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PSE aprueba un proyecto "integrador" ante "la amenaza" nacionalista de lanzarse a la confrontación por la independencia

Elaboran "un programa para ganar", con el reto principal de afrontar la crisis y con la propuesta de "nueva fiscalidad"

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La Conferencia Política del PSE-EE, que se ha celebrado a lo largo de este fin de semana en Bilbao, ha aprobado un proyecto "integrador" ante "la amenaza de que el nacionalismo se lance a una abierta confrontación por la independencia". Los socialistas vascos han elaborado "un programa para ganar", con el reto principal de afrontar la crisis, con la propuesta de "nueva fiscalidad" para garantizar "la equidad, la eficiencia y la suficiencia", y con propuestas concretas para ayudas pymes y a la creación de empleo.

Los representantes de la Ejecutiva del PSE-EE Susana Corcuera y Mikel Torres han presentado los dictámenes de las ponencias política y económica, respectivamente, que se han aprobado por unanimidad de los representantes socialistas.

La ponencia política partía de un documento base que constaba de 1.588 párrafos, al que se han presentado 577 enmiendas, de las que se han aceptado el 90 por ciento. En cuanto a la ponencia económica, se han planteado 105 enmiendas, de las que se han aceptado y transaccionado 89.

Corcuera ha destacado que, "fruto del esfuerzo" de los socialistas ha surgido "un programa coherente, riguroso, digno y valiente". En este sentido, ha señalado que el PSE-EE espera que las próximas elecciones autonómicas "sean una oportunidad para seguir avanzando en el nuevo tiempo abierto en estos años por el Gobierno de cambio liderado por el lehendakari: el tiempo de la paz, de las libertades, de la democracia, del diálogo y del respeto al diferente".

A su juicio, los socialistas han abierto un tiempo "del derecho a la ciudadanía, de la construcción de un país entre todos, de hacer frente, con unidad, a los problemas reales de la sociedad vasca para superar la crisis, poder recuperar el empleo y sostener las políticas sociales, los servicios públicos y el estado de bienestar".

El dictamen de la ponencia política subraya que "el nuevo escenario del País Vasco está dominado por las consecuencias de la crisis económica como problema prioritario y la necesidad de reforzar los valores democráticos".

En este sentido, "ante la amenaza de que el nacionalismo se lance a una abierta confrontación por la independencia, con riesgo de fractura social", el PSE-EE propone "un proyecto integrador para el conjunto de la ciudadanía vasca, que cohesione la diversidad en libertad". "Nuestro objetivo es defender el autogobierno dentro de España y en Europa", ha manifestado.

A su juicio, es necesario "una sociedad con valores y un nuevo modelo institucional, una Euskadi de tres territorios y un solo país en el que la solidaridad garantice la sostenibilidad del modelo". "Hemos elaborado un proyecto progresista y de izquierdas, el proyecto para un país de ciudadanos libres, solidario, sostenible y competitivo", ha destacado Susana Corcuera.

La parlamentaria del PSE-EE ha subrayado que su objetivo es que haya una ciudadanía "libre, en una sociedad vasca en la que debe asentar la convivencia sobre los principios de memoria, dignidad y justicia". Asimismo, ha apostado por "una gobernanza transparente, participativa y colaboradora".

El programa contiene, además, "una extensa y factible batería de propuestas respecto al sistema vasco de servicios sociales" porque los socialistas se proponen que Euskadi sea "un referente en la UE en materia de lucha contra la exclusión social".

El PSE-EE propone "un nuevo modelo de cuidados para los mayores, el acceso universal a la sanidad, una Euskadi sostenible y una política energética de progreso. Asimismo, mantiene su apuesta decidida por el Tren de Alta Velocidad (TAV) y un sistema de Metro moderno y eficiente.

En cuanto a la "higiene democrática", ha advertido de que será "intransigente" ante cualquier caso de corrupción e impulsarán reformas que "endurezcan las inhabilitaciones para desempeñar cargos públicos. Por todo ello, los socialistas consideran que todavía "vienen tiempos muy difíciles, pero también retos apasionantes".

