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Rajoy pugna con Rivera por la herencia del espíritu de Suárez

El candidato del PP celebra un acto junto a la estatua del expresidente en Ávila y acompañado de Suárez Illana. Ambos han visitado después la tumba

Promete que, si gana, hará política con moderación y diálogo en busca de un consenso similar al de la Transición y necesario para reformar la Carta Magna

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Rajoy, junto a Adolfo Suárez Illana. / PP

Rajoy, junto a Adolfo Suárez Illana en Ávila. / @PPopular

El primer acto de campaña de Mariano Rajoy ha estado destinado a reivindicar el espíritu del expresidente Adolfo Suárez. Lo mismo hace Albert Rivera, que trata de pasar por el heredero del espíritu de la Transición y promete un cambio tranquilo para el país sin necesidad de romper con el pasado. Este viernes, Rajoy y el hijo de Suárez se han plantado junto a la estatua del expresidente situada en el centro para pedir el voto por el PP y para defender la Constitución como arma contra el independentismo de Cataluña. Después del inevitable paseo por la ciudad, ambos han visitado la tumba del expresidente.

Suárez hijo, que fue candidato del PP en 2003, ha sido el primero en recordar el tiempo transcurrido desde que hizo campaña por los conservadores. Pero enseguida ha desvelado que es tan amigo de los dos candidatos del PP por Ávila, Pablo Casado y José Ramón García Hernández, como del socialista Pedro Muñoz, que es alcalde de Cebreros. Su afán por subrayar que también se lleva muy bien con Pedro Sánchez y Albert Rivera ha hecho temer a algunos de los asistentes que no acabara pidiendo el voto para Rajoy. 

Finalmente lo ha hecho, cuando algunos dirigentes del partido empezaban a poner cara de sorna por su empeño en destacar sus buenas relaciones con los candidatos de la competencia. Suárez ha resumido la campaña para el 20D como "decisiva" y ha subrayado a Rajoy "los retos que tendrá que asumir y la extraordinaria templanza que requerirá para escoger" apoyos y ser de nuevo presidente.

A pesar de las virtudes de Rivera y Sánchez, Suárez ha destacado que la legislatura merece "unas manos expertas" y que ambos tendrán "su oportunidad en el futuro". Cuando ha llegado el turno de Rajoy, el conservador ha definido al expresidente como "un hombre de Estado y un patriota que supo conciliar sus convicciones con la tolerancia y el diálogo". 

Ha prometido actuar igual a la hora de hacer política. Su promesa ha consistido en imitar ese espíritu de consenso para llegar a agrandes acuerdos en los asuntos que considera primordiales, entre ellos, mantener la unidad de España y la de la lucha contra el terrorismo yihadista. "Este partido va a hacer política basándose en sus convicciones, pero también en el diálogo y la tolerancia", ha dicho. Su parte más aplaudida por las decenas de personas que lo escuchaban ha sido la relativa a la unidad de la nación. 

Rajoy ha admitido que la Constitución sigue vigente y es garantía de que no se romperá la soberanía nacional por las ansias independentistas de Cataluña, pero también ha admitido que se puede retocar siempre que una gtran mayoría esté de acuerdo en los objetivos: "Se puede cambiar y adaptar, ya lo hemos hecho dos veces, pero con un consenso como el que consiguió Suárez".

Después del minimitin, el candidato del PP ha recorrido el centro de la ciudad entre las acostumbradas peticiones de selfies y regalo de obsequios. Además de las famosas yemas de Santa Teresa, Rajoy se ha ido con un folleto de Ciudadanos, que una voluntaria de Rivera le ha entregado en el mercado de la ciudad. No ha tenido la misma suerte un representante de Vox, que ha intentado en balde que cogiera uno. La despedida a la comitiva ha corrido a cargo de un señor que desde un balcón ha gritado con entusiasmo "España unida jamás será vencida". 

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