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Los niños de la calle de Melilla: huir del centro de menores para evitar la expulsión

Los llamados niños de la calle de Melilla son chavales, la mayoría de origen marroquí, que migraron solos, y tras llegar a la ciudad autónoma intentan acceder a la Península para evitar su expulsión al cumplir 18 años

Sobreviviendo en la calle esperan la oportunidad para colarse desde el puerto en alguno de los barcos que zarpan casi a diario, una misión realmente difícil dado el despliegue policial

Estos menores suelen escapar del centro de menores melillense 'La Purísima' por dos motivos: las denuncias de malos tratos y su miedo a ser expulsados tras cumplir la mayoría de edad

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Lejos de los focos de la atención mediática, los niños de la calle de Melilla viven una realidad diaria llena de abusos e injusticias. Son niños y adolescentes, en su mayoría de origen marroquí, que migraron solos, y que, una vez en Melilla, huyen o son expulsados del sistema de protección de menores. Sobreviviendo en la calle esperan la oportunidad para colarse, desde el puerto, en alguno de los barcos que zarpan casi a diario hacia la Península //FOTO: Robert Bonet

Lejos de los focos de la atención mediática, los niños de la calle de Melilla viven una realidad diaria llena de abusos e injusticias. Son niños y adolescentes, en su mayoría de origen marroquí, que migraron solos, y que, una vez en Melilla, huyen o son expulsados del sistema de protección de menores. Sobreviviendo en la calle esperan la oportunidad para colarse, desde el puerto, en alguno de los barcos que zarpan casi a diario hacia la Península //FOTO: Robert Bonet

Las denuncias de malos tratos físicos y psicológicos por parte de los menores no acompañados (MENAS) hacia el centro de proteccion de menores, La Purísima; la retirada del permiso de residencia al llegar a la mayoría de edad; y la no escolarización de los chicos en el sistema público educativo, son los principales motivos por los que huyen del centro. //FOTO: Robert Bonet

Las denuncias de malos tratos físicos y psicológicos por parte de los menores no acompañados (MENAS) hacia el centro de proteccion de menores, La Purísima; la retirada del permiso de residencia al llegar a la mayoría de edad; y la no escolarización de los chicos en el sistema público educativo, son los principales motivos por los que huyen del centro. //FOTO: Robert Bonet

La prueba de determinación de la edad es el principal motivo por el que muchos de ellos son expulsados //FOTO: Robert Bonet

La prueba de determinación de la edad es el principal motivo por el que muchos de ellos son expulsados //FOTO: Robert Bonet

Las pruebas de determinación de edad dan como resultado que son mayores de edad. Se les hacen a los menores extranjeros no acompañados de los que supuestamente se sospecha que son mayores de edad, bien porque no tienen ningún tipo de documentación que acredite su identidad ni su edad, o bien porque se cree que la que presentan es falsa. //FOTO:Robert Bonet

Las pruebas de determinación de edad dan como resultado que son mayores de edad. Se les hacen a los menores extranjeros no acompañados de los que supuestamente se sospecha que son mayores de edad, bien porque no tienen ningún tipo de documentación que acredite su identidad ni su edad, o bien porque se cree que la que presentan es falsa. //FOTO:Robert Bonet

El Supremo dictaminó que estas pruebas no se pueden hacer a los menores que acrediten su edad mediante documentos oficiales. Sin embargo, los colectivos denuncian que estos controles son utilizados por los responsables para decidir quién se queda y a quién se expulsa del centro. Y que a veces se les pide dinero si quieren que en sus pruebas de edad se detalle que son menores. //FOTO: Robert Bonet

El Supremo dictaminó que estas pruebas no se pueden hacer a los menores que acrediten su edad mediante documentos oficiales. Sin embargo, los colectivos denuncian que estos controles son utilizados por los responsables para decidir quién se queda y a quién se expulsa del centro. Y que a veces se les pide dinero si quieren que en sus pruebas de edad se detalle que son menores. //FOTO: Robert Bonet

Su esperanza es poder llegar a la Península y así acceder a un sistema de protección menos hostil y en el que sentirse mejor acogidos. Los mayores de edad también anhelan intentar solicitar el arraigo social, junto con un contrato de trabajo  //FOTO: Robert Bonet

Su esperanza es poder llegar a la Península y así acceder a un sistema de protección menos hostil y en el que sentirse mejor acogidos. Los mayores de edad también anhelan intentar solicitar el arraigo social, junto con un contrato de trabajo //FOTO: Robert Bonet