PONENCIA ECONÓMICA

Por su parte, el coordinador de la Ejecutiva del PSE-EE, Mikel Torres, ha presentado el dictamen de la ponencia económica, que ha puesto "la urgencia" en la recuperación del crecimiento y el empleo.

Su programa parte de la idea central de que "hay otra forma de enfrentarse a la crisis, haciendo compatible el crecimiento y el sostenimiento del modelo social". Los socialistas vascos creen prioritario "un nuevo modelo tributario y fiscal" que han "abanderado" en esta legislatura y que el lehendakari "ha puesto encima de la mesa para debatir con todos los partidos e instituciones".

A su juicio, es necesario "un pacto fiscal que garantice a la siguiente generación un modelo social que ha costado construir y que ahora está amenazado".

Con la pretensión de lograr una nueva fiscalidad "justa, equitativa y suficiente", su proyecto recoge la prioridad de presentar una propuesta legislativa para que el Parlamento vasco debata y decida el sistema fiscal vasco.

Mikel Torres ha destacado que, para ello, se han establecido tres líneas de actuación como la lucha contra el fraude, por el que "se dejan de ingresar" a las arcas públicas más de 2.500 millones al año; el reparto justo de la carga tributaria entre los contribuyentes; y corregir el sistema tributario para evitar las posibilidades de elusión fiscal "que, generalmente, lo hacen las rentas más altas".

IMPUESTO SOBRE LA RIQUEZA

El programa electoral plantea establecer un nuevo impuesto sobre la riqueza o sobre las grandes fortunas para patrimonios superiores a un millón y medio de euros, que sustituya al impuesto sobre patrimonio, y aumentar el tipo impositivo marginal máximo de la tarifa del IRPF para bases liquidables superiores a 90.000 euros al 46 por ciento; de 120.000, al 47 por ciento; y de 175.000 euros al 49 por ciento.

Transitoriamente, durante tres años, y para aquellos contribuyentes con bases liquidables de más de 120.000, el tipo marginal sería del 60 por ciento.

El PSE propone también medidas destinadas al sistema empresarial y, en base a que en Euskadi casi el 90 por ciento son pymes, ha considerado que hay que bajar seis puntos, del 24 al 18 por ciento, el tipo impositivo a las empresas de menos de 25 trabajadores en los próximos tres años.

En cuanto a las empresas con beneficios de más de dos millones de euros, "que no reinvierten ni crean empleo", plantea que, durante el mismo periodo de tiempo, se incremente en tres puntos y que esa recaudación adicional se destine a financiar los programas de creación de empleo.

Tras recordar que Euskadi tiene "una relación financiera y tributaria entre instituciones diferente que en el resto de España, que es la base del autogobierno", ha señalado hay tres retos a afrontar en próximos años, como la negociación de la nueva Ley del Cupo 2012-2016, "muy complicada"; la liquidación del Cupo del quinquenio anterior debido a los cambios en la financiación con las Comunidades autónomas, "donde el PP pondrá, probablemente, muchísimas trabas"; y "la apuesta que es firme y decidida del Gobierno vasco en las discrepancias con el Gobierno central en el tema de dependencia y la Ley Orgánica de Educación".

En cuanto a la previsión de que, en el futuro, las cajas de ahorros se conviertan en fundaciones, ha planteado una Ley autonómica que regule las fundaciones para garantizar la obra social.

El capítulo al que más tiempo ha dedicado el PSE-EE es al empleo, y ha hecho una mención especial al autoempleo y el emprendimiento, con el planteamiento de ayudas a la contratación. Tampoco ha olvidado al empleo público, en este momento "en el que el Gobierno del PP en Madrid hace temblar los pilares de su estabilidad" y presenta a los trabajadores públicos como "privilegiados, paganos de la crisis".

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