir de polizones.

Según han informado fuentes policiales a Europa Press, un ciudadano advirtió ayer por la tarde a las fuerzas de seguridad de la posible presencia del cuerpo sin vida de una persona entre las rocas, momento en el que se formó un dispositivo que comprobó la veracidad de la comunicación.

A la espera de las conclusiones de la investigación, todo indica que el joven se precipitó por el acantilado cuando pretendía bordear el faro para llegar a las escolleras del puerto. Desde allí, muchos jóvenes inmigrantes intentan colarse como polizones en los buques que enlazan con la península. Se trata de una práctica habitual en la que los adolescentes ponen en riesgo su integridad física. Según han contado varios jóvenes a eldiario.es en ocasiones anteriores, muchos temen que al cumplir los 18 años sean expulsados.

Dudas sobre la edad del fallecido

En un primer momento las informaciones apuntaban que se trataba de un menor de edad. La ONG melillense Prodein compartió en su perfil de Twitter un comentario en el que lamentaban el fallecimiento de "un menor".

El delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, ha señalado que, a falta de los resultados de la autopsia, "todo parece indicar" que la persona hallada muerta el martes entre las rocas del puerto "no es un menor de edad", ha dicho en declaraciones a periodistas.

La edad de los jóvenes inmigrantes que son hallados solos en España es objeto de polémica porque en muchas ocasiones las autoridades los someten a unas pruebas médicas de determinación de la edad cuando dudan de que tienen de 18 años. Si tras los análisis, el resultado es de "mayoría de edad", las autoridades no los acogen en el sistema de protección y se abre un proceso de expulsión.

La Defensora del Pueblo ha criticado estas pruebas por su margen de error y el  Tribunal Supremo ha prohibido su realización a menores inmigrantes que porten su pasaporte u otra documentación de identidad.

El representante gubernamental ha manifestado que "los datos que tenemos es que esta persona es un varón que tiene 18 años de edad, aunque hasta que no se corroboren oficialmente no lo sabemos" y ha avanzado que "es de origen marroquí". El Barkani ha explicado que el fallecido podría ser identificado gracias al contacto que ha mantenido con una persona de Melilla.

Asimismo ha indicado que se ha puesto en contacto con la consejera de Bienestar Social y la Guardia Civil y han dicho que "esta persona nunca ha estado en el Centro de Menores, nunca ha estado acogido y por tanto no se tenía ningún dato de este joven".

El Barkani ha lamentado la muerte que, según ha dicho, podría haber ocurrido en cualquier otro momento y en cualquier otra zona. En este contexto, ha recordado que, en distintas ocasiones, menores y adultos inmigrantes han tenido que ser rescatados entre amasijos de chatarra o entre el polvo de una hormigonera de camiones que embarcaban a la península.

"Desgraciadamente es un problema que, yo diría que incluso por fortuna, lo hemos vivido poco", ha manifestado el delegado, quien ha aludido a las situaciones de peligro a la que se exponen estas personas y que "son muchas". Ha resaltado que no se puede poner una alambrada al recinto fortificado, lugar en el que se ha producido la muerte, ya que algunos inmigrantes acceden, incluso, por la puerta de acceso al puerto.

El pasado febrero el Centro de Menores de La Purísima hizo públicos sus datos de ocupación: sus instalaciones acogían a 220 menores más de los que deberían por su capacidad. Sin embargo, a pesar de la sobreocupación, los jóvenes estaban siendo instalados en aulas supletorias adaptadas pero no los trasladaban a la Península.

Para El Barkani, hay que alentar a los menores que buscan refugio a que vayan a los centros habilitados, tratando así de evitar que pongan en riesgo su vida, de la misma manera que lo hacen, por ejemplo, los que se suben a una patera buscando llegar a Lampedusa o buscando entrar a Melilla, ha dicho.

No obstante, ha insistido en que se han tomado medidas para evitar que lleguen al puerto comercial por esta zona, que serán "insuficientes" si no se consigue lo más importante, que es convencer de que ir de polizón no es una opción para mejorar las condiciones de vida.

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