Han tenido que enfrentarse a situaciones que les han obligado a madurar a un ritmo mucho mayor de lo habitual, con el agravante de emprender solos un proyecto migratorio. Esta trayectoria vital, en vez de ser tenida en cuenta en pro de una mayor protección, se utiliza por parte de las instituciones para criminalizarlos y estigmatizarlos colocándoles la etiqueta de inadaptados, antisociales o maleducados.//FOTO: Robert Bonet

Han tenido que enfrentarse a situaciones que les han obligado a madurar a un ritmo mucho mayor de lo habitual, con el agravante de emprender solos un proyecto migratorio. Esta trayectoria vital, en vez de ser tenida en cuenta en pro de una mayor protección, se utiliza por parte de las instituciones para criminalizarlos y estigmatizarlos colocándoles la etiqueta de inadaptados, antisociales o maleducados.//FOTO: Robert Bonet

Aunque la Ley de Menores diga que deben ser considerados como tales, antes que como extranjeros, y en consecuencia protegidos y amparados, en Melilla, la ley que vale es la de la frontera y la de quien se encarga de custodiarla. //FOTO: Robert Bonet

Aunque la Ley de Menores diga que deben ser considerados como tales, antes que como extranjeros, y en consecuencia protegidos y amparados, en Melilla, la ley que vale es la de la frontera y la de quien se encarga de custodiarla. //FOTO: Robert Bonet

Algunos chicos viven en los alrededores del CETI. Un espacio de sociabilidad. Muchos de sus habitantes pasan horas durante el día y durante la noche por allí. Incluso, los internos del CETI les sacan algo de comer a los que viven fuera.//FOTO: Robert Bonet

Algunos chicos viven en los alrededores del CETI. Un espacio de sociabilidad. Muchos de sus habitantes pasan horas durante el día y durante la noche por allí. Incluso, los internos del CETI les sacan algo de comer a los que viven fuera.//FOTO: Robert Bonet

Una de las razones por las que los chicos deciden irse del centro es el educador. Hablan de él como el principal maltratador.  Historias sobre maltrato, extorsión, conexiones con otras instituciones y procesos judiciales de los que siempre ha salido impune. //FOTO: Robert Bonet

Una de las razones por las que los chicos deciden irse del centro es el educador. Hablan de él como el principal maltratador. Historias sobre maltrato, extorsión, conexiones con otras instituciones y procesos judiciales de los que siempre ha salido impune. //FOTO: Robert Bonet

El otro argumento fundamental para entender por qué los chicos se fugan del centro, es el hecho de que cuando llegan a la mayoría de edad, se les extingue ilegalmente el permiso de residencia. //FOTO: Robert Bonet

El otro argumento fundamental para entender por qué los chicos se fugan del centro, es el hecho de que cuando llegan a la mayoría de edad, se les extingue ilegalmente el permiso de residencia. //FOTO: Robert Bonet

La hostilidad del sistema de protección de menores en Melilla supera en muchos aspectos a la de los sistemas de protección de otras comunidades autónomas. //FOTO: Robert Bonet

La hostilidad del sistema de protección de menores en Melilla supera en muchos aspectos a la de los sistemas de protección de otras comunidades autónomas. //FOTO: Robert Bonet

Debido a las denuncias que sobre todo la asociación PRODEIN (Pro Derechos de la Infancia) ha realizado tanto públicas como jurídicas durante muchos años, las alarmas empezaron a sonar en los despachos de la Consejería de Bienestar Social. //FOTO: Robert Bonet

Debido a las denuncias que sobre todo la asociación PRODEIN (Pro Derechos de la Infancia) ha realizado tanto públicas como jurídicas durante muchos años, las alarmas empezaron a sonar en los despachos de la Consejería de Bienestar Social. //FOTO: Robert Bonet

Aun así, resulta difícil saber con exactitud cómo está actuando la administración, porque siguen apareciendo denuncias //FOTO: Robert Bonet

Aun así, resulta difícil saber con exactitud cómo está actuando la administración, porque siguen apareciendo denuncias //FOTO: Robert Bonet

Colectivos en defensa de los derechos de los menores migrantes han denunciado que cuando el centro La Purísima llega al máximo de su capacidad, los nuevos chicos empiezan a tener problemas y a ser presionados para que se marchen. //FOTO: Robert Bonet

Colectivos en defensa de los derechos de los menores migrantes han denunciado que cuando el centro La Purísima llega al máximo de su capacidad, los nuevos chicos empiezan a tener problemas y a ser presionados para que se marchen. //FOTO: Robert Bonet

Esto conlleva consecuencias dramáticas: No solo la expulsión del sistema de protección de menores, sino también la exclusión del sistema sanitario, y en último caso, la expulsión sumaria, sin procedimiento legal alguno a Marruecos por parte de la Policía Nacional. //FOTO: Robert Bonet

Esto conlleva consecuencias dramáticas: No solo la expulsión del sistema de protección de menores, sino también la exclusión del sistema sanitario, y en último caso, la expulsión sumaria, sin procedimiento legal alguno a Marruecos por parte de la Policía Nacional. //FOTO: Robert Bonet

Pese a todo, la mayoría de los chicos de la calle en Melilla han decidido huir por su propio pie de La Purísima, el centro de menores en Melilla / FOTO: Robert Bonet

Pese a todo, la mayoría de los chicos de la calle en Melilla han decidido huir por su propio pie de La Purísima, el centro de menores en Melilla / FOTO: Robert Bonet

La vida, o la supervivencia de los chicos de la calle es frágil, precaria y expuesta a multitud de riesgos y peligros. Esa mala vida produce heridas. Algunas de ellas no son solo físicas.//FOTO: Robert Bonet

La vida, o la supervivencia de los chicos de la calle es frágil, precaria, expuesta a multitud de riesgos y peligros. Esa mala vida produce heridas.//FOTO: Robert Bonet

Cuentan que suelen recibir cada día un claro mensaje desde las instituciones: aquí no son bienvenidos. //FOTO: Robert Bonet

Cuentan que suelen recibir cada día un claro mensaje desde las instituciones: aquí no son bienvenidos. //FOTO: Robert Bonet

La esperanza de un entorno más garantista les lleva a jugarse el pellejo cada noche en el puerto intentando colarse en los barcos./FOTO: Robert Bonet

La esperanza de un entorno más garantista les lleva a jugarse el pellejo cada noche en el puerto intentando colarse en los barcos./FOTO: Robert Bonet

Intentan colarse, de diferentes maneras, a los barcos, de carga y de pasajeros, que se dirigen a la Península .//FOTO: Robert Bonet

Intentan colarse, de diferentes maneras, a los barcos, de carga y de pasajeros, que se dirigen a la Península .//FOTO: Robert Bonet

Unos optan por descender un muro de 8 metros a través de una cuerda hecha de sábanas atadas entre sí. //FOTO: Robert Bonet

Unos optan por descender un muro de 8 metros a través de una cuerda hecha de sábanas atadas entre sí. //FOTO: Robert Bonet

El puerto, además de hogar, es también centro de operaciones y de conspiraciones. //FOTO: Robert Bonet

El puerto, además de hogar, es también centro de operaciones y de conspiraciones. //FOTO: Robert Bonet

La Guardia Civil y la Policía Local están allí para impedírselo. La tensión se palpa cuando los chicos saltan al muelle. Miradas perdidas, carreras, nervios, persecuciones policiales, táctica y estrategia, adrenalina y coraje. FOTO: Robert Bonet

La Guardia Civil y la Policía Local están allí para impedírselo. La tensión se palpa cuando los chicos saltan al muelle. Miradas perdidas, carreras, nervios, persecuciones policiales, táctica y estrategia, adrenalina y coraje. FOTO: Robert Bonet

En el puerto, intentando cruzar el estrecho, no solo hay menores, también mayores de edad. Jóvenes que rondan la veintena a los que, cuando la Policía les pilla saltando, denuncian que después de los porrazos y los insultos, los suelen expulsar sumariamente a Marruecos por la frontera de Beni - Enzar//FOTO: Robert Bonet

En el puerto, intentando cruzar el estrecho, no solo hay menores, también mayores de edad. Jóvenes que rondan la veintena a los que, cuando la Policía les pilla saltando, denuncian que después de los porrazos y los insultos, los suelen expulsar sumariamente a Marruecos por la frontera de Beni - Enzar//FOTO: Robert Bonet

Hay chicos que, incluso, denuncian que la Policía, después de aporrearlos, los ha lanzado al agua en alguna ocasión. //FOTO: Robert Bonet

Hay chicos que, incluso, denuncian que la Policía, después de aporrearlos, los ha lanzado al agua en alguna ocasión. //FOTO: Robert Bonet

Normalmente a los pocos días, vuelven y lo siguen intentando. //FOTO: Robert Bonet

Normalmente a los pocos días, vuelven y lo siguen intentando. //FOTO: Robert Bonet

Un carguero en alta mar tras zarpar desde el puerto de Melilla en dirección a la Península// FOTO: Robert Bonet

Un carguero en alta mar tras zarpar desde el puerto de Melilla en dirección a la Península// FOTO: Robert Bonet

